Entendió, en ese momento
que transcurre entre
la locura y la oscuridad
total,
que el final de la jornada
estaba muy cerca.
Hizo el intento de cruzar
los lindes del jardín
en busca del hechizo,
pero se topó con un
coro perverso
de voces enfermizas.
Era la tierra de nadie
donde crecen los
árboles congelados
y la mente muere,
casi sin fuerzas,
agobiada por las
termitas del alma.
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Sunday, July 06, 2008
Monday, June 30, 2008
Olvidar
Hay amores que
no se olvidan.
Tú y yo lo sabemos
muy bien.
Recorrimos los viaductos
del destino
acompañados por el sol
y las tormentas de verano.
Muchas lágrimas
bañaron los contornos
de esa vida,
transitada con
intensidad de hoguera,
acorazados contra
los frios ribetes
de la angustia.
Cuántos años pasaron
y, todavía hoy,
te recuerdo con la plenitud
del pensamiento,
sin poder apartar
de mis manos
el calor de tu vientre.
no se olvidan.
Tú y yo lo sabemos
muy bien.
Recorrimos los viaductos
del destino
acompañados por el sol
y las tormentas de verano.
Muchas lágrimas
bañaron los contornos
de esa vida,
transitada con
intensidad de hoguera,
acorazados contra
los frios ribetes
de la angustia.
Cuántos años pasaron
y, todavía hoy,
te recuerdo con la plenitud
del pensamiento,
sin poder apartar
de mis manos
el calor de tu vientre.
Sunday, June 29, 2008
Abrazo
Abrazado al árbol del dolor
encontré las raíces de mis penas,
pero, también, pude entender
que, a pesar de todo,
las ramas nuevas
seguían creciendo.
PD Pido disculpas porque lo reedité por error.
encontré las raíces de mis penas,
pero, también, pude entender
que, a pesar de todo,
las ramas nuevas
seguían creciendo.
PD Pido disculpas porque lo reedité por error.
Sunday, June 22, 2008
Retrato
La pulcritud de su estilo
no tenía la más absoluta
de las competencias.
La corbata con el
nudo perfecto,
camisa de seda,
traje de alpaca
y zapatos al tono
con hebillas al costado.
Nació con la estirpe
de los que se saben
ganadores en cualquier
momento y lugar.
Cuando lo conocí
noviaba con una de
mis tías,
muy al límite
de la soltería
y con muchas ganas
de vestir el blanco,
antes que los años
engrosaran su figura
de guitarra.
Traía golosinas
para los menores
y unos exquisitos
cigarrillos rubios
de tabaco macedónico,
para los que estaban
en edad de pitar.
Pasó de la ventana
con postigos,
al zaguán y, cuando
quisimos darnos cuenta,
ya calentaba los sillones
de la sala.
No se casaron
y, nunca, la tía explicó
el por qué de las cosas.
Una tarde, con la desilución
ya pintada
en sus primeras canas,
vació la cómoda
y regaló las sábanas
de hilo con los monogramas
bordados a mano.
no tenía la más absoluta
de las competencias.
La corbata con el
nudo perfecto,
camisa de seda,
traje de alpaca
y zapatos al tono
con hebillas al costado.
Nació con la estirpe
de los que se saben
ganadores en cualquier
momento y lugar.
Cuando lo conocí
noviaba con una de
mis tías,
muy al límite
de la soltería
y con muchas ganas
de vestir el blanco,
antes que los años
engrosaran su figura
de guitarra.
Traía golosinas
para los menores
y unos exquisitos
cigarrillos rubios
de tabaco macedónico,
para los que estaban
en edad de pitar.
Pasó de la ventana
con postigos,
al zaguán y, cuando
quisimos darnos cuenta,
ya calentaba los sillones
de la sala.
No se casaron
y, nunca, la tía explicó
el por qué de las cosas.
Una tarde, con la desilución
ya pintada
en sus primeras canas,
vació la cómoda
y regaló las sábanas
de hilo con los monogramas
bordados a mano.
Sunday, June 15, 2008
Estoy triste, señor.
El llanto de mi niña
brota de los cristales
del alma.
No hay silencio
más doloroso
que el clamor
de esos ojos
mojados por la lluvia.
Estoy triste, señor.
El llanto de mi niña
va caminando entre
las fibras de mis penas.
brota de los cristales
del alma.
No hay silencio
más doloroso
que el clamor
de esos ojos
mojados por la lluvia.
Estoy triste, señor.
El llanto de mi niña
va caminando entre
las fibras de mis penas.
Sunday, June 08, 2008
Amor perdido
El punto y coma
de tu amor perdido
fue un acento
que nunca pude
colocarlo entre paréntesis.
de tu amor perdido
fue un acento
que nunca pude
colocarlo entre paréntesis.
Sunday, June 01, 2008
Dolor
Conoció amores
embarrados con el fango
más repelente;
bebió la pasión
en noches cargadas
de hogueras vacilantes;
las brasas del desprecio
quemaron, sin piedad,
su atajo en la vida;
el delirio inyectado
alucinó sueños cargados
de negras pesadillas;
cuando no pudo más
se cortó las venas
una día de otoño,
muy parecido a éste,
con el viento taladrando
la piel y el alma.
embarrados con el fango
más repelente;
bebió la pasión
en noches cargadas
de hogueras vacilantes;
las brasas del desprecio
quemaron, sin piedad,
su atajo en la vida;
el delirio inyectado
alucinó sueños cargados
de negras pesadillas;
cuando no pudo más
se cortó las venas
una día de otoño,
muy parecido a éste,
con el viento taladrando
la piel y el alma.
Sunday, May 25, 2008
Adicción
Somos cientos los adictos
a las palabras que florecen
en teclados vertiginosos.
Y esa adicción,
sublime por cierto,
nos alimenta con la pasión
que no tiene el dorado
de muchas monedas perversas,
pero sí, la sinfonía perfecta
de la imaginación
a toda orquesta.
a las palabras que florecen
en teclados vertiginosos.
Y esa adicción,
sublime por cierto,
nos alimenta con la pasión
que no tiene el dorado
de muchas monedas perversas,
pero sí, la sinfonía perfecta
de la imaginación
a toda orquesta.
Sunday, May 18, 2008
Hebras
De un modo u otro
las hebras se cortan,
siempre, por la parte
más delgada.
Sean las hebras de cáñamo,
sean las hebras del alma.
