En esa esquina
donde el viento
acostumbra a mirarme
temiendo le cuente
mis penas de colores,
la vi pasar
enfundada en
un arco iris parpadeante
y pedacitos de ternura
muy pegados a sus
mejillas de sol y luna.
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Monday, January 26, 2009
Sunday, December 28, 2008
Vacaciones
Queridos todos:
Me voy de vacaciones hasta el 25 de enero.
Les dejo un fuerte abrazo y un MUY FELIZ 2009.
Fernando
Me voy de vacaciones hasta el 25 de enero.
Les dejo un fuerte abrazo y un MUY FELIZ 2009.
Fernando
Sunday, December 21, 2008
Las otras caras de la Navidad

Es la Navidad
de los niños pobres.
Agujeros en las mangas,
mugre entre los dedos,
hambre de animal herido,
festejan el nacimiento.
No hay globos
ni regalos.
Una hoguera
de cuatro leños mojados
calienta sin ganas
la navidad de los niños
pobres.
No muy lejos,
las risas y los juegos
alumbran el pesebre.
Nadie pregunta
cómo son los niños
pobres.
No gusta
que les muestren
sus miserias.
Prefieren,
en la misa de
medianoche,
iluminar el sagrario
con velas de colores.
Fernando Giucich (De su poemario: Clara) ( http://clarasofia.blogspot.com/)

Las viejas maderas crepitan junto a los cartones ardiendo. La noche es fría, y allá en el limpio cielo, las estrellas titilan, componiendo un mágico decorado.
Manos con guantes rotos, dejan ver unos pequeños dedos que se extienden acercándose a la fogata, buscando el calor.
En los bolsillos, un trozo de pan mordisqueado, con olor al queso, que hace tiempo desapareció.
Se oyen canciones que rompen el silencio de la noche, y la curiosidad infantil, le hace ir en pos del lugar donde suenan.
En aquella vieja calle hay una luz encendida que sale de un escaparate.
Junta su nariz al frío cristal, que se humedece con el vaho de su boquita, y contempla maravillado, todo lo que en sus sueños, cada noche imagina poseer.
Malena (http://eltinterodechina.blogspot.com/)

Bajarás la calle con los pies helados
Llevando en tus manos el trozo de pan
Y en la plaza vieja del árbol de fuego
El cielo y los sueños
Te harán capitán
De un barco velero con alas de seda
Repleto de cuentos donde navegar
Siguiendo la estela de la luna blanca
Lograrás el puerto
Es
La Navidad.
El Viento en la Isla. (http://vientoenlaisla.blogspot.com/)

Alguien mira sonriente al niño, sentado en el cuerno blanco de la luna.
Durante un buen rato, ha estado soplando suavemente, para que el aire llevase al pequeño, sus palabras disfrazadas en los copos de nieve que caen, en las notas musicales de las risas y en el pentagrama de las canciones que resuenan por la calle.
El chicuelo no sabe por qué, pero mientras encamina sus pasos a la plaza vieja, lleva grabada en su retina, la imagen de un barco velero que vio en el escaparate, casi oculto entre mil juguetes.
Sus ojos se abren con infinito asombro, al ver junto al árbol de fuego, un enorme barco, réplica perfecta del otro.
El hombre de la luna, sopla de nuevo, y la nave se eleva, una vez el niño a bordo, surcando aires y nubes, alto, alto, cada vez más alto.
La cola de un cometa estrellado, aparece repentinamente ante la proa, y por ella, desciende la nave hasta aterrizar frente a un humilde pesebre.
Sobre una sabanita, entre pajas, duerme un bebé al cuidado amoroso de sus padres, de un buey y una mula que con su aliento, intentan defender el cuerpecito infantil del frío intenso.
La temperatura es muy baja, no hay juguetes, ni globos, ni velas de colores, ni el bebé, ni sus padres, visten ropas bonitas y abrigadas, pero los labios del niñito dormido, se curvan en la más bella sonrisa que nadie haya visto, y la de sus padres, al contemplarlo, no lo es menos.
