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Monday, March 12, 2007

Historias comunes (V)

Quebrada el alma
por las infamias que
el infortunio le había regalado,
abrió las puertas del silencio y,
acercándose a los límites
de la locura,
reparte facturas
verdaderas o inventadas.

Lo llaman el loquito
de los reproches y cuando
algún transeúnte se acerca
desapercibido, una retahila
en jeringoza le persigue
unos cuantos metros.

Guarda, sí,
una compostura especial
de galán estrafalario
frente a las damas,
jóvenes o viejas,
que osan caminar
por esa cuadra.
Se saca la gorra pringosa
y en reverencia casi
chaplinesca, las deja pasar
con una sonrisa ámplia y
desdentada.

20 comments:

Abril Lech said...

Hoy me crucé en plena Avenida 9 de Julio, en Buenos Aires, claro, con un personaje similar. Sólo que se quitó la gorra y me saludó tan espectacularmente que todos los que estábamos allí nos empezamos a sonreír con ganas. Bueno, yo reía a carcajadas mientras le hacía una reverencia principesca y él alababa lo que inventaba como atributos míos.

Conozco algunos "loquitos de los reproches", sólo que van con traje y maletín creyéndose los amos del mundo. De allí que exigir les venga tan natural. Besos!!!!

princess olie said...

Ellos viven en todas las ciudades del mundo y, acaso con su extraña visión de la realidad, en el fondo, nos digan que somos nosotros los enloquecidos...

Me alegra saberte bien. Gracias por tu visita:

Abrazos,

Coralya said...

A quien no se le ha cruzado alguna vez un caballero como ese que describes???
Yo creo que a todas.
Experiencias buenas o malas igual traen recuerdos bellos.
Un beso y gracias por pasar a visitarme.

Gwynette said...

Si. En todas las grandes ciudades hay estos personajes que un día la vida desclasificó..:-(

Saludos de alcachofa

Nika said...

pues me gustaría verlo, sobre todo por lo "chaplinesco".

loquito de los reproches... ¡cuán cerca estamos siempre de la locura!

abrazos

DE-PROPOSITO said...

Se bem entendi, um momento de cortesia. E a cortesia não fica mal a ninguém, a ricos ou pobres, a 'dândis' ou andrajosos.
Fica bem.
Um abraço.
manuel

Manuela said...

Tan hermoso

Bohemia said...

Los hay por todos los rincones del planeta...
Bss

Laura said...

¿quien no ha conocido un loquito con estas características?
Bella estampa de historia común.
Abrazos

Isabel Romana said...

Personaje marginal, enloquecido según un os parámetros - según señala abril lech - y no tanto si somos capaces de ver qué tiene de histriónico, qué de retrato de nuestra propia sociedad. Has trazado un tipo muy acertado. Besos.

Alalluna said...

Lo único que voy a decirte hoy es lo que supongo ya te habrán dicho otros muchos antes: Bonita manera de escribir la tuya. Besos

Freyja said...

hay momentos que encontramos un personaje similar, que saca una sonrisa y cautiva con su encanto galan
mil besitos amigo y que estes muy bien
un abarzo


besos y sueños

Lety said...

De que existen, existen, yo creo que al menos uno en cada ciudad o pueblo grande. Llevan a cuestas una historia que no conoceremos,

Besos para dos Fernando

George said...

estas hablando de un loco o de una viejo que es bien jodido con las pobrecillas mujeres que se cruzan por su camino, no mientas ah, estoy seguro que hablas de eso...

logosjuris & theologicus said...

Muy Caballeroso tu galán, ¿que tal si me lo llevo a pasear?

Me gustó,

M.

UMA said...

Amo tus historias, Fgiucich, encienden la imaginaciòn y regalan imàgenes impagables.
Te dejo un abrazo, Amigo

Freyja said...

te dejo muchos cariños y un buen fin de semana
besitos


besos y sueños

Amapola said...

Inspiradora historia para tejer la danza de unos versos bañados de locura.
Un beso de opio caballero mio, de a poco e intentando ser más yo en esta foresta he vuelto.

Eugenia Cristina said...

Así es como el excesivo dolor llega a desconectar algunas personas de la realidad, cuando ya no pudieron más. Impresiona muy favorablemente e isinúa como habrá sido, el que conserve su caballerosidad en la forma en que puede expresarla. Los reproches esbozan su calvario.

Abrazos fraternales.

Umma1 said...

En cada barrio hay uno.
Pintorescos, encerrados en ese mundo propio que les permite sobrevivir.

Un abrazo