Tensar en demasía
cualquiera de ellas
nos llevará,
sin duda alguna,
a resultados imprevistos.
las hebras se cortan,
siempre, por la parte
más delgada.
Sean las hebras de cáñamo,
sean las hebras del alma.
Tensar en demasía
cualquiera de ellas
nos llevará,
sin duda alguna,
a resultados imprevistos.
Sunday, May 11, 2008
El equilibrio
El equilibrio necesario
para caminar
sobre las cuerdas
de la vida,
no es un privilegio
de todos.
Y si ese andar
se hace sin red
de protección
corremos el peligro
de terminar aplastados
por la depresión y
la angustia.
Por eso, si las filigranas
de la mente van perdiendo
su color,
hay que tener el valor
de enfrentar al óxido
y pedir ayuda.
para caminar
sobre las cuerdas
de la vida,
no es un privilegio
de todos.
Y si ese andar
se hace sin red
de protección
corremos el peligro
de terminar aplastados
por la depresión y
la angustia.
Por eso, si las filigranas
de la mente van perdiendo
su color,
hay que tener el valor
de enfrentar al óxido
y pedir ayuda.
Sunday, May 04, 2008
Flores blancas
En las sierras,
junto a un río seco,
encontré una flor blanca
que me relató una historia
de luces y sombras.
Cuando deseo narrarla
los pétalos se convierten
en negros penachos
de algún tren olvidado
y, prefiero,
quedarme en silencio
esperando la próxima
lluvia.
junto a un río seco,
encontré una flor blanca
que me relató una historia
de luces y sombras.
Cuando deseo narrarla
los pétalos se convierten
en negros penachos
de algún tren olvidado
y, prefiero,
quedarme en silencio
esperando la próxima
lluvia.
Saturday, April 26, 2008
La Polaca
A propósito de "Una pequeña historia" (http://enlabusquedadeavalon.blogspot.com/)
Parió en esa pocilga maloliente
sin más ayuda
de una vieja sirvienta
que hacía los quehaceres
domésticos en aquel lupanar
de Pilcomayo y Almirante Brown.
Las demás pupilas
seguían en su tarea
atendiendo a la profusa clientela
en los salones de la planta baja,
con la mente puesta
en el cuartucho del segundo piso,
donde la Polaca,
entre el dolor
y las contracciones,
veía en una película entrecortada
las mesetas de Silesia
de donde partió,
tal vez engañada,
a puertos lejanos.
Carne humana que cumplía
la urgente nececidad
de complacer el apetito
de seres llegados, también,
en soledad.
Ya, en la madrugada,
nació una niña muerta
y una cierta resignación
corrió por los pasillos descascarados.
Al fin de cuentas,
con un bebé a cuestas,
sin hablar casi el idioma,
ambos hubieran terminado
muriéndose de hambre.
Parió en esa pocilga maloliente
sin más ayuda
de una vieja sirvienta
que hacía los quehaceres
domésticos en aquel lupanar
de Pilcomayo y Almirante Brown.
Las demás pupilas
seguían en su tarea
atendiendo a la profusa clientela
en los salones de la planta baja,
con la mente puesta
en el cuartucho del segundo piso,
donde la Polaca,
entre el dolor
y las contracciones,
veía en una película entrecortada
las mesetas de Silesia
de donde partió,
tal vez engañada,
a puertos lejanos.
Carne humana que cumplía
la urgente nececidad
de complacer el apetito
de seres llegados, también,
en soledad.
Ya, en la madrugada,
nació una niña muerta
y una cierta resignación
corrió por los pasillos descascarados.
Al fin de cuentas,
con un bebé a cuestas,
sin hablar casi el idioma,
ambos hubieran terminado
muriéndose de hambre.
Friday, April 18, 2008
Amor y certeza
Hice el intento de preguntar
pero me detuve
a tiempo,
temiendo el
tenor de la respuesta.
Cuando se ama
no hay certezas absolutas
y la duda es
como una fría llovizna
que nos va empapando
sin prisa y sin pausa.
Siempre intuí que ella
tenía esa réplica
a flor de labio
pero elegí el camino
más largo y sinuoso.
Total - me dije -
las cartas están abiertas
y las apuestas colocadas,
sobre el paño verde
de una ilusión perdida.
pero me detuve
a tiempo,
temiendo el
tenor de la respuesta.
Cuando se ama
no hay certezas absolutas
y la duda es
como una fría llovizna
que nos va empapando
sin prisa y sin pausa.
Siempre intuí que ella
tenía esa réplica
a flor de labio
pero elegí el camino
más largo y sinuoso.
Total - me dije -
las cartas están abiertas
y las apuestas colocadas,
sobre el paño verde
de una ilusión perdida.
Thursday, April 10, 2008
Cenizas
Desandando el camino
por las cornisas
que el destino
me había enseñado,
volví a las fuentes
para hacer el intento
de encontrar aquel
mundo casi olvidado.
Todo había cambiado.
Los rostros no eran aquellos
de las sonrisas cantarinas
ni las miradas tan límpidas
como entonces.
Las luces apagadas
y el rencor a flor de piel
asomaron entre las cenizas
de lo que fué una gran fogata.
Di media vuelta, y con el alma
cargada de piedras me fui
para siempre.
por las cornisas
que el destino
me había enseñado,
volví a las fuentes
para hacer el intento
de encontrar aquel
mundo casi olvidado.
Todo había cambiado.
Los rostros no eran aquellos
de las sonrisas cantarinas
ni las miradas tan límpidas
como entonces.
Las luces apagadas
y el rencor a flor de piel
asomaron entre las cenizas
de lo que fué una gran fogata.
Di media vuelta, y con el alma
cargada de piedras me fui
para siempre.
Thursday, April 03, 2008
El secreto
En el hotel de montaña,
arrinconado en la niebla
de un otoño impreciso,
me reveló el secreto
que llevaba escondido
bajo interminables sesiones
de terapia desde la
muerte de su padre.
Lo guardé durante treinta años
y esta tarde, velando su
cuerpo frio, entre el verdor
de los pinos
y los rosales florecidos,
me dije que era el tiempo
de abrir las compuertas
y deslizar, aguas abajo,
ese torrente contenido.
arrinconado en la niebla
de un otoño impreciso,
me reveló el secreto
que llevaba escondido
bajo interminables sesiones
de terapia desde la
muerte de su padre.