El barco comienza a balancearse, y el pequeño se apresura a subir. De regreso, en la plaza del árbol de fuego, corre apresurado hacia el escaparate. Su vista escudriña cada uno de los mil juguetes que se muestran ante él, pero… por ningún lado ve lo que busca: una sonrisa.
No hay ninguna en la tienda. De repente, repara en el reflejo de su propio rostro en el cristal, y es entonces, cuando advierte que sus labios dibujan una sonrisa, y que era tan bonita como la de aquel bebé.
Por alguna razón, cuando el pequeño se alejaba del escaparate, el frío era menos intenso en la noche.
Calle Quimera (http://callequimera.blogspot.com/)
Por las frías avenidas van caminando, pero no les preguntes, ni de dónde vienen, ni a donde van.Caminan por sobrevivir. Mientras caminan, saben que están vivos. Sus pasos les llevan, y un instinto casi animal, les hace buscar cobijo.
Una chabola destartalada les llama la atención. Dentro hay luz y cuando llegan a la puerta del chamizo, se les ensancha la sonrisa.
La luz proviene de una hoguera encendida, y en torno a ella, niños y adultos extienden las manos. No es necesario insistir, dónde caben cinco caben siete y todos se apretujan un poco más, que de cuerpo con cuerpo nace el calor.
Las trémulas llamas ponen en sus mejillas color, mientras sus ojos brillan con un oscuro calor.
Atraviesan con su mirada las llamas y descubren el silencio que impera allá: Una mujer muy joven y tímida, mece en sus brazos a un rorro mientras los demás, le acunan con su silencio a su alrededor.
Lo envuelve en una raída toquilla, y cerca del fuego, lo deposita en un amplio cesto de mimbre.
Es Navidad.
Federico (Quizá soñar) (http://quizasoñar.blogspot.com/)

Sigue la noche, el frío arreció y las estrellas juegan con el crepitar de las maderas, pero alrededor de la hoguera, no hay nadie ya.
El barco no vuela atravesando el cielo, los niños de la calle continúan en aquella chabola dando su calor al bebé que nació y que duerme tranquilamente en los brazos de su madre que lo mira con amor.
Calor junto a calor. El padre saca de su vieja mochila, embutidos y pan, que comparten con ilusión.
Las barrigas agradecidas, hacen que los ojos se vayan lentamente cerrando. Cuerpos contra cuerpos dan siempre calor.
En sus mentes hay barcos que cruzan el espacio. Jóvenes capitanes que los tripulan por un camino cuajado de estrellas.
Sonrisas inocentes en sus labios y corazones llenos de emoción.
No hay luces en sus árboles, ni bolas de colores, ni espumillón.
Sólo una vida por delante y un futuro en el que creen que serán capitanes de veleros, y lo conseguirán, y nosotros lucharemos para que algún día puedan decir a sus hijos con un barco de juguete en las manos:
- “Uno de éstos, en una fría noche de diciembre, tripulé yo”.
- “Hijo mío: ¡Feliz Navidad!”
Malena (El Tintero de China) (http://eltinterodechina.blogspot.com/)
Fernando Giucich, Elsa(El Viento en la Isla), Avalon y Etinarcadia(Calle Quimera), Federico(Quizá Soñar) y yo, Malena(El Tintero de China), con nuestras manos unidas, a pesar de las distancias, os abrazamos con calidez y os deseamos una Feliz Navidad, con todo nuestro corazón.Sunday, December 14, 2008
Mentiras aparentes
Varado en la bahía
de los espejismos frustrados,
con el velámen manchado
de lágrimas clandestinas,
intuyó que las quietas aguas
le cortaban, tal vez para siempre,
la salida a mar abierto.
Revisó el manual
de supervivencia
y encontró, nada más,
que frases incoherentes
y signos ortográficos
afilados y amenazantes.
La silueta de la noche
trastabilló rodeada
de las primeras estrellas
y el rumor de una
lejana canción,
le enseñó que la impaciencia
de la vida - su propia vida -
no era más que un antifáz
de mentiras aparentes.
de los espejismos frustrados,
con el velámen manchado
de lágrimas clandestinas,
intuyó que las quietas aguas
le cortaban, tal vez para siempre,
la salida a mar abierto.
