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Sunday, November 12, 2006

Historias comunes (III)

Aquella tarde
cuando el invierno de Praga
golpeaba con toda
su distinguida blancura,
nos citamos a tomar un café
en el Barrio Judío.

Habían pasado diez años
desde nuestro último
y único encuentro, cuando
coincidimos en la Bertramka
para escuchar el concierto
de un cuarteto de cuerdas.

En un momento del adagio
que remontaba suavemente
la cuesta del cantabile, ella,
que estaba sentada a mi derecha,
me preguntó, de improviso,
si me gustaba Mozart.
La miré con extrañeza, ciertamente,
y un par de ojos negros me
adormecieron como un remanso
de agua tibia.

Fue un amor pasajero,
como los cuentos de hadas,
llenos de luces y sombras.
Le regalé una copa
de cristal de Bohemia y ella,
una corbata italiana.
Intercambiamos direcciones
y cada uno partió en su
caminar por el mundo.

En Abril del año pasado
recibí una carta suya, timbrada
en Viena.
Era breve y concisa.
Para que tuviera la certeza de
su indentidad, venía compañada
de una foto que nos habíamos
tomado en el Puente de Carlos.
Hicimos dos copias y yo,
había extraviado la mía.
Si, efectivamente, era ella
y me avisaba que pasaría las
Navidades en Praga.
Podía ubicarla en un viejo hotel
de la Retezova ulice.

No existe una explicación
verdadera y fehaciente
sobre determinadas decisiones.
Si me preguntan hoy
las razones de mi sentir,
no sabría la respuesta.
Simplemente, el 23 de diciembre,
tomé el vuelo nocturno que me
dejó en Ruzyne 15 horas después.

Esta historia no tiene
un final que podría
merecer un lector interesado
en desentrañar el alma humana.

Volví a mi casa el 31 a la mañana,
con otra corbata italiana,
una dirección de e-mail
y un cierto dolor en el pecho.

26 comments:

indianguman said...

ohhhhhhhhhhhhhhhhh

me encantó

en 35mm jejeje, con todo, introducción, clímax, desenlace y hasta moraleja... uhm... una que es algo amarga y menlancólica, pero extraniamente dulce a la vez

gonzalo said...

en aquel puente que está en una foto trizada, justo frente a mis ojos.

en aquel puente, donde los medigos se postran en el suelo.

Ondina said...

No,no hay explicación para muchas de las decisiones que tomamos y algunas...nos cambian la vida

Terror Clown said...

Me gusto mucho, buenisimo.

Saludos

TERESA said...

Es muy bonito.
Me gusta mucho.
TERESA

Olie said...

Snifff
Fernando, tú siempre paralizas mi corazón con tus poemas y poéticas historias...
Sólo pienso en que, si fuiste capaz de atravesar el mundo para llegar hasta ella, entiendo muy bien ese dulce dolor en el corazón y, a la vez, me enseña que cuando un hombre tiene interés: pues VA.
Cuídate mucho...

olie

Anonymous said...

Este poema tiene director, directora de fotografia y actriz principal. ninguno le hace historia a irse a filmar a Europa del Este
Besos

Ipnauj said...

De uno depende usar el nudo de la corbata más suelto o más apretado.

Un gran saludo.

Bohemia said...

:o) Me gustó muchísimo!!
Besos y abrazillos

Pancha said...

me trajo lindos recuerdos tu post...

Lety said...

Cómo que no tiene el final que merecemos?
El final es exacto el que pedía mi romanticismo agudo.

Acudió a la cita, no esperaba que volviera acompañado.

Beso en la frente Don Fernando

Eugenia Cristina said...

Muy poético el narrar.
Lo encuentro muy triste. El dolor es sólo dolor. Me hace pensar en algo que decían cuando yo era niña y que entonces me sublevaba: "¡Qué se le va a hacer al dolor, cuando pegarle es peor!". Creo que tengo un sentido trágico de la vida.

Abrazos.

Abril Lech said...

Me has conmovido terriblemente. Praga no es casual, ni las reminiscencias del pianista aún cuando haya cuerdas, ni la copa de cristal de Bohemia (aquí me quiebro mas aún, una amiga de mi madre viajaba cada año con una de ellas hasta completar un juego, luego no viajó nunca más...), ni la mención a Italia...
Es maravilloso esto para mí, como parte de una película... Sólo que más real aún.
Estoy ciertamente conmovida. Esto es así.

Anonymous said...

ouch! el amor, el amor... entiendo ese dolorcito en el pecho...

quantum said...

Y del dolor en el pecho sale un recuerdo que se hace poema, y el poema viaja y engendra respuestas. Quizá nada sea casual.Ni siquiera la corbata.
Abrazo.

eduardodegortari said...

asi son muchas historias entorno a Mozart, él ha sido un detonate de encuentros. muy bueno. saludos.

Sovka said...

LOS AMORES PASAJEROS AHHHHH.... ME HIZO VIBRAR....


ABRAZOS :)

Freyja said...

ESOS AMORES PASAJEROS LOGRAN QUEDAR EB EL CORAZON
ES LA VIDA QUE SIGUE Y NO PARA
GRACIAS POR TUS SALUDOS EN LAGRIMAS
VESTIRSE PARA AMAR ES ENCANTADOR
UN ABRAZO GRANDE Y CUIDATE
BESITOS


BESOS Y SUEÑOS

ALICIA/AZUL said...

ahhhhhh que yo quiero un reencuentro de esos...donde puede encontrar un final con puntos suspensivos...porque aún estoy con los la espera...y corazón esperando ese reencuentro...que quizá se hunda en el jamás...

Agneshka said...

que lindo

esos nudos que tal vez nunca llegan a desarmarse y se quedan para siempre como pequeños tesoros y a veces con demasiadas preguntas

besos

Umma1 said...

Hay segundas oportunidades?

Por un momento pensé que teníamos conocidos en común. Sé de una historia idéntica a la que contás, pero con final feliz. Curiosamente, ocurrida en Europa del este también.

Cata Fdez said...

mmmmm... me encantó no pensar en las explicaciones... y te extrañaba amigo!!!, un beso grande, bello relato, guarde la foto de cada instante con o sin "ellas" y gracias por tu fuerza en mi casa...

Rantes said...

en el frío de Praga cualquier cosa puede pasar, y una corbata italiana no le viene mal a nadie, aun cuando sea cada diez años....

un abrazo, chau

Anonymous said...

creo que cada quien tiene una historia así.. amores pasajeros que nos marcan y cuando regresan nos remarcan la vida

kiantei Castor said...

Cuanto más efímero cuánto más intenso...
Y esos dolores en el pecho querido mío, suelen ser los más voraces, dulces y temidos.

Un abrazo

Gwynette said...

Diosss me ha encantado !!!!
Saluditos de alcachofa