Lo guardé durante treinta años
y esta tarde, velando su
cuerpo frio, entre el verdor
de los pinos
y los rosales florecidos,
me dije que era el tiempo
de abrir las compuertas
y deslizar, aguas abajo,
ese torrente contenido.
Wednesday, March 26, 2008
Valor
Tantas veces
me pregunto,
en noches de insomnio
cuando las estrellas
son más brillantes
y la luna hace equilibrio
entre la bruma y el viento,
si hubiera tenido el valor
de pedirte
que te quedaras conmigo.
me pregunto,
en noches de insomnio
cuando las estrellas
son más brillantes
y la luna hace equilibrio
entre la bruma y el viento,
si hubiera tenido el valor
de pedirte
que te quedaras conmigo.
Sunday, March 23, 2008
FELICES PASCUAS
Queridos todos:
Estoy en un lugar donde Internet es muy inestable y me resulta muy difícil poder visitarlos y editar. Espero regresar entre martes y miércoles, siempre y cuando los piquetes en las rutas lo permitan. Un abrazo muy fuerte para todos y muy felices Pascuas.
FGiucich
Estoy en un lugar donde Internet es muy inestable y me resulta muy difícil poder visitarlos y editar. Espero regresar entre martes y miércoles, siempre y cuando los piquetes en las rutas lo permitan. Un abrazo muy fuerte para todos y muy felices Pascuas.
FGiucich
Sunday, March 16, 2008
La cátedra
Supo vivir
entre el champán
y los trajes de
alpaca inglesa.
El cabaré fue el lugar
de sus cátedras
sobre hipódromos,
ruletas y damas
consagradas al festejo
en las penumbras de
muchas madrugadas.
Se casó, ya pasando
los cuarenta con una prima
casi veinteañera.
Hoy da otro tipo de cátedras
magistrales sobre moral
y buenas costumbres,
mientras trata, con dificultad,
de embocar la cuchara de azúcar
en la taza con el té de hierbas
digestivas.
El café lo tiene prohibido;
ni hablar del tabaco.
Y con la manta escocesa
sobre las rodillas,
ve pasar el débito de la vida
recostado en el viejo sofá
del vestíbulo.
entre el champán
y los trajes de
alpaca inglesa.
El cabaré fue el lugar
de sus cátedras
sobre hipódromos,
ruletas y damas
consagradas al festejo
en las penumbras de
muchas madrugadas.
Se casó, ya pasando
los cuarenta con una prima
casi veinteañera.
Hoy da otro tipo de cátedras
magistrales sobre moral
y buenas costumbres,
mientras trata, con dificultad,
de embocar la cuchara de azúcar
en la taza con el té de hierbas
digestivas.
El café lo tiene prohibido;
ni hablar del tabaco.
Y con la manta escocesa
sobre las rodillas,
ve pasar el débito de la vida
recostado en el viejo sofá
del vestíbulo.
Sunday, March 09, 2008
Duarte
Así lo llamaban en el barrio:
Duarte, a secas.
Sin nombre propio.
Tosco de aspecto,
mirar severo
y ojeras pronunciadas.
Bajo el saco
de gabardina lustrosa,
el bulto del arma delataba
un calibre importante.
Paraba en el bar
de la esquina y,
según decían,
apretaba a los morosos
de la quiniela clandestina.
Apoyado en el estaño
del mostrador,
con el fieltro del sombrero
ladeado sobre la ceja inzquierda,
fue nuestra diversión por
largo tiempo.
Una mañana de Diciembre,
en plena canícula,
lo encontraron tirado
en un zanjón del bajo,
con el mango de un puñal
clavado hasta el fondo.
Parece que no le dieron tiempo
de empuñar el revólver;
- cosa de hombres -
sentenció mi abuela.
Duarte, a secas.
Sin nombre propio.
Tosco de aspecto,
mirar severo
y ojeras pronunciadas.
Bajo el saco
de gabardina lustrosa,
el bulto del arma delataba
un calibre importante.
Paraba en el bar
de la esquina y,
según decían,
apretaba a los morosos
de la quiniela clandestina.
Apoyado en el estaño
del mostrador,
con el fieltro del sombrero
ladeado sobre la ceja inzquierda,
fue nuestra diversión por
largo tiempo.
Una mañana de Diciembre,
en plena canícula,
lo encontraron tirado
en un zanjón del bajo,
con el mango de un puñal
clavado hasta el fondo.
Parece que no le dieron tiempo
de empuñar el revólver;
- cosa de hombres -
sentenció mi abuela.
Sunday, March 02, 2008
Alacrán
El alacrán
de los celos
se coló en las blancas
sábanas
y la entelequia
de ese amor confundido,
se hizo trizas cuando,
entre los cuerpos desnudos,
surgió la duda
y germinó la sospecha.
de los celos
se coló en las blancas
sábanas
y la entelequia
de ese amor confundido,
se hizo trizas cuando,
entre los cuerpos desnudos,
surgió la duda
y germinó la sospecha.
Tuesday, February 26, 2008
Gracias
Hoy volví de un largo periplo buscando el tiempo perdido. Fue difícil encontrarlo entre montañas , quebradas y ríos correntosos, pero, no obstante, traje en la mochila nuevos aire y muchas ganas de seguir compartiendo con ustedes este hermoso camino bloguero.
Encontré mi casa muy cuidada, con muchas visitas y nuevas flores adornando el jardín. A todos, les dejo un abrazo muy fuerte. A partir de mañana empezaré a devolver los saludos y volcar algunas cosas que escribí en noches estrelladas.
Vaya que los he extrañado!!!
FGiucich
Encontré mi casa muy cuidada, con muchas visitas y nuevas flores adornando el jardín. A todos, les dejo un abrazo muy fuerte. A partir de mañana empezaré a devolver los saludos y volcar algunas cosas que escribí en noches estrelladas.
Vaya que los he extrañado!!!
FGiucich
Sunday, February 03, 2008
En busca del tiempo perdido
Queridos amigos:
Parto de vacaciones hasta fines de febrero. Agradezco a todos la compañia en estos últimos doce meses y espero que me cuiden la casa. Les dejo, como siempre, un muy fuerte abrazo.
FGiucich
Parto de vacaciones hasta fines de febrero. Agradezco a todos la compañia en estos últimos doce meses y espero que me cuiden la casa. Les dejo, como siempre, un muy fuerte abrazo.