Revisó el manual
de supervivencia
y encontró, nada más,
que frases incoherentes
y signos ortográficos
afilados y amenazantes.
La silueta de la noche
trastabilló rodeada
de las primeras estrellas
y el rumor de una
lejana canción,
le enseñó que la impaciencia
de la vida - su propia vida -
no era más que un antifáz
de mentiras aparentes.
Sunday, December 07, 2008
Sin vuelta atrás
Yerto, justo frente
a la parada del 132,
sintió que el ahogo
era intenso, invasivo,
casi inhumano
y que le partía el pecho
en un ay de dolor.
Cuando se enteró,
estaba ya en la sala
de pre-embarques
y el mensaje fue escueto
sin pésames
ni falsas condolencias.
Buscó en la memoria
la opción de eliminar,
cerró la tapa del teléfono,
tomo el bolso
y con el "boarding"
en una mano,
casi corriendo,
abordó el avión.
Afuera empezó
a caer la noche
y la llovizna, pertináz,
humedeció apenas
el asfalto tibio
de la costanera.
a la parada del 132,
sintió que el ahogo
era intenso, invasivo,
casi inhumano
y que le partía el pecho
en un ay de dolor.
Cuando se enteró,
estaba ya en la sala
de pre-embarques
y el mensaje fue escueto
sin pésames
ni falsas condolencias.
Buscó en la memoria
la opción de eliminar,
cerró la tapa del teléfono,
tomo el bolso
y con el "boarding"
en una mano,
casi corriendo,
abordó el avión.
Afuera empezó
a caer la noche
y la llovizna, pertináz,
humedeció apenas
el asfalto tibio
de la costanera.
Sunday, November 30, 2008
Mutación
Cuando los negros nubarrones
le impidieron
ver el final de la angosta
vereda,
optó por pedir a los magos
le adivinaran el destino.
La respuesta fue incierta.
Las líneas de la mano
se confundieron
con las borras de café
y sus signos astrológicos
parpaderaron confundidos.
Parada en medio del monte,
allí donde el rumor de la brisa
se hace más ténue
y las luces del horizonte
acarician la copa
de los árboles,
se transformó
en una mariposa
de brillantes colores.
La mutación fue instantánea;
mientras iniciaba el vuelo final,
el cielo volviose más claro
y las primeras estrellas
naufragaron en los
secretos del crepúsculo.
le impidieron
ver el final de la angosta
vereda,
optó por pedir a los magos
le adivinaran el destino.
La respuesta fue incierta.
Las líneas de la mano
se confundieron
con las borras de café
y sus signos astrológicos
parpaderaron confundidos.
Parada en medio del monte,
allí donde el rumor de la brisa
se hace más ténue
y las luces del horizonte
acarician la copa
de los árboles,
se transformó
en una mariposa
de brillantes colores.
La mutación fue instantánea;
mientras iniciaba el vuelo final,
el cielo volviose más claro
y las primeras estrellas
naufragaron en los
secretos del crepúsculo.
Sunday, November 23, 2008
Arbol nuevo
Ella tenía
el perfil de una diosa.
Yo, la ilusión
desbordada a pleno.
En el el jardín
de las flores secas
creció un árbol nuevo y
casi pegadas a las piedras blancas
aparecieron los duendes ciegos.
La película de la vida
siguió rodando y,
con el correr de las primaveras,
la luna escondida entre
las sombras de la noche,
me enseño que muchos
de mis sueños se
escaparon con el viento
de la tarde.
el perfil de una diosa.
Yo, la ilusión
desbordada a pleno.
En el el jardín
de las flores secas
creció un árbol nuevo y
casi pegadas a las piedras blancas
aparecieron los duendes ciegos.
La película de la vida
siguió rodando y,
con el correr de las primaveras,
la luna escondida entre
las sombras de la noche,
me enseño que muchos
de mis sueños se
escaparon con el viento
de la tarde.
