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Sunday, December 25, 2005

Estampas (VIII)

Vendió su sonrisa
en ese cuchitril
infecto
entre copas mal
lavadas, paredes
con tufillo a humedad
y noches teñidas
de soledades.
Aquella mirada
cansada y triste
supo ver
otras luces más
transparentes.
Tampoco conocía
caricias de manos
afectuosas y
no recordaba el
principio de aquel
periplo de
pueblo en pueblo.
Carecía de fuerzas
para huir hacia adelante.
Carcomida por la
fiebre y la ginebra,
cuando algún ramalazo
de cordura le permitía,
solía aferrarse, con ternura,
a la foto de una niña
que guardaba
en un rincón del
cuartucho.

19 comments:

Ipnauj said...

Si la ternura fuera un arma poderosa que nos permitiera sobrevivir, si tirando lejos nuestra armadura aseguráramos la victoria.

Muy bello, como siempre. Un enorme saludo.

Laura said...

Tu poema tiene música de tango. Estas estampas que nos regalas son muy porteñas.

Besos y felicitaciones por encontrar el modo de expresar tanta hermosura.

Tontograve said...

lo siento.
este, me lo guardo.

indianguman said...

Qué cierto eso de carecer de fuerzas para "huir hacia adelante"... a veces se es tan vulnerable que sólo podemos hacerlo hacia atrás...

De nuevo, humanidad que estremece y colores que vibran

Abrazos

Gabriela Zayas said...

Sugerencia de maternidad o de infancia perdida ¿quién sabe? Una estampa de desesperanza.
Un abrazote.

kiantei Castor said...

Y lo leo callada
con el aliento cortado,
para cerrar luego los ojos
y quedarme
en su música, guardada.

Un besito

Bohemia said...

Que mala es esa sensación de que te falten las fuerzas para seguir adelante...

Mil besos

UMA said...

Duele, tiernamente...fgiucich.
Oscuro y claro, como un grito ahogado que sube.

Te elo.

Pipiolex said...

Uffff. Qué universo más fuerte me regalaste.
Buscaré las siguientes partes.
SAludos.

Reina Ginebra said...

Gracias por visitar mi blog y dejar tus comentarios.Es un blog que nació para expresar mis sentimientos a una persona,sentimientos que llevo en el alma,y es curioso comprobar la universalidad del sentimiento sincero.

Umma1 said...

Es verdad, Laura, lo leía pensando en un tango
Saludos

Roberto said...

preciososs
bello
feliz navidad
robert

Pancha said...

Me dió una tremenda pena, vender la sonrisa en ese cuchitril Fernando... que triste!!!! Un abrazo mi ninho

Hiscariotte said...

Tengo toda una categoría de recuerdos encerrado en cuchitriles infectos, que van desde el hedonismo hasta el dolor.

Esther Croudo Bitrán said...

Que tristeza...me recordó un libro que leí el verano pasado que trataba sobre una inmigrante polaca que en los años 20 llega a la Argentina con sus hijos y la obligan a trabajar de prostituta y lo único que la salva es el recuerdo y el dinero que envía a sus hijos.

Saludos

nika said...

¿Fue lo que le sucedió a la cándida Eréndira después de abandonar a Ulises?
Muy sentidos tus versos.

Olie said...

Conmovedor.
Es la ternura y la fatiga, humanas, en la imagen de mujer más perjudicada por los prejuicios.

Es la mujer y sus circunstancias.

Y me inclino, pensando que la niña del retrato es su hija, porque ella no tiene pasado, sólo ese presente agobiador y una pequeña luz de amor en ese rostro color sepia.

Un abrazo, eres fantástico. Muy talentoso.

Olie

Eliza Doolitle said...

Feliz Navidad a ti tb... Un besazo

Daniela said...

maravilla de escritura
un abrazo