FGiucich
Sunday, January 27, 2008
Suturas
En las suturas
de mis heridas
acostumbro a mirarme
todos los días,
para no olvidar
que la vida es ésta,
la que me dejó maltrecho,
pero tuvo la paciencia
de curarme con el pincel
de la esperanza.
de mis heridas
acostumbro a mirarme
todos los días,
para no olvidar
que la vida es ésta,
la que me dejó maltrecho,
pero tuvo la paciencia
de curarme con el pincel
de la esperanza.
Sunday, January 20, 2008
Resplandor
"Por tu culpa
estoy sufriendo...
si pudiera arrancarme
de los labios esta madición..."
Las letras del tango
flotaban a lo lejos
(eran los idus de un marzo
pálido de otoño)
cuando ella me dijo
que ya no me amaba.
Los pétalos que una vez
sirvieron de alfombra mágica,
hoy se marchitan
en los confines del delirio.
Fue como el relámpago
que ilumina la montaña
el resplandor de su mirada
aquella tarde
que la ví partir.
estoy sufriendo...
si pudiera arrancarme
de los labios esta madición..."
Las letras del tango
flotaban a lo lejos
(eran los idus de un marzo
pálido de otoño)
cuando ella me dijo
que ya no me amaba.
Los pétalos que una vez
sirvieron de alfombra mágica,
hoy se marchitan
en los confines del delirio.
Fue como el relámpago
que ilumina la montaña
el resplandor de su mirada
aquella tarde
que la ví partir.
Sunday, January 13, 2008
Dudas
Ella tenía
el contorno
de las nubes pasajeras
en un cielo límpido.
No estoy seguro
si la fragancia
a jazmín del campo
era el rastro dejado
por su sombra difusa
o el perfume impregnado
en mis manos,
su última caricia.
el contorno
de las nubes pasajeras
en un cielo límpido.
No estoy seguro
si la fragancia
a jazmín del campo
era el rastro dejado
por su sombra difusa
o el perfume impregnado
en mis manos,
su última caricia.
Sunday, January 06, 2008
La puta muerte
( a G.Z.)
Lo amó en los albores
de la vida
con la fuerza
que dá la pasión
inconclusa.
Y en el tránsito
de los años,
a pesar de las hojas caídas,
de los árboles secos,
del dolor más absoluto,
del río que perdió su cauce,
ella lo sigue esperando
en el nido vacío.
Lo amó en los albores
de la vida
con la fuerza
que dá la pasión
inconclusa.
Y en el tránsito
de los años,
a pesar de las hojas caídas,
de los árboles secos,
del dolor más absoluto,
del río que perdió su cauce,
ella lo sigue esperando
en el nido vacío.
Sunday, December 30, 2007
Sunday, December 23, 2007
Verano del 82
Aquel verano del 82
en Buenos Aires,
fue un enero
largo y triste.
No sólo sudor,
también lágrimas
mojaron la camisa
de hilo blanco.
Casi de noche,
en Acoyte y Rivadavia,
me explicaste con esa lógica
tan tuya que lo nuestro,
fue nada más
que el conjuro
de un imposible.
Es cierto.
Te había amado,
mal amado,
confundido en un tropel
de culpas que terminó
haciendo añicos,
el cristal más hermoso.
Guardadas en algún
bolsillo olvidado,
andan esas
astillas vidriadas,
para hacerme acordar,
cada tanto,
de tu pasar por mi vida.
en Buenos Aires,
fue un enero
largo y triste.
No sólo sudor,
también lágrimas
mojaron la camisa
de hilo blanco.
Casi de noche,
en Acoyte y Rivadavia,
me explicaste con esa lógica
tan tuya que lo nuestro,
fue nada más
que el conjuro
de un imposible.
Es cierto.
Te había amado,
mal amado,
confundido en un tropel
de culpas que terminó
haciendo añicos,
el cristal más hermoso.
Guardadas en algún
bolsillo olvidado,
andan esas
astillas vidriadas,
para hacerme acordar,
cada tanto,
de tu pasar por mi vida.
Sunday, December 16, 2007
Sensaciones
Era casi de madrugada
cuando me asomé
al balcón
para escuchar el murmullo
que tiene el amanecer
en el esplendor
de la primavera.
Las cortinas
se movían al compás
de la brisa,
rozándome el rostro
como una caricia
mañanera.
Apenas despuntó el alba,
entre los cerros del oriente,
intenté retomar el sueño
pero la intensidad del momento
me hizo vislumbrar
una sensación de libertad
que la tenía muy olvidada.
cuando me asomé
al balcón
para escuchar el murmullo
que tiene el amanecer
en el esplendor
de la primavera.
Las cortinas
se movían al compás
de la brisa,
rozándome el rostro
como una caricia
mañanera.
Apenas despuntó el alba,
entre los cerros del oriente,
intenté retomar el sueño
pero la intensidad del momento
me hizo vislumbrar
una sensación de libertad
que la tenía muy olvidada.
Sunday, December 09, 2007
La rosa
Tú ya no me quieres
- me dijo -
mientras apretaba
en el puño izquierdo
esa rosa blanca
recién cortada en el
jardín de invierno.
Tú ya no me quieres
- musitó nuevamente -
y una fina gota de sangre
filtróse entre sus guantes
para caer, mansamente,
a la vera del sendero.
- me dijo -
mientras apretaba
en el puño izquierdo
esa rosa blanca
recién cortada en el
jardín de invierno.
Tú ya no me quieres
- musitó nuevamente -
y una fina gota de sangre
filtróse entre sus guantes
para caer, mansamente,
a la vera del sendero.
Sunday, December 02, 2007
A pesar de todo
A pesar de todo,
y a pesar del tiempo,
sigo escondiendo
en las vertientes
de mis noches
en silencio,
el perfume inconfundible
de tu cuerpo,
grácil como junco
en primavera.
y a pesar del tiempo,
sigo escondiendo
en las vertientes
de mis noches
en silencio,
el perfume inconfundible
de tu cuerpo,
grácil como junco
en primavera.
Sunday, November 25, 2007
A primera vista
Fue un amor
a primera vista.
No necesitaron
de muchos artilugios
para encender la hoguera.
Caminaron por la costanera
tomados de la mano
y en la punta del muelle,
donde el agua golpea los
viejos pilotes de madera,
surgió el primer beso
como rayo de tormenta.
Las última estrellas
de esa madrugada,
fueron apagándose
cuando el reloj tocó
la hora de los
maitines.
