Followers

Sunday, September 16, 2007

Rapsodia

Aquel verano
fue como una rapsodia
paseando por las calles
de Budapest.
Nos amamos
como pudimos
entre las esquirlas
de nuestros viejos
resentimientos.
Vaya uno a saber
cómo se puede amar
y odiar al mismo tiempo,
sin espacios ni concesiones.
No tuvimos el valor
de romper los estigmas
marcados a fuego,
por los tabúes familiares.
Y cuando acabó el verano,
junto a las primeras hojas
desprendidas por el otoño,
nos encontramos sin fuerzas
para enfrentar al destino.
En la añosa estación
de ladrillos rojos,
la ví subir al tren
con su gastada maleta,
sin rumbo cierto.
Escondido en una
de las plataformas
quise ser el viento
para seguirla,
pero que me quedé sorbiendo
el llanto que me apretaba
la garganta.

Publicado el 3 de enero de 2006

34 comments:

hera said...

El "otro cielo" del que hablaba Cortázar...imprescindible para seguir con vida...
Un abrazo

furtiva said...

amar y odiar son complementos. nada nos enciende más que lo que nos importa. lo que de verdad duele es la cobardía.

Laura said...

Me pareció haber leído este poema. Muy hermoso. Me alegra que lo hayas vuelto a postear
Abrazos

Isabel Romana said...

El amor tiene a veces esa doble cara que señalas en la rapsodia, tan acertada. Y por qué será que no puede terminar bien... Besos.

kiantei said...

Que bella palabra es Rapsodia, como si solo sonido fuese en si mismo un arpegio indómito de melodías arrasantes.
Como si de cada verso tuyo pudiese extraerse música...y yo pudiese oirla.
Muy bello, muy muy bello.

Abrazos compañero, me emocionaron sus palabras más allá, en la esquina del farol.

George said...

ah, conoces budapest, eso es hungria no?... la tierra de drácula ... ohhhhhhh

José Luis Contreras Muñoz said...

Me acordaste de Franz Lizt cuando me hacían estudiar las Rapsodias Húngaras

Gwynette said...

Que puedo decirte?..tod@s somos héroes y villanos..me dió pena que no tuvierais el valor
de romper los estigmas, no hay nada más complicado que los sentimientos..

Besitos

Cotu said...

mm qeu bueno

Wilhemina Queen said...

sigo leyéndote
y para no volver a perderte
pues
te enlacé

(me quedé con ganas del otro blog, pero ni modo, no hay acceso)
de todas formas
enhorabuena


saludos

Nika said...

es la primera vez que leo algo tuyo y me provoca echarme a llorar (lo cual es un elogio).

no sé qué hiciste esta vez con las palabras, pero fueron como pinchazos bajo mi piel.

abrazos

Freyja said...

uiiii que hermoso y triste, me hiciste recordar momentos con estos versos
a veces se puede amar con un pasado que duele y pesa, pero cuesta romper los estigmas por los tabues familiares
es asi el amor, se vuelve desamor y toman rumbos diferentes
porque a veces no se tiene la fuerza del viento para seguir
una vez mas algo muy hermoso amigo
mil besitos y que estes muy bien, que la semana siga linda y gracias por tu compañia


besos y sueños

Malena said...

Precioso poema, Fernando. ¿Estás seguro que no hay un estrecho paso entre el amor y el odio? Es aquello de : Te odio con locura. Besos.

Abril Lech said...

Sin fisuras.
Aando y odiando.
En una ciudad mágica.
En un tiempo prestado.
Con sentencia de muerte -el amor- y fecha de partida. Un fin anunciado que no inhibe. No puede detenerse lo que es. Ha de ser de todos modos.
Es precioso, es muy gráfico, las imágenes tienen vida y color. Sepia.

txanba said...

siempre vuelvo y me atrapan tus versos. leo despacio, vuelvo a leer y siempre encuentro en ellos, eso, pasión. un abrazo.


tx

belita said...

Todo amor tiene un poquito de odio, por el hecho de que todo cuanto queremos odiamos que se aleje de nosotros.

MAR said...

ESCRIBES PRECIOSO.
TE ADORO
mar

MORGANA said...

Sublinme¡¡¡¡
Y cuando acabó el verano,
junto a las primeras hojas
desprendidas por el otoño,
nos encontramos sin fuerzas
para enfrentar al destino....
una de las mejores poesias que he leido en mucho tiempo.

Claudia Perotti said...

Penso que o amor e o ódio são parceiros constantes e nos exigem até a última gota!

Beijinhossss

quantum said...

Vivir un amor en Budapest, pese al final de adioses en otoño, es vivir mucho.
Una rapsodia que me llega como el viento.
Abrazos, Fernando.

Clementine said...

VAya uno a saber cómo se puede amar y odiar al mismo tiemo..vaya uno a saber como todo se tranforma y de repente todo se convierte en viento...

Algaire said...

Somos frágiles, lo único que se nos ocurre es llorar y quedar inmóviles en lugar de luchar por lo que queremos.
Feliz fin de semana.

El Toro de Barro said...

Me parece bien esa sugerencia, y me gustaría poder tener tu correo electrónico para contarte algo.
Un abrazo

Carlos
carlosmorales@yahoo.es

c said...
This comment has been removed by the author.
Rodrigo said...

saludos granamigo...
saludos fraternales...

vaya...
los andenes:
casi siempre lugares de largos suspiros y llanto reservado...

abrazo.

Martín Bolívar said...

Vuelvo a leer el poema por segunda vez para volver a emocionarme con este relato. Magnífico.

Máximo Ballester said...

Rapsodia final ese querer ser viento y ser llanto tras su figura yéndose. Bendito recuerdo; esos que rugen amorosamente.

Un abrazo.

Bohemia said...

El llanto en la garganta duele más que las amigdalitis...

Besos

Lila Magritte said...

Me estremecen esas imágenes de la despedida en el tren. Los amores intensos y sus complejidades están vivos en el poema.

saludo.

Clementine said...

figuchi; decidí decirte figuchi, siempre lo digo en mi cabeza al leer fgiucich ajaj

besotes, muchos

UMA said...

Siempre habrà làgrimas para las ausencias, porque no siempre lloramos por quien se va, sino porque los que nos quedamos somos nosotros.
Un abrazo

Araceli Casanova said...

Bastante triste esta historia.Amarse entre esquirlas es definitivamente doloroso, como dice Bohemia, yo tambien prefiero la amigdalitis a ese nudo gargantil...Un abrazo.Ari

Kota feel's said...

Que hermoso.. me pareció una historia de amor..
de esas que consiguen que a uno le salten unos lagrimones..
Somos una dualidad sin duda..

besos!
:D

Ruby said...

Idas y venidas... de la vida, del tren...