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Saturday, February 11, 2006

La limosna

Hincado ante el santo
estaba el Horacio,
rogando fervorosamente
que la lotería de esa noche
le resultara favorecida.

En su mente algo infantil,
a pesar de sus largos
cuarenta,
creía que rezando
solucionaría todos
sus problemas.
Y éste, sí que era denso
como noche de tormenta.

Había jugado a los naipes
en el boliche de Aparicio
perdiendo hasta los
calzones de fiesta,
amén de unos pocos pesos
y el cuchillo repujado.

La maldita suerte
le sacó de quicio,
y lo peor de todo
es que al día siguiente,
con cura y misa
de esponsales,
se casaba con la Zoila.

Cruzó los dedos,
hizo el nombre del padre
y salió presuroso
de la iglesia,
no sin antes manotear
la alcancía
para juntarse con
algunas monedas;
bueno sería que ,
después de tanto rezo,
el santo que andaba
medio sordo últimamente,
no le hubiera escuchado.

16 comments:

Anawin said...

Preciosa historia, llena de matices encantadores. Y el recurso de la oración como desesperación, me ha encantado. Besos.

Lety said...

Pero que irresponsable es el Horacio, más le valdría a la Zoila pensárselo.
Caray Don Fernando es usted una veta inagotable y el suyo un estilo, muy pero muy personal y encantador.
Besos otra vez en espera de su aparición

mestizo said...

Que asegurado el Horacio.
si no es andando rápido
la hace despacio.

Un abrazo.

Rantes said...

rezaré por mí. como siempre un gran relato.
Muchos Saludos, chau.

no disponible said...

Siempre tan cautivador señor giucich, siempre el final abierto buscando completarse en la mente del lector, ahí radica su éxito, que no es poco...

Mi final es que finalmente el santo, milagrosamente, recuperó la capacidad de oir... pues como se dice en mi tierra: "todos los canallas tienen suerte"

Laura said...

Los santos no son ciegos, nosotros somos necios.
Me gusto mucho tu poema porque es una narracion en poesía, un relato de otra "estampa" muy argentina.

Besos

Bohemia said...

Oye que bueno está tu relato...
Dicen que a los santos no se le piden dinero ¿no?
Besos

Hiscariotte said...

Amén.

Enric said...

Sabes que creo? que quien compra loteria, no compra más que un trocito de esperanza durante un rato...

saludos

Enric

RODOLFO GAINZA said...

He conocido varios Horacios en mi vida, y las pobres Zoilas, terminan emancipándose de semejante influencia para ellas y sus hijos.
Como siempre un bello e ingenioso escrito, con ese estilo tan particular.

Un abrazo amigo.

Ipnauj said...

Apuesto diez a uno en contra de Horacio.

Un gran saludo.

Eduardo said...

Señor F. paso por su casa para decirle que estuve un momento sin sitio en la vida, y que he vuelto ligeramente transmutado... ´

Si desea pasarse por allá le recibiré gustoso...

Un Saludo.

Olie said...

Qué bonito, Fernando. ¡Y cuánta gente será la que hace lo mismo que Horacio!

¡Y cuántas Zoila habrá para enderezarlos!

Un abrazo:

Olie

Eliza Doolitle said...

Muy bonito, como siempre.

Denia said...

Rezare por mi para poder rezar... sin que importe si los santos andan sorditos... al final creo que lo importante es encender la vela de la esperanza, por complicao que uno sea...

Bella historia =)

Gabriela Zayas said...

Tragicomedia de la fe...
Un abrazote.