El río volviose
color de plata
y el mundo semejó
ser tan simple
como esa pequeña historia
que florecía,
una mañana de enero,
con la caricia del sol.
a primera vista.
No necesitaron
de muchos artilugios
para encender la hoguera.
Caminaron por la costanera
tomados de la mano
y en la punta del muelle,
donde el agua golpea los
viejos pilotes de madera,
surgió el primer beso
como rayo de tormenta.
Las última estrellas
de esa madrugada,
fueron apagándose
cuando el reloj tocó
la hora de los
maitines.
El río volviose
color de plata
y el mundo semejó
ser tan simple
como esa pequeña historia
que florecía,
una mañana de enero,
con la caricia del sol.
Sunday, November 18, 2007
El destierro
Conocí el camino
del destierro cuando,
bajo las arcadas de tus ojos,
dos luceros errantes
me negaron el permiso
para mirarte de frente.
Guardé el dolor
en las alforjas del alma
y me abrí paso en las
arenas del desierto.
del destierro cuando,
bajo las arcadas de tus ojos,
dos luceros errantes
me negaron el permiso
para mirarte de frente.
Guardé el dolor
en las alforjas del alma
y me abrí paso en las
arenas del desierto.
Sunday, November 11, 2007
Esa sonrisa
Cerca, muy cerca
de tu rostro
(marfil y terciopelo)
encontré esa sonrisa
que hoy, todavía,
me deslumbra el
alma.
de tu rostro
(marfil y terciopelo)
encontré esa sonrisa
que hoy, todavía,
me deslumbra el
alma.
Sunday, November 04, 2007
El favor
-Debo pedirte un favor-
me dijo
con voz queda.
- No dejes de amarme
aunque los pájaros abandonen
sus nidos, y yo, desgarrada
deba partir
en la barca del destino.
me dijo
con voz queda.
- No dejes de amarme
aunque los pájaros abandonen
sus nidos, y yo, desgarrada
deba partir
en la barca del destino.
Sunday, October 28, 2007
La rutina
En el cepo amargo
de sus pensamientos
le rondó la idea
de huir hacia el infinito
placer de lo desconocido.
Pero, apostado en el otero
de las dudas existenciales,
corrió la cortina,
anudose la corbata,
ensayó una sonrisa
de plástico y,
con paso largo,
ingresó a la rutina
de todos los días.
de sus pensamientos
le rondó la idea
de huir hacia el infinito
placer de lo desconocido.
Pero, apostado en el otero
de las dudas existenciales,
corrió la cortina,
anudose la corbata,
ensayó una sonrisa
de plástico y,
con paso largo,
ingresó a la rutina
de todos los días.
Sunday, October 21, 2007
El zaguán
En los umbrales
del zaguán,
fresco y perfumado,
nos besamos
por vez primera.
El rumor
de un arroyuelo
nos envolvió,
quédamente,
casi sin darnos
cuenta.
del zaguán,
fresco y perfumado,
nos besamos
por vez primera.
El rumor
de un arroyuelo
nos envolvió,
quédamente,
casi sin darnos
cuenta.
Sunday, October 14, 2007
El duelo
Cuando los aceros
se cruzaron,
al compás de jadeos y
sudores,
una corriente de muerte
se apoderó del ambiente
saturado a fritangas.
Sábado a la tarde,
naipes marcados,
una alusión a
cierta dama con
marca en el orillo,
gatilló el entredicho
entre el capatáz y el
encargado de la usina.
Ninguno de los presentes
quiso anticipar el resultado
por temor a quedar
enganchados en alguna
venganza tardía.
Cuando el comisario
con dos efectivos,
portadores de carabinas
recortadas y gastadas
por el tiempo,
dijeron presente
carajeando para
imponer respeto,
los cuchillos quedaron
suspendidos en el aire.
Las ganas de achurar
al rival eran muchas,
pero el temor a la
autoridad era aún
mucho mayor.
Algunos, en el obraje,
habían conocido
el cepo implacable
y era aconsejable dejar
el convite
para mejor oportunidad.
Casa uno se fue
a un rincón,
mientras el
sargento primero,
gordo, desdentado
y cantingudo
tomó posición
en el centro de la escena,
con vos de milicia
bien entidada, gritó:
-¡Una caña doble!-
Y se mandó el taco
al garguero,
sin mirar a los
subordinados que no
les quedó más remedio
que pasarse la lengua
por los labios resecos.
Publicado el 23 de enero de 2006
se cruzaron,
al compás de jadeos y
sudores,
una corriente de muerte
se apoderó del ambiente
saturado a fritangas.
Sábado a la tarde,
naipes marcados,
una alusión a
cierta dama con
marca en el orillo,
gatilló el entredicho
entre el capatáz y el
encargado de la usina.
Ninguno de los presentes
quiso anticipar el resultado
por temor a quedar
enganchados en alguna
venganza tardía.
Cuando el comisario
con dos efectivos,
portadores de carabinas
recortadas y gastadas
por el tiempo,
dijeron presente
carajeando para
imponer respeto,
los cuchillos quedaron
suspendidos en el aire.
Las ganas de achurar
al rival eran muchas,
pero el temor a la
autoridad era aún
mucho mayor.
Algunos, en el obraje,
habían conocido
el cepo implacable
y era aconsejable dejar
el convite
para mejor oportunidad.
Casa uno se fue
a un rincón,
mientras el
sargento primero,
gordo, desdentado
y cantingudo
tomó posición
en el centro de la escena,
con vos de milicia
bien entidada, gritó:
-¡Una caña doble!-
Y se mandó el taco
al garguero,
sin mirar a los
subordinados que no
les quedó más remedio
que pasarse la lengua
por los labios resecos.
Publicado el 23 de enero de 2006
Monday, October 08, 2007
Soñar
Nubes pálidas
sobre el mar profundo.
No llores entre las plantas
del alma.
Es un juego de caretas austadas
entre hormigas y silencios.
Es el llanto
de las manos presas
por esconder milagros.
No entiendo
este idioma universal
y mediocre,
que esparce las cenizas
de sus letras alargadas.
Es buscar la pasión
junto al fuego.
Es soñar solamente.
Del libro "CLARA"
Edit. Dunken - Enero 2006
PD Estoy de viaje hasta el viernes 12 y en los lugares por donde voy pasando la conexión a Internet no es muy buena. Por lo cual me resulta algo difícil visitar a todos. Abrazos.
sobre el mar profundo.
