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Monday, September 20, 2010

Celos (III)

La lumbre del cigarro
delataba una figura
en la penumbra
como presagio del alba.

Era el segundo pitillo
que gastaba desde la
medianoche, mientras
la tensa espera
olía a tabaco y revancha.

Horas atrás, en el velorio
del tuerto Gutiérrez,
le birlaron la dama.

Cuando intentó dar los pésames
a la pulposa hija del finado,
su imaginaria pretendida,
el encargado del guinche
le ganó de mano.

Más veterano en esas lides
el guinchero de labia entradora
acaparó la atención
de la desconsolada niña,
casi toda la noche.

Por esa razón
y unas cuantas más
que no valían la pena recordar,
el desdichado galán,
con los puños bien apretados,
aguardaba la salida del susodicho,
para arreglar cuentas, si posible,
por las malas y no por las buenas.

IV/2007

18 comments:

Cassandra said...

Afortunadamente no fui a ese funeral, no me gusta ver como se trenzan los celos en batallas. Celos que no son más que una pizca de amor, soberbia obsesión y miedo.

Abrazos, desarmados.

Poetiza said...

Amigo, compadezco al que provoco dichos celos, un alma loca de celos es capaz de muchas cosas, y en momentos funebres como ese, no seran cosas buenas. Besos, cuidate.

Algaire said...

Se masca la tragedia que será grande como todas las que son promovidas por los celos.
Buen día

Laly said...

Celos y funerales, explosiva alquimia.

Un beso



LalY

Cecilia said...

Sos muy bueno contando historias en versos, leí varias en tu libro. Un abrazo.

MaLena Ezcurra said...

Los celos nos llevan a perder el sentido.

Fernando tus últimos poemas tienen un bello aroma a Buenos Aires.

Un abrazo porteño.


M.

Adolfo Payés said...

Bello es encontrar tus versos cada mañana, los celos escritos en tus versos se sienten..

Siempre es un placer leerte..

Un abrazo
Saludos fraternos..

Ligia said...

Los celos son malos consejeros. Has descrito muy bien la historia. Abrazos

Isabel Romana said...

Hay una gruesa amenaza en esa oscuridad sólo rota de vez en cuando por la brasa de un cigarrillo. No quisiera estar yo en la piel de ese galanteador... Un abrazo, querido amigo.

Máximo Ballester said...

A mí me gusta mucho cuando contás estas historias en un poema. Te pregunto si tenés escritos algunos cuentos también.
Un abrazo.

Lully said...

Este poema no deja de causarme inquietud por el tema y esa reaccion planteada por los celos. Dios ilumine los seres que se aman para evitar sufrimientos causados por los celos.

Un abrazo desde mi blog Reflexiones al desnudo con invitación incluida para velar por la libertad de expresión!! ¡¡Todos los bloggers unidos!! Te espero en mi blog para que lo entiendas mejor. Una campaña de todos y para todos.

virgi said...

¡Ños, tremendo panorama nos planteas!
¿Se encadenarán los entierros?

besitos

Trini said...

Este idilio, como a veces los celos, sólo vive en la imaginación, y los celos nunca traen nada bueno.

Un abrazo

Catalina Zentner said...

Fer, aquí veo una faceta distinta en tu poesía, muy interesante.

Abrazos,

MAR said...

Yo, soy bien celosa, sabes?.
Besos para ti.
mar

La sonrisa de Hiperión said...

Dame lumbre para este cigarro... que el día es frío, y no tengo llama...


Saludos y un abrazo.

Ricardo Miñana said...

Supongo que los celos harian una mala pasada,
un placer pasar a leerte.

que tengas un feliz fin de semana.
un abrazo.

Alicia María Abatilli said...

Esas cosas de ir y venir, de celos y otros devenires, de cigarros que se apagan antes de tiempo y de otros que se encienden lejos.
Alicia