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Saturday, March 11, 2006

Cerro Concepción

Nunca antes
se había llegado tan lejos
en esa disputa por el cerro
que separaba las dos
propiedades y daba sombras
al pueblo recostado
en la ladera este.

El litigio no se amparaba
en títulos ni herencias,
tampoco en fallos
judiciales o en pergaminos
coloniales apolillados
en vaya saber que registros.

La cuestión pasaba
por amores clandestinos
en circunstancias oscuras
y perdidas en la memoria
pueblerina.

Nadie se atrevía a contar que
Concepción Rojas de Arévalo,
legalmente casada
con libreta y cura,
enamorose perdidamente,
sin vergüenza y con pasión
bastante desenfrenada,
del francés vendedor
de baratijas y brebajes
para el dolor de muelas ,
que recaló en el poblado
al final del invierno,
un montón de años atrás.

Cuando el rumor llegó
al campo de los Arévalo,
habían pasado varios meses,
casi un año.
En el interín, el astuto galo,
con dineros ganados
en sus andanzas y joyas
que la Concepción aportara,
adquirió unas leguas
al otro lado del cerro que
servía como muro de contensión
con la estancia "La Purísima"
del mismísimo marido de la
dama encamotada.

Una tarde, como Dios manda,
el honor empuja y los celos
ejecutan,
galopó Sebastián Arévalo
carabina en ristre hacia
el otro lado del cerro.
Uno de sus peones siguió
a la señora de la casa que,
habiendo partido,
siesta de por medio,
se refocilaba con su
amante bonapartista.

El encuentro fué para dirimir
lo que una pollera puede causar
cuando el sol calienta
el bajo vientre.
Se cruzaron dos disparos,
uno salió de la carabina
Remington que portaba
el hombre de a caballo y,
el otro, de una escopeta
calibre 16, un solo caño,
pavonada y con culata de
cedro repujado.

Actualmente, las tierras de
doña Concepción Rojas ,
viuda de Arévalo, se
extienden en ambas
pendientes del cerro que,
por gentileza del alcalde,
calzonudo de primer turno,
fué llamado Concepción
para pagar los favores
de tan ilustre dama,
mientras que en el cementerio,
dos tumbas, casi abandonadas,
separadas por un sendero
de tierra, se miran de reojo,
todos los santos días.

23 comments:

Clandestina said...

curiosa historia...

indianguman said...

Genial increíble cómo la historia se escribe en el anecdotario de pasiones y accidentes más que por la fuerza de la justicia y la razón, a veces.

Un placer leer.

Abrazos!

Griselle said...

Como dijo Indianguman, GENIAL. Mi hermano tiene un refran que me molesta mucho pero me pregunto muchas veces si sera cierto o no. Me dice "Lina, EL DIABLO ES MUJER"jajaja.

Bohemia said...

Una historia que me ha atrapado...

Abrazos de fin de semana

Lety said...

Así que no se corrigió la dama, y el alcalde disfrutó segundo o tercer plato. Buenísima historia Don Fer, esta señora si que tomó revancha por muchas otras que tan sólo lloran.

Le beso en la frente

nika said...

la historia detrás de la historia, y detrás de todo ello la pasión.

besos.

Eliza Doolitle said...

Muy bonita....

Agneshka said...

que historia y que bien contada.
hace años trabajé para un director de teatro ruso traduciendo en un taller y el decía que las grandes fuerzas que mueven al hombre aparte del insitnto de sobrevivencia son sólo dos: el amor y el poder.

Laura said...

Tu historia me hace acordar a la que un amigo entrañable escribió en su libro para enseñarnos, igual que vos, que los límites terrenales no acaban con las pasiones ni con las disputas.

Leerte es un deleite

Cicindela Zida'ya said...

Y doña Concepcion vivio feliz por siempre...
espero que si °_°

Umma1 said...

Qué delicia!!
Lo leí con tanto placer.
Gracias por compartirlo
Manchas de luz en medio de la lluvia de la madrugada que no llega aún.
Un abrazo

Ipnauj said...

Con dos cosas hay que tener mucho cuidado en este mundo, con las armas y con las mujeres. Muy bueno, como siempre.

Un gran saludo.

Freyja said...

mi abrazo y que sepas que pase, te lei y te acompañe

besos y sueños

Olie said...

Ése fue un amor matemático: ella se dividió. Su marido restó. Su amante se convirtió en un término excluido.
Producido el fatal desenlace, ella sumó y, de seguro, multiplicó.
Bonito poema, Fernando. La infidelidad siempre desata las pasiones más bajas: ¿será afán de posesión el que siempre asalta al engañado? ¿será amor? ¿será un tema de propiedad?
Cariños y gracias:
Olie

Anawin said...

Crimenes pasionales en un epoca, donde (casi) se justificaban esos actos, por el honor. Bello relato. Felicidades. Besos.

Lila Magritte said...

Qué buen poema narrativo para tan cruda realidad. Pasiones, muertes y ganancias sobre y bajo la misma tierra.

Emilio said...

Muy buen texto don efe, para que decir la historia. Lo tendré en consideración en mis próximas visitas a Valpo.

Saludos.

Gabriela Zayas said...

Lindo poema, con unos rasgos de humor que atemperan la tragedia.
Un fuerte abrazo, Fernando.

Freyja said...

la necesidad de vivir esta siempre, solo que a veces se cansa el alma de gritar en palabras.
pero se que seguire haciendo danzar mis dedos y escribir aqueñas pequeñas cosas que hacen mi vida de sueños y a veces de dolor
mil sueños y un abrazo de oso y gracias por tu compañia
ahora me voy a dormir y esperar que mañana se vea todo lo bello que es la vida
cuidate mucho

besos y sueños

Sovka said...

POEMA DE BUENA FACTURA.
SALUDOS! (www.sovka04.blogspot.com)

Freyja said...

un lindo viernes, lleno de sueños

beso y sueños

kiantei Castor said...

Gustazo de letras bebidas sorbo a sorbo entre tanto food garden virtual.

Besitos

Eduardo said...

Están los cerros y valles y degolladas llenos de estas historias lejendarias o pintorescas que jalonan todos los accidentes geográficos de nuestras tierras.

Un abrazo.