No llores entre las plantas
del alma.
Es un juego de caretas austadas
entre hormigas y silencios.
Es el llanto
de las manos presas
por esconder milagros.
No entiendo
este idioma universal
y mediocre,
que esparce las cenizas
de sus letras alargadas.
Es buscar la pasión
junto al fuego.
Es soñar solamente.
Del libro "CLARA"
Edit. Dunken - Enero 2006
PD Estoy de viaje hasta el viernes 12 y en los lugares por donde voy pasando la conexión a Internet no es muy buena. Por lo cual me resulta algo difícil visitar a todos. Abrazos.
Sunday, September 30, 2007
Las luces
Revestidas
estaban las paredes
de ámplias
cortinas de raso y seda.
El salón impresionaba
con su araña de cristal
colgada en techo
con frescos venecianos.
En un costado,
sobre la ventana
que daba al río,
un reclinatorio
igualmente adornado,
servía para que
la anciana dama
dijese sus oraciones
vespertinas,
en breviario con
tapas de nacar.
Amanecía aquella
mañana de primavera,
cuando llamaron de
urgencia al
cura de la parroquia.
Fue su último deseo
que encendieran
todas las luces
en el momento de
su partida,
porque habiendo
nacida ciega
confiaba que, al entrar
en las tinieblas,
los caireles brillantes
tallados en algún
lugar de Bohemia,
guiaran sus pasos
vacilantes.
Publicado el 1 de Diciembre de 2005
estaban las paredes
de ámplias
cortinas de raso y seda.
El salón impresionaba
con su araña de cristal
colgada en techo
con frescos venecianos.
En un costado,
sobre la ventana
que daba al río,
un reclinatorio
igualmente adornado,
servía para que
la anciana dama
dijese sus oraciones
vespertinas,
en breviario con
tapas de nacar.
Amanecía aquella
mañana de primavera,
cuando llamaron de
urgencia al
cura de la parroquia.
Fue su último deseo
que encendieran
todas las luces
en el momento de
su partida,
porque habiendo
nacida ciega
confiaba que, al entrar
en las tinieblas,
los caireles brillantes
tallados en algún
lugar de Bohemia,
guiaran sus pasos
vacilantes.
Publicado el 1 de Diciembre de 2005
Sunday, September 23, 2007
Estampas
En la tarde noche
de aquel viernes fatídico
se cruzaron dos miradas
como lanzas afiladas.
Ninguno esgrimió argumentos
valederos.
Unos compases muy suaves
rasgaron el crepúsculo
con las notas de una guitarra.
El odio se hizo carne
en los cuerpos envarados.
Una estrella asomó
como santo y seña
de la noche niña,
y en los techos
enmohecidos
se posó una golondrina
viajera.
Del libro "CLARA"
Edit. Dunken - Enero 2006
de aquel viernes fatídico
se cruzaron dos miradas
como lanzas afiladas.
Ninguno esgrimió argumentos
valederos.
Unos compases muy suaves
rasgaron el crepúsculo
con las notas de una guitarra.
El odio se hizo carne
en los cuerpos envarados.
Una estrella asomó
como santo y seña
de la noche niña,
y en los techos
enmohecidos
se posó una golondrina
viajera.
Del libro "CLARA"
Edit. Dunken - Enero 2006
Sunday, September 16, 2007
Rapsodia
Aquel verano
fue como una rapsodia
paseando por las calles
de Budapest.
Nos amamos
como pudimos
entre las esquirlas
de nuestros viejos
resentimientos.
Vaya uno a saber
cómo se puede amar
y odiar al mismo tiempo,
sin espacios ni concesiones.
No tuvimos el valor
de romper los estigmas
marcados a fuego,
por los tabúes familiares.
Y cuando acabó el verano,
junto a las primeras hojas
desprendidas por el otoño,
nos encontramos sin fuerzas
para enfrentar al destino.
En la añosa estación
de ladrillos rojos,
la ví subir al tren
con su gastada maleta,
sin rumbo cierto.
Escondido en una
de las plataformas
quise ser el viento
para seguirla,
pero que me quedé sorbiendo
el llanto que me apretaba
la garganta.
Publicado el 3 de enero de 2006
fue como una rapsodia
paseando por las calles
de Budapest.
Nos amamos
como pudimos
entre las esquirlas
de nuestros viejos
resentimientos.
Vaya uno a saber
cómo se puede amar
y odiar al mismo tiempo,
sin espacios ni concesiones.
No tuvimos el valor
de romper los estigmas
marcados a fuego,
por los tabúes familiares.
Y cuando acabó el verano,
junto a las primeras hojas
desprendidas por el otoño,
nos encontramos sin fuerzas
para enfrentar al destino.
En la añosa estación
de ladrillos rojos,
la ví subir al tren
con su gastada maleta,
sin rumbo cierto.
Escondido en una
de las plataformas
quise ser el viento
para seguirla,
pero que me quedé sorbiendo
el llanto que me apretaba
la garganta.
Publicado el 3 de enero de 2006
Sunday, September 09, 2007
El juicio
Conforme a derecho
el fiscal solicitó la
pena de muerte.
La sala de audiencias
colmada hasta los techos,
guardó un silencio
que pesaba en el ambiente
como plomo en quintales.
El juez observó
al jurado
y el acusado, tambloroso,
casi patético,
apoyó la cabeza
en ambas manos.
Por su mente
afiebrada y confusa
se deslizó la visión
sombría de una
pasión torturante
y torturada,
que lo llevó a rastras,
en un río de sange,
aquel lejano domingo
de Ramos.
Publicado el 12 de enero de 2006
el fiscal solicitó la
pena de muerte.
La sala de audiencias
colmada hasta los techos,
guardó un silencio
que pesaba en el ambiente
como plomo en quintales.
El juez observó
al jurado
y el acusado, tambloroso,
casi patético,
apoyó la cabeza
en ambas manos.
Por su mente
afiebrada y confusa
se deslizó la visión
sombría de una
pasión torturante
y torturada,
que lo llevó a rastras,
en un río de sange,
aquel lejano domingo
de Ramos.
Publicado el 12 de enero de 2006
Sunday, September 02, 2007
Estampas VII
Tu caminar invisible
despertaba en mis ojos
una luminosidad
especial.
Te conocí en la
mitad de mi vida,
cuando volvía
con las heridas abiertas
por una sucesión de
fracasos.
