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Thursday, January 12, 2006

El juicio

Conforme a derecho,
el fiscal solicitó la
pena de muerte.
La sala de audiencias
colmada hasta los techos,
guardó un silencio
que pesaba en el ambiente
como plomo en quintales.
El juez observó
al jurado
y el acusado, tembloroso,
casi patético,
apoyó la cabeza
en ambas manos.
Por su mente
afiebrada y confusa
se deslizó la visión
sombría de una
pasión torturante
y torturada,
que lo llevó a rastras,
en un río de sangre,
aquel lejano domingo
de Ramos.

15 comments:

Bohemia said...

Wow...
Lo que más me gusta de tus escritos es como nos vas llevando de un escenario a otro...
Te aplaudo!!!

kiantei Castor said...

A mí lo que me gusta cuando visito tu página de ébano es que logro rápidamente transportarme tiempos y distancias, remotas y cercanas y formar parte del cuadro que nos pintas, como protagonista, como actriz, como espectadora.
Grandes letras.

Gracias por tus visitas amigo mío y tus hermosas palabras.

Un abrazo.

Lety said...

Y las historias atrás de esos ríos de sangre, muchas veces esconden horrores vividos en la infancia, por ese ser que no aprende a superarlos, ríos que no desembocan...
Besos Don Fer

Anawin said...

El tardío sentimiento de culpa. Muy bonito.

nika said...

Pasión, sangre, sentencias mortales, vida... y es que a veces es nadar en lodo y otras en agua clara, a veces es moverse en arenas movedizas y otras transitar seguros sobre las nubes. Son todas cosas tan humans que para qué intentar verles un lado claro o un lado oscuro, por donde quiera que observemos hay luces y sombras, como en este magnífico poema.

Abrazos.

eduardo waghorn said...

Mientras lo leía pensaba en cierta sonfonía de Berlioz, creo que es la Fantástica. Me imaginaba el paredón y la ejecución.
Un abrazo.

Pancha said...

solo faltaron las espinas para sentir la sangre de esa muerte... un abrazo Fernando...

Freyja said...

que triste
debe ser espantoso vivir un momento asi y ademas cargar culpas.
gracias por tus saludos, el amor siempre sera la razon + linda para escribirlo y gritarlo
gracias.
te dejo un abrazo y que tengas un lindo dia viernes

besos y sueños

Reina Ginebra said...

Tema duro,muerte,qué impotencia sentir que tu vida o tu muerte depende de otros,que te juzguen,gente que te ve por primera vez en su vida,que nada sabe de tí,ni siquiera si quizá eres inocente,ellos deciden creer o no.
Sé que hay determinados crimenes horrorosos que en ese momento nos hace desear la muerte del asesino,pero no quisiera yo estar en la piel del que tenga que firmar una sentencia de muerte

Olie said...

Hola Fer:
Lograste estremecerme.
Nada aprendió la Humanidad en el lapso cercano a los 2000 años que ha transcurrido desde la ejecución del Buen Jesús: seguimos condenando.
Aborrezco la pena de muerte. Creo que no cumple ninguno de los propósitos sociales que posee cada condena. Al revés, transforma en delincuente al verdugo. Un criminal legal. Es el peor daño que provoca en un ser humano la esclavitud de su trabajo. Tema para otro post, ¿no crees?
Muchos saludos:
Olie

Eliza Doolitle said...

Me he emocionado. Increíble lo que transmites con las palabras....

YoHannah said...

Gracias por tu amable visita y comentario en mi blog.

Lo que mas me impacta de tu poema de hoy es esa primera frase: "conforme a derecho, el fiscal solicitó la pena de muerte"
...conforme a derecho... ¿A qué derecho? ¿Quien y que derecho puede arrebatarle la vida a otro ser humano? Ojalá que la humanidad no tarde mucho en suprimir ese "derecho" asesino de matar impunemente...

Un abrazo

Hannah

Ipnauj said...

Con pocas palabras, muchas emociones.
Un gran saludo.

incondicional said...

hfvomEstremecedor!!!!!!!
Saludos.

alma said...

El juez, la víctima y el derecho a decidir sobre la vida de otros...