Sunday, November 16, 2008
Las vías muertas
Si bien
los límites estaban
marcados de antemano,
jamás creyó
que podía traspasarlos
con tanta facilidad.
Cuando ella lo dejó
aquella mañana de Abril
(me voy porque este amor
- el nuestro -
me duele con
tanta violencia
que me traspasa el alma),
no tuvo el coraje
de enfrentarla.
En un arranque desesperado,
cruzó calles y puentes
pero la perdió, acaso,
en algún andén oscuro
más allá de las vías
muertas.
Volvió navegando
en aguas turbias
salpicadas de
remolinos traicioneros.
Lo hallaron al día siguiente
arropado con la colcha india
y un orificio del calibre 22
en la sien derecha.
los límites estaban
marcados de antemano,
jamás creyó
que podía traspasarlos
con tanta facilidad.
Cuando ella lo dejó
aquella mañana de Abril
(me voy porque este amor
- el nuestro -
me duele con
tanta violencia
que me traspasa el alma),
no tuvo el coraje
de enfrentarla.
En un arranque desesperado,
cruzó calles y puentes
pero la perdió, acaso,
en algún andén oscuro
más allá de las vías
muertas.
Volvió navegando
en aguas turbias
salpicadas de
remolinos traicioneros.
Lo hallaron al día siguiente
arropado con la colcha india
y un orificio del calibre 22
en la sien derecha.
Sunday, November 09, 2008
Con el perdón de Gustavo Adolfo.
En medio
del temporal de lágrimas
(las suyas y las mías)
ninguno pudo articular
palabras.
Y casi agotados
por el dolor que
caminaba de puntillas
por los terraplenes del alma,
no tuvimos el valor
de perdonarnos;
ella por mal querida, quizás;
y yo, por soberbia, tal vez.
del temporal de lágrimas
(las suyas y las mías)
ninguno pudo articular
palabras.
Y casi agotados
por el dolor que
caminaba de puntillas
por los terraplenes del alma,
no tuvimos el valor
de perdonarnos;
ella por mal querida, quizás;
y yo, por soberbia, tal vez.
Sunday, November 02, 2008
Designios
Negados le fueron
los derechos para
compartir con sus
hermanos el ilustre
apellido.
En los tiempos
de su nacimiento,
el bastardaje
era condenado por
blancos, negros o
grises,
con la misma vara
de la injusticia.
Cuando los vientos
amainaron los prejuicios
de la sociedad
pacata en su hipocresía
de santos alquilados,
su madre consiguó una casa
en las afueras
del pueblo, casi ciudad.
Conoció a su padre
a los quince años,
veinte antes que el
progenitor partiera
en féretro de caoba.
Recibió una beca
para estudiar
con los curas salesianos
y, por los avatares
del destino,
terminó en
el seminario,
más por la costumbre
que una vocación
verdadera.
Y como si fuera poco,
cuando el infarto hizo añicos
al autor de sus días,
era el único sacerdote
disponible en la
parroquia.
Vaya designios marcados
en los naipes de la vida.
Se colocó la sobrepelliz,
abrió el breviario y,
con voz casi audible,
hizo la invitación que
mandaba la circunstancia:
- escucho su confesión,
hijo mío -
los derechos para
compartir con sus
hermanos el ilustre
apellido.
En los tiempos
de su nacimiento,
el bastardaje
era condenado por
blancos, negros o
grises,
con la misma vara
de la injusticia.
Cuando los vientos
amainaron los prejuicios
de la sociedad
pacata en su hipocresía
de santos alquilados,
su madre consiguó una casa
en las afueras
del pueblo, casi ciudad.
Conoció a su padre
a los quince años,
veinte antes que el
progenitor partiera
en féretro de caoba.
Recibió una beca
para estudiar
con los curas salesianos
y, por los avatares
del destino,
terminó en
el seminario,
más por la costumbre
que una vocación
verdadera.
Y como si fuera poco,
cuando el infarto hizo añicos
al autor de sus días,
era el único sacerdote
disponible en la
parroquia.
Vaya designios marcados
en los naipes de la vida.