Qué importante fue
tu piel quemando
mis pausas
entre claraboyas
y espejos azulados.
Como nada es eterno,
un día te fuiste
recostada en las penumbras
de la luna.
Publicado el 13.12.05
despertaba en mis ojos
una luminosidad
especial.
Te conocí en la
mitad de mi vida,
cuando volvía
con las heridas abiertas
por una sucesión de
fracasos.
Qué importante fue
tu piel quemando
mis pausas
entre claraboyas
y espejos azulados.
Como nada es eterno,
un día te fuiste
recostada en las penumbras
de la luna.
Publicado el 13.12.05
Sunday, August 26, 2007
Mala entraña
Fue de mala entraña
te dijeran
que yo ya no te amaba,
porque en el burdel
de la Marta,
me enamoré de tu hermana.
te dijeran
que yo ya no te amaba,
porque en el burdel
de la Marta,
me enamoré de tu hermana.
Sunday, August 19, 2007
Mañana de amor
Era una perfecta
mañana de amor.
Caía la nieve
y el grito ahogado
de la pasión,
encendía los vaivenes
de tu cuerpo.
mañana de amor.
Caía la nieve
y el grito ahogado
de la pasión,
encendía los vaivenes
de tu cuerpo.
Sunday, August 12, 2007
Tus ojos
Nadie entiende
el idioma de tus ojos,
salvo yo,
que camino por tus mejillas
en las noches
de plenilunio.
el idioma de tus ojos,
salvo yo,
que camino por tus mejillas
en las noches
de plenilunio.
Sunday, August 05, 2007
Un sueño
Me desperté asustado
creyendo que habías
partido con aquella
alondra peregrina
que dormía
en tu balcón.
creyendo que habías
partido con aquella
alondra peregrina
que dormía
en tu balcón.
Sunday, July 29, 2007
El testamento
Al momento de imponerme
ser el portador de la carta
que mostraba, claramente,
para ser entregada en mano,
un escalofrío me recorrió
de piés a cabeza.
Cuando fuimos novios
en el colegio secundario
nadie me hubiera asegurado
que, treinta años después,
sería yo, el albacea
testamentario de su padre.
Sentados en semicírculo,
junto a mi despacho,
de izquierda a derecha
me miraban, inquisidoramente,
la viuda, el hijo mayor
(un solterón empedernido),
ella y su cónyuge,
el incompetente administrador
de los fundos familiares.
Cumplidas las normas de estilo,
inicié la lectura del testamento
dictado tres años antes.
Repartidas las propiedades,
acciones y fondos de inversión,
quedaba por ejecutar
el último mandato.
Cerca de los cincuenta
perseveraba en ella
esa inquietante belleza
que me tuvo,
como bola sin manija,
en aquellos tiempos
estudiantiles.
La piel tersa,
gracias a una que otra
cirugía,
despedía un suave aroma
a Dolce & Gabbanna.
Las manos anilladas,
apretadas con firmeza
descansaban sobre la
falda de tweed.
- Debo advertiles,
a cada uno de ustedes que,
además del legado, queda un
trámite pendiente - aclaré
con voz imperativa de
abogado en funciones.
Un temor sobrevoló en
las miradas con un leve toque
de sorpresa.
- Me han encomendado entregarle
este sobre en manos propias
cuyo contenido, debe ser de su único
y exclusivo conocimiento -
afirmé.
Lo tomó con un temblor apenas
discreto, a la par que un espejo
de sudor le iluminaba el labio
superior.
Al otro día,
mientras desayunaba en la
terraza del Alvear, leí
en la primera plana
de los diarios capitalinos,
que el marido de la susodicha
se había levantado la tapa de
los sesos, con un preciso disparo
de revólver.
ser el portador de la carta
que mostraba, claramente,
para ser entregada en mano,
un escalofrío me recorrió
de piés a cabeza.
Cuando fuimos novios
en el colegio secundario
nadie me hubiera asegurado
que, treinta años después,
sería yo, el albacea
testamentario de su padre.
Sentados en semicírculo,
junto a mi despacho,
de izquierda a derecha
me miraban, inquisidoramente,
la viuda, el hijo mayor
(un solterón empedernido),
ella y su cónyuge,
el incompetente administrador
de los fundos familiares.
Cumplidas las normas de estilo,
inicié la lectura del testamento
dictado tres años antes.
Repartidas las propiedades,
acciones y fondos de inversión,
quedaba por ejecutar
el último mandato.
Cerca de los cincuenta
perseveraba en ella
esa inquietante belleza
que me tuvo,
como bola sin manija,
en aquellos tiempos
estudiantiles.
La piel tersa,
gracias a una que otra
cirugía,
despedía un suave aroma
a Dolce & Gabbanna.
Las manos anilladas,
apretadas con firmeza
descansaban sobre la
falda de tweed.
- Debo advertiles,
a cada uno de ustedes que,
además del legado, queda un
trámite pendiente - aclaré
con voz imperativa de
abogado en funciones.
Un temor sobrevoló en
las miradas con un leve toque
de sorpresa.
- Me han encomendado entregarle
este sobre en manos propias
cuyo contenido, debe ser de su único
y exclusivo conocimiento -
afirmé.
Lo tomó con un temblor apenas
discreto, a la par que un espejo
de sudor le iluminaba el labio
superior.
Al otro día,
mientras desayunaba en la
terraza del Alvear, leí
en la primera plana
de los diarios capitalinos,
que el marido de la susodicha
se había levantado la tapa de
los sesos, con un preciso disparo
de revólver.
Sunday, July 22, 2007
Las cuádrigas del destino.
Tengo el sabor inequívoco
de la amargura
que me traspasa el corazón
de punta a punta,
sin darme cuenta que es,
simplemente, el dolor
de la soledad.
Sentado en un rincón
de la ámplia sala,
custodiado por los candelabros
de plata y las alfombras persas,
aquellas heredadas de mi abuela,
quise repasar el diario de mi vida
y encontré la hojas absolutamente
en blanco.
En ese momento, cuando las
cuádrigas del destino
avanzaron sin perder aliento,
sentí el aviso claro y preciso
que la hilacha de mi historia
se había perdido para siempre
en la polvareda del desierto.
Acudí, desesperadamente,
a escarbar en el rescoldo de
las etapas recorridas, pero
solo encontré cenizas frias
que habitaban en los
pastos húmedos.
