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Monday, November 14, 2005

Cascabeles

El cascabel del viento
hizo flamear
la melena de un
amarillo intenso.
Se irguió, lentamente,
con lentitud de pantera
buscando
en el bolso
aquel papel arrugado.
Tuvo pánico de sentir
el terrible deseo
de desandar el
camino.
Las luces del
paseo se hicieron
más pálidas y un
nubarrón de negros
presagios apareció
en el poniente.
Quizo, pero no pudo.
El volcán desató
un rio de lava entre
sus dedos temblorosas
y el papel apareció
súbitamente.
Ahí estaba escrita
la sentencia.
No tenía alternativas.
Empuñó el arma
y partió para siempre.

10 comments:

Laura said...

Hay Fernando, que decisión la de tu personaje! Lejos de pensar un final trágico, me dejaste pensando si la sentencia y el arma no serían una desición de "cascabeles" que conduce a tu personaje a la redención.
Besos mil

Betroyer said...

Por qué ese temblor? Es por ira o por miedo?

Veronika' s World said...

Fernando,
vaya, me quedé sorprendida, un escrito fuerte, crudo, que sacude. Me gusta.
Te felicito.
Verónica

Bohemia said...

Nunca nos dejas indiferente y eso...me gusta!!!!

Lety said...

Desterrado, pero vivo, ante la imposibilidad de volver sobre sus pasos, con vida hay esperanza. Como siempre me gusta Don Fernando

indianguman said...

Pero qué cascabel es ése, el de una serpiente que susurra su sentencia con demasiada insistencia. No hay vuelta, a veces.

Un abrazo!

Pancha said...

Guauuuuuuuuu... ahí estaba escrita la sentencia... que fuerte! me dejó una sensación apretada en el pecho.. tu ambién llegas y aunque no me gusta mucho la poesía en versos cortos (incluso hasta me cuesta leerla) esta me toco fuerte... gracias por entrar a mi blog y dejarme un comentario... te llamas fernando?

Catalina Zentner said...

Hola, que bueno compartir recuerdos de Asunción.
Yo vivía en la calle Cerro Corá y Antequera. Guardo hermosos recuerdos de aquella época.
Me encanta regresar a estos rincones de poesía y sensibilidad.
Abrazos de ñanduty

Gemuina said...

Hola Fernando,
me ha encantado el texto.
Tuvo pánico de sentir el terrible deseo de desandar el camino. ¿Cuántas veces el miedo nos hace pensar echarnos hacia atrás y desandar lo andado o ir hacia otro camino?

Catalina Zentner said...

Hola, cuando vayas a Asunción, embriágate con ese aroma inconfundible y mágico que permanece a pesar del tiempo
No estoy segura si en la librería El Lector que mencionas funcionaba un Taller Literario y se hacían presentaciones de libro, porque si la memoria no me falla presenté uno, auspiciado por Alejandro Maciel y con la bendición del gran Augusto Roa Bastos.
Colocaré un texto, especialmente para vos, en mi blog.