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Thursday, November 17, 2005

El exilio

Justo allí ,
donde la vista
no alcanza a divisar
las altas cumbres,
avanzaba la mula
al borde del
precipicio.
Montaba la bestia
un hombre con poncho
y boina de pura lana.
La mirada fija
en el camino,
las manos firmes
en las riendas
y los labios azulados
por el frio,
una oración
dejaba escapar
un vapor blanquecino.
Oscurecía
en los farallones de
piedra gris
y los talones golpeaban
los flancos
para apurar el paso.
Empezaba el largo
camino del exilio,
cuando alzó vuelo
un cóndor de
majestuoso porte,
saludando a ese
extraño ser,
que osaba pasar
por sus dominios.

14 comments:

Bohemia said...

Bueno, a veces lo más dificil es marchar...No ya lo pedregoso del camino en sí...

Tus palabran han arrastrado a mi mente el final de "El baile de la victoria" de Skarmeta.

Besos

Perplejo said...

La patria que perdiste no la encontrarás afuera, porque la tienes dentro, pero en un lugar que no puedes tocar.

Daniela said...

que lindo ................ me trasladastes a la Cordillera de los Andes que veo cada mañana!!!!!!!!!!!!!
Un abrazooooooooooooo

Betroyer said...

Neruda?

Gabriela Zayas said...

Me recuerda, por sus imágenes casi visibles, aquella parte del Poema de Mio Cid, cuando éste deja su tierra para el exilio y se encuentra la corneja a su izquierda, como augurio.
Un gran beso, amigo mío: siempre me emocionan tus poemas y me evocan imágenes y sentimientos.

Laura said...

No se porqué pero este hombre que se exilia es un ser atemporal. Puede haber sido nuestro abuelo, nuestro padre, nosotros, nuestros hijos. Siempre el hombre está en movimiento buscando su destino, y en eso está solo y con un cóndor que lo mira.

Hermoso!

Tristán Estar said...

Yo vi algo de Pedro Páramo, y en lugar de cóndor un espléndido zopilote (algo así como el rey de los zopilotes en su vuelo vespertino). Ese hombre va a Luvina. Va a Luvina. Va a Luvina. Ese hombre es el nahual propio del espléndido zopilote.

Pancha said...

Gracias por entrar a mi blog, por dejarme votar por mi (cuando se pueda) y parece que eso es en el Club de Tobby a partir de manhana... un abrazo

indianguman said...

Concuerdo con Laura, describes experiencias que son como arquetípicas, el hombre que viaja a los confines de si mismo y se mueve en los lindes de su naturaleza. Bella estampa, nuevamente. volé con alas anchas, me entumecí y atisbé un destino.

Abrazos en tu domingo caluroso (32 grados.... qué ricooo!!!)

Pancha said...

eres Claro o Clara? muchas gracias...

Catalina Zentner said...

Hermoso el recuerdo compartido de Asunción, la de las noches de luz incomparable, radiante. No he visto un cielo nocturno como el del Paraguay en ninguna otra geografia.
Pregunta en El Lector por Alejandro (Talo) Maciel y si lo conoces, pásale mis saludos afectuosos.

Lety said...

Ay Don Fer me gusta este poema,¿por qué al exilio?
Déjenos imaginar a donde vamos con él, porque yo ya me he subido a la grupa, a buena hora, porque yo de mirar planear al cóndor y ese paseo por la cordillera no me pierdo. Preferí hacerme un huequito y venir de una vez aquí con Clara, para dejar mi cariñito,

nadie said...

Perdona la pregunta, pero por qué clara, no tienes un cuento llamado azul ¿o sí?

nadie said...

y ¿tienes o no tienes?