Se colocó la sobrepelliz,
abrió el breviario y,
con voz casi audible,
hizo la invitación que
mandaba la circunstancia:
- escucho su confesión,
hijo mío -
Sunday, October 26, 2008
Horizonte de penas
Mirando el horizonte
de esas penas
que el corazón
va dejando
al terminar una historia,
quise reescribir
la nuestra,
aquella que nació una
noche de enero
y murió en los
escalones de tu casa
dos años más tarde.
Vano intento.
Las luces de la
memoria
no respondieron
a los sentires del
alma.
No importa.
Fue muy bueno
volverte a encontrar
en el tren de la
nostalgia.
de esas penas
que el corazón
va dejando
al terminar una historia,
quise reescribir
la nuestra,
aquella que nació una
noche de enero
y murió en los
escalones de tu casa
dos años más tarde.
Vano intento.
Las luces de la
memoria
no respondieron
a los sentires del
alma.
No importa.
Fue muy bueno
volverte a encontrar
en el tren de la
nostalgia.
Sunday, October 19, 2008
El brillo de tus ojos
Doblaron las campanas
en el rectángulo
sinuoso de la noche,
mientras el brillar
de tus ojos alumbraba
mi caminar
en la madrugada.
en el rectángulo
sinuoso de la noche,
mientras el brillar
de tus ojos alumbraba
mi caminar
en la madrugada.
Saturday, October 11, 2008
Sport Unión
Club de barrio
con olor a río
recostado en el
antiguo murallón
del Comunero,
quedaría en mis
pupilas
como las viejas
barcazas areneras
en la playa Montevideo.
En los crepúsculos
veraniegos,
bajando por la barranca,
iba con mi hermano
a los juegos de baloncesto.
La niebla de la vida
fue borrando
esos lugares que
la piqueta hizo polvo
y los años de la niñez
huyeron, tímidamente,
bajo un manto
de melancolía.
con olor a río
recostado en el
antiguo murallón
del Comunero,
quedaría en mis
pupilas
como las viejas
barcazas areneras
en la playa Montevideo.
En los crepúsculos
veraniegos,
bajando por la barranca,
iba con mi hermano
a los juegos de baloncesto.
La niebla de la vida
fue borrando
esos lugares que
la piqueta hizo polvo
y los años de la niñez
huyeron, tímidamente,
bajo un manto
de melancolía.
Thursday, October 02, 2008
La mochila
Tuvo el privilegio
de amarla
en la primavera
de Praga,
hasta que los tanques
arrasaron ese
sueño de libertad.
No había alcanzado
a pronunciar correctamente
su nombre, cuando
una esquirla la hirió mortalmente
tratando de llegar
a las puertas del hotel.
Regresó a una
Praga invernal,
cargado con la mochila
de la juventud perdida;
todo había cambiado
salvo las cúpulas doradas
y aquella sonrisa vagando
en las penumbras
del puente viejo,
mientras el llanto
se hacía luna
en el regazo de la noche.
Nota: en 1956 la entonces Checoslovaquia comunista se rebeló contra el poder la Unión Soviética y fue sofocada con la llegada a Praga de los tanques soviéticos.
de amarla
en la primavera
de Praga,
hasta que los tanques
arrasaron ese
sueño de libertad.
No había alcanzado
a pronunciar correctamente
su nombre, cuando
una esquirla la hirió mortalmente
tratando de llegar
a las puertas del hotel.
Regresó a una
Praga invernal,
cargado con la mochila
de la juventud perdida;
todo había cambiado
salvo las cúpulas doradas
y aquella sonrisa vagando
en las penumbras
del puente viejo,
mientras el llanto
se hacía luna
en el regazo de la noche.
Nota: en 1956 la entonces Checoslovaquia comunista se rebeló contra el poder la Unión Soviética y fue sofocada con la llegada a Praga de los tanques soviéticos.
Wednesday, September 24, 2008
Sunday, August 31, 2008
Sunday, August 24, 2008
Sunday, August 17, 2008
Delirios
Sembrados estaban
los canteros
de asucenas perfumadas,
cuando las notas
de una guitarra
rasgaron la brisa
de la tarde.
