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Monday, February 23, 2009

Recuerdos de familia

Era uno de los hermanos
de mi abuelo ese extraño
personaje con aires esotéricos,
masón a ultranza,
corredor de maratones
en lejanas juventudes,
que nos visitaba de
tarde en tarde y, al cual,
mi abuela lo veía como un
loco de remate.

Cuando su mujer,
cansada seguramente
de aquellas prácticas
no bien vistas en
aquellos años,
le inició juicio de divorcio,
cuenta la leyenda familiar,
que en la audiencia
de conciliación,
cada vez que el cónyuge
demandante debía
responder las preguntas
de su señoría,
el tío se abría la chaqueta
para mostrar un par de
calaveras blancas
bordadas en la casulla negra.

Se murió solo y pobre
en una pensión de la periferia.
Cuando los bomberos
forzaron la puerta de la pieza
lo encontraron prolijamente
tendido,
en la cama de tubos
metálicos y, en una esquina
del recinto,
apoyadado en la pared
descascarada,
un ataud con separaciones
que le servía para guardar
papas y cebollas.

17 comments:

Camille Stein said...

en la disimilitud está el atractivo de las personas

a pesar de ataúdes y calaveras este hombre esotérico poseía (por lo menos) el don de la singularidad

un abrazo

Adolfo Payés said...

Recuerdos de familia, tradicional..


saludos fraternos

Poetiza said...

Son muy lindos los recuerdos de familia, ahora al leerte, haces que a mi mente afloren recuerdos que tenia olvidados, te dejo un beso, cuidate.

Ligia said...

Por lo menos era muy original... Saludos

MaleNa said...

Esos recuerdos nos llenan de saudades, a pesar de lo oscuro, se desprende una bella luz en tus letras.

Te abrazo, siempre.

Isabel Romana said...

Hay algo de grotesco y entrañable en estos recuerdos de familia. Pero, sobre todo, son de uno. Besos, querido amigo.

lully desnuda said...

Ese ataud es bastante particular, tan particular como el personaje en cuestión, el tío abuelo tuyo. Él marcó la diferencia y eso aún lo hace atractivo.

Besitos amistosos!

Bohemia said...

Lo tuyo es el realismo magico...

Me encanto, me encanto esta entrada

Un abrazo GRANDE

Trini said...

Al menos, entre ataudes y calaveras y misterio, era un hombre especial y, al parecer, extraordinario.

Un abrazo

Maybe said...

Incomprendido tal vez, quizás no encontro el modo de dejarse conocer por miedo a exponer su corázón y descubrieran que era como los demás: simplemente sin igual.
Saludos mi estimado poeta.

La sonrisa de Hiperión said...

"Se murió solo y pobre
en una pensión de la periferia."

Triste muy triste, pero cuantas veces ves lo mismo a plena luz del día, no sólo en tus palabras...
Saludos!

Abril Lech said...

Estoy impresionada.
No se si tenía o no que ver el hecho de pertenecer a la masonería, si eso era cierto. Pero un amigo de mi ex, masón, no sólo es estrafalario en muchos aspectos sino fabulador.

Litzardo Rivas said...

los recuerdos son como una sombra esoterica, que a veces nubla y aveces da vida...

Gracias por visitar mi casa.

Besos y abrazos

Calle Quimera said...

Está claro que se trataba de un hombre que no pertenecía al redil, pero eso se suele pagar caro. O no, depende, quizás para él aquella muerte en solitario fue un precio más que bajo comparado con otras cosas que había conseguido...

Besos.

Malena said...

Yo creo que es bueno no perder los recuerdos de nuestros antepasados porque muchas veces encontramos rasgos en nuestro caracter que no sabemos de donde vienen.

Desde luego tu antepasado fue un ser muy original y estaba orgulloso de serlo.

Un abrazo, Fernando.

Agneshka said...

Uy, cuanto tiempo ha pasado sin visitar estos lares.
Pero aca estoy y disfrutando nuevamente tu pluma (o más bien teclas).

Charo Bolívar said...

Lo has descrito muy bien, y aunque no le conociera, me parece como de la familia. Es lo bueno de tu poesía, que nos identifica con lo que escribes.

Un abrazo (poquito a poquito voy mejorando. Gracias por tus visitas de ánimo)