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Sunday, July 02, 2006

La cita

La esperé en el parque
frente al rosedal
a media tarde
de aquel otoño
teñido de amarillo
en la copa de los
árboles.

Soplaba un leve
viento sur
y un escalofrío
imperceptible me
caminó por la garganta.

En el bolsillo de la campera
estaba la carta escrita
con mano temblorosa
como si el temor de las
letras pudieran herir
al ser leídas.

Cuando asomó su figura
sobre el sendero de
pedregullos marrones
y la ví venir sentí
que el silencio
de las primeras sombras
que caían desde el horizonte,
serían los únicos testigos
de aquella cita.

Ajusté la bufanda,
apagué el cigarrillo,
y me dispuse a escucharla
sabiendo, de antemano,
que el arrepentimiento
no serviría para nada.

18 comments:

indianguman said...

Bello y fascinante, cómo siempre. I cómo siempre la historia que se esboza, para que el lector complete. algo habría hecho el bribón para que la hermosa dama lo citara a un ultimátum...
Rosas amarillas, eso veo, su aroma y viento fresco siento...

Besos

Sovka said...

CIERTO, ARREPENTIRSE NO SIRVE DE NADA, AL MENOS NO BORRA EL DOLOR NI CURA LAS HERIDAS.

BESITO!!!

Javilina said...

"... sentí
que el silencio
de las primeras sombras
que caían desde el horizonte,
serían los únicos testigos
de aquella cita."

amé esa parte del poema!

Ondina said...

Las letras pueden herir al ser leídas,y hacer llorar,o reir,o amar,siempre,siempre, las letras,las palabras,las cartas,hacen sentir

Hiscariotte said...

Totalmente de acuerdo: el arrepentimiento, por sí sólo, es completamente inútil. La confianza es como una navaja que hay que manejar con cuidado para que no haga cortes indeseables.

Saludos.

Laura said...

Te imaginaba a vos, Fer, en el Rosedal esperando lo que ya sabías iba a suceder. Con tu sombrero y tu abrigo de invierno.
Que buen poema-relato. Ese es tu estilo inconfundible.
Cariños

Lety said...

También pensé en usted don Fernando en una de esas encrucijadas-puente al pasado que no hemos derribado

Saludos amigo mío

Bohemia said...

Retrato de uan realidad que se da a menudo. Me gusta tu visión de las cosas.

Marcel Pommiez Aqueveque said...

demasiado masoquismo.... si ya sabías mejor que quede hasta ahi. Si es real, fuerza. Si no lo es... buen escrito, corto pero transmite mucho.-
Te leo

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bettyylavida said...

pues yo creo que sirve, y si no funciona el arrepentimiento de algo que hemos hecho mal dejamos de ser humanos

besos

Enric said...

la mayoria de veces el arrepentimiento se queda en un sentimiento, y no soluciona mucho las cosas...

besos

enric

Araceli Casanova said...

los arrepentimientos son hojas de otoño, si no te calan y te ayudan a levantar sueños y a movilizar, la cabeza, el corazon y el cuerpo.Solo es valido el que te ayuda a crecer consciente, sino es es una herida gratuita mas.Que buen tema.Un abrazo grande.Ari

Lila Magritte said...

Qué complicado. Imagino el momento en que apagaba el cigarro, en que apretaba la carta en el bolsillo, en que la veía llegar... a tiempo para la cita... pero ya demasiado tarde.

Ipnauj said...

Cuando el enmarañado pasado aparece, lo mejor es beber un certero amnésico y seguir caminando.

Un gran saludo.

Freyja said...

a veces las palabras se vuelven letras
las palabras pueden herir y las letras tambien
el arrepentimiento es tan real como las palabras y las letras
siemrpe dejas hermosos versos para envolverse en ellosmuchas gracias por todos tus saludos que me dejaste
desde Ausencias...he logrado sobrevivir a la ausencia, soy presente
desde Lagrimas...bailando en el infinito mundo, buscando, llamando, extrañando
desde Suesños...jugando conmigo misma, con los recuerdos y con la vida, ahi me permito todo
muchas gracias y mi abarzo, que sea un bello fin de semana
besitos



besos y sueños

David Wilson said...

las cita y la espera , es un dulce cigarro mas .buenos poemas ,saludos y gracias por tus incansables visitas .

nika said...

a veces cuanto te leo me parece estar viendo una película, creo que es por la facilidad que tienes para meternos en esas historias que construyes.

y sí, las letras pueden herir ¡y cómo!

besos

UMA said...

Ni culpa ni arrepentimiento.
Nos equivocamos, pero opto por hacer en el momento exacto lo que quiero hacer, quizà se pueda de veras elegir.
Delirè, lo que le querìa decir, Fgiucich, que le agradezco ese arte suyo de situarme, tengo la necesidad de que al leer sean capaces de transportarme a algùn lugar donde no llego sola.
Este es el caso.
Un besazo