En la esquina
del estanque
una flor de camalote
flotaba entre los
peces de colores.
Desde el balcón
del alcázar
dónde anidan
las palomas,
caía una fina
lluvia
de plumas muy grises.
No quise
seguir soñanado y me
dejé llevar,
mansamente,
por el soliloquio
de mis delirios.
los canteros
de asucenas perfumadas,
cuando las notas
de una guitarra
rasgaron la brisa
de la tarde.
En la esquina
del estanque
una flor de camalote
flotaba entre los
peces de colores.
Desde el balcón
del alcázar
dónde anidan
las palomas,
caía una fina
lluvia
de plumas muy grises.
No quise
seguir soñanado y me
dejé llevar,
mansamente,
por el soliloquio
de mis delirios.
Sunday, August 10, 2008
Día de clase
En el cuadrante
de la vida
recordé,
de pronto,
aquel amor
que la urdimbre
de nuestras manos,
tejió una historia
inolvidable.
Hoy, en el primer
día clase
pasé la lista de presencias
y leí (un terrible tembladeral
me recorrió la médula)
tu nombre y apellido.
Los pronuncié con el
temor monumental
que los años se hubieran
detenido en los pétalos
de tu rostro y, cuando me
respondieron: presente,
levanté la mirada;
ella tenía tus mismos
ojos color esperanza.
de la vida
recordé,
de pronto,
aquel amor
que la urdimbre
de nuestras manos,
tejió una historia
inolvidable.
Hoy, en el primer
día clase
pasé la lista de presencias
y leí (un terrible tembladeral
me recorrió la médula)
tu nombre y apellido.
Los pronuncié con el
temor monumental
que los años se hubieran
detenido en los pétalos
de tu rostro y, cuando me
respondieron: presente,
levanté la mirada;
ella tenía tus mismos
ojos color esperanza.
Sunday, August 03, 2008
La ruleta
En el solar
de la vieja abadía
junto al muro de piedra
que separa el cementerio
del templo,
la ví por última vez.
Apoyó la bicicleta
en el brocal del aljibe
y avanzó con ese andar
felino
que me hizo imaginarla
desnuda, acunada en mis brazos
en aquel hotel de playa.
- No tengo mucho tiempo -
me dijo .
- El tren parte en dos horas
y me falta empacar
casi toda la ropa -
Se terminaba el estío
y la tarde anidaba
en un torbellino
de polvo cerro abajo.
Me tomó la cara
con sus manos de seda
y, yo, me así de sus brazos
como el postrer recurso
antes del naufragio.
El beso fue largo y profundo
como estocada florentina.
- Adios - murmuró, quédamente.
- Lo nuestro, recuerda, fue un amor de verano
y no puedo dejar a mi marido: tú lo sabes
de sobra - agregó
Caían las primeras sombras
en ese atardecer de lágrimas
perversas. Consentí que se fuera porque,
maldita sea,
había que tener mucho valor
pedirle que se quedara
y no quise jugar
con la ruleta del destino.
de la vieja abadía
junto al muro de piedra
que separa el cementerio
del templo,
la ví por última vez.
Apoyó la bicicleta
en el brocal del aljibe
y avanzó con ese andar
felino
que me hizo imaginarla
desnuda, acunada en mis brazos
en aquel hotel de playa.
- No tengo mucho tiempo -
me dijo .
- El tren parte en dos horas
y me falta empacar
casi toda la ropa -
Se terminaba el estío
y la tarde anidaba
en un torbellino
de polvo cerro abajo.
Me tomó la cara
con sus manos de seda
y, yo, me así de sus brazos
como el postrer recurso
antes del naufragio.
El beso fue largo y profundo
como estocada florentina.
- Adios - murmuró, quédamente.
- Lo nuestro, recuerda, fue un amor de verano
y no puedo dejar a mi marido: tú lo sabes
de sobra - agregó
Caían las primeras sombras
en ese atardecer de lágrimas
perversas. Consentí que se fuera porque,
maldita sea,
había que tener mucho valor
pedirle que se quedara
y no quise jugar
con la ruleta del destino.
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