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Monday, September 27, 2010

La cita

La esperé en el parque
frente al rosedal
de aquel otoño
teñido de amarillo
en la copa de los árboles.

Soplaba un leve
viento sur
y un escalofrio
echó raíces en
la agonía de la tarde.

En el bolsillo de la campera
estaba la carta escrita
con mano temblorosa
como si el temor de las
letras pudieran herir
al ser leídas.

Cuando asomó su figura
sobre el sendero de
pedregullos marrones
y la ví venir,
sentí que el silencio
de las primeras sombras
serían los únicos testigos
de aquella cita.

Ajusté la bufanda,
apagué el cigarrillo,
y me dispuse a escucharla
sabiendo, de antemano,
que el arrepentimiento
no serviría para nada.

VII/2006

20 comments:

Lully said...

Que sensible me dejas con estas notas que tocan mi alma. Como siempre un divino en las letras y el sentimiento.

Te abrazo apreciado Fernando!

Cecilia said...

ay, qué dolor! Muy bueno Fernando.
Un abrazo.

Adolfo Payés said...

Maravillosamente escritos tus poemas,..


Me quedo como siempre disfrutando de tu espacio.

Un abrazo
Saludos fraternos...

La sonrisa de Hiperión said...

Soy de los que no me gustan esperar, no puedo... yo ya me he marchado...

Saludos y un abrazo.

Isabel Romana said...

Qué dolor tan palpable y cuán inevitable parece lo que va a suceder. Precioso. Un abrazo muy fuerte.

virgi said...

Está la cosa grave.
Quizá las cenizas del otoño se aviven de nuevo con la brisa.
Es precioso, ¿sabes?

Maybe said...

No siempre los finales son felices ni el arrepentimiento logra ser suficiente...

Saludos mi apreciado poeta.

Cassandra said...

Cuando las letras tiemblan, lo que hiere es el silencio.

Tus palabras estremecen sin arrepentimientos.

Un fuerte abrazo

Trini said...

No pudo elegir mejor el escenario para esta extraordinaria cita.
No me gustan los arrepentimientos, porque siempre, siempre, llegan tarde.

Un abrazo

Catalina Zentner said...

Tu sensibilidad a flor de piel pinta una escena melancólica. Acaso el arrepentimiento sea sincero...

Ligia said...

Qué momento tan decisivo has descrito...
Abrazos

MaLena Ezcurra said...

Me deshago entre tus palabras.


M.



Pd. Es una letra para tatarearla.

Gabriela said...

Al comenzar a leer me vi en un western. Fantástico el duelo del silencio arrepentido contra la silueta que se asoma.
Abrazos.

Algaire said...

El arrepentimiento casi nunca sirve de nada.
Un saludo

mentecato said...

Hermano mío:

Pensaba en que, de pronto, todos decidieran abandonar sus blogs. Sería como perder una parte hermosa del alma. Por eso, vine a tocar a tu puerta y estás aquí...

¡Enhorabuena!

MentesSueltas said...

Hola Fernando, como va todo... me encanto leerte. Inquitas las letras del poema, pero nos ayuda a reflexionar y revisar situaciones.

Un gran abrazo
MentesSueltas


PD: podriamos organizar algun encuentro con blogueros conocidos en un cafe...

Mónica Álvarez Lama said...

Fernando:
tengo memoria de vivencias similares,en donde se presiente que no hay vuelta atrás.Muchas veces la espera conlleva esperanza la que al final acaba por perderse.

Saludos desde Chile

இலை Bohemia இலை said...

Me fascina tu capacidad para meternos siempre dentro de la historia, privilegiados voyeur de tus versos...besos

Poetiza said...

Triste poema pero hermoso. Un gusto leerte. Besos, cuidate.

Furtiva said...

La escena del adiós, cuando nada tiene ya remedio y sólo nos queda dejar el dolor en las esquinas, las sombras, las piedrecitas...