Como las alternativas
eran muy pocas,
terminé de acomodar
la escasa ropa en la pequeña
maleta, la cerré cuidadosamente
y ,conteniendo un llanto molesto
que nacìa a borbotones,
atravesé el jardín
rumbo al puerto.
de la amargura
que me traspasa el corazón
de punta a punta,
sin darme cuenta que es,
simplemente, el dolor
de la soledad.
Sentado en un rincón
de la ámplia sala,
custodiado por los candelabros
de plata y las alfombras persas,
aquellas heredadas de mi abuela,
quise repasar el diario de mi vida
y encontré la hojas absolutamente
en blanco.
En ese momento, cuando las
cuádrigas del destino
avanzaron sin perder aliento,
sentí el aviso claro y preciso
que la hilacha de mi historia
se había perdido para siempre
en la polvareda del desierto.
Acudí, desesperadamente,
a escarbar en el rescoldo de
las etapas recorridas, pero
solo encontré cenizas frias
que habitaban en los
pastos húmedos.
Como las alternativas
eran muy pocas,
terminé de acomodar
la escasa ropa en la pequeña
maleta, la cerré cuidadosamente
y ,conteniendo un llanto molesto
que nacìa a borbotones,
atravesé el jardín
rumbo al puerto.
Sunday, July 15, 2007
Proposición
En el último escalón
del pórtico,
con las manos
en los bolsillos de la falda
y recostada en una de las
columnas,
me observó incrédula
cuando le pregunté de sopetón,
si quería casarse conmigo.
- Atrevido - me contestó
sonrojada hasta las orejas -
por hacer semejante proposición
si, muy bien lo sabes,
me caso mañana y tú eres
uno de mis testigos -
- Justamento por eso - respondí -
No quisera jurar en vano.
del pórtico,
con las manos
en los bolsillos de la falda
y recostada en una de las
columnas,
me observó incrédula
cuando le pregunté de sopetón,
si quería casarse conmigo.
- Atrevido - me contestó
sonrojada hasta las orejas -
por hacer semejante proposición
si, muy bien lo sabes,
me caso mañana y tú eres
uno de mis testigos -
- Justamento por eso - respondí -
No quisera jurar en vano.
Sunday, July 08, 2007
La esquela
Abrió el tintero
casi con miedo,
temeroso que la tinta
salpicara las ideas
que, cual difusas tremolinas,
habitaban en el maremágnum
de su conciencia.
Mojó la pluma
con mano vacilante
y empezó a redactar
la esquela en papel
de fino gramaje.
Los blancos cortinados
del ventanal florido
se mecían con
la brisa de la mañana.
Un rayo de sol
caía, displicente, sobre
el escribiente,
como musa inspiradora.
Firmó el escrito,
lo dobló cuidadosamente
depositándolo en sobre
de tonos marfilados.
Estampó el nombre
del destinatario
y lo guardó en el bolsillo
interior de la chaqueta.
Tomó el sombrero,
mirose, al pasar, en el
ámplio espejo de pared,
empuñó el bastón de palo santo
y se fue,
dejanto un hálito fantasmal
en el largo corredor de salida.
casi con miedo,
temeroso que la tinta
salpicara las ideas
que, cual difusas tremolinas,
habitaban en el maremágnum
de su conciencia.
Mojó la pluma
con mano vacilante
y empezó a redactar
la esquela en papel
de fino gramaje.
Los blancos cortinados
del ventanal florido
se mecían con
la brisa de la mañana.
Un rayo de sol
caía, displicente, sobre
el escribiente,
como musa inspiradora.
Firmó el escrito,
lo dobló cuidadosamente
depositándolo en sobre
de tonos marfilados.
Estampó el nombre
del destinatario
y lo guardó en el bolsillo
interior de la chaqueta.
Tomó el sombrero,
mirose, al pasar, en el
ámplio espejo de pared,
empuñó el bastón de palo santo
y se fue,
dejanto un hálito fantasmal
en el largo corredor de salida.
Sunday, July 01, 2007
La noche de San Juan
La noche de San Juan,
en medio del jolgorio
las copas y la parranda,
se nos ocurrió entrar
a ese boliche que,
además de los tragos,
ofrecían lecturas del Tarot,
borras de café
y las líneas de las manos.
Ella insistió que le adivinaran
el futuro,
pero no decidía con cual
de las pruebas arriesgarse.
Le sugerí que hacerlas todas
aseguraba un equilibrio perfecto,
entre lo real y lo imaginario.
Me miró largamente,
pensó un instante
y resolvió beberse un mojito
en lugar de preguntar
a los augures.
- ¿ Por qué ? - requerí,
curioso.
Sonrió con un dejo de ironía
y me respondió, riendo:
- Tengo miedo intentarlo
y que me mientan diciéndome
lo mucho que me amas.
en medio del jolgorio
las copas y la parranda,
se nos ocurrió entrar
a ese boliche que,
además de los tragos,
ofrecían lecturas del Tarot,
borras de café
y las líneas de las manos.
Ella insistió que le adivinaran
el futuro,
pero no decidía con cual
de las pruebas arriesgarse.
Le sugerí que hacerlas todas
aseguraba un equilibrio perfecto,
entre lo real y lo imaginario.
Me miró largamente,
pensó un instante
y resolvió beberse un mojito
en lugar de preguntar
a los augures.
- ¿ Por qué ? - requerí,
curioso.
Sonrió con un dejo de ironía
y me respondió, riendo:
- Tengo miedo intentarlo
y que me mientan diciéndome
lo mucho que me amas.
Sunday, June 24, 2007
El cañaveral
Pasando el cañaveral
al costado del camino viejo
se encontraron,
una mañana de octubre,
el dueño del ingenio
montado a caballo
y el tractorista
que venía de a pié.
En uno de los escalones
de la historia pueblerina
arrancaba el encono
entre aquellos hombres
con fama de pendencieros.
Las lenguas viperinas,
amoladas todos los días
en las puertas del mercado
relataban que Salvador
- el patrón -
saltando el cerco
en el rancho de José,
- el del tractor -
y sin pedir permiso,
había desflorado
a las hermana de quince años.
La niña en cuestión
nunca denunció el episodio
y cuando el embarazo
se hizo notorio,
siguió tan impasible
como entonces.
El niño vivió unas horas
y el angelito fue sepultado
con los gastos pagos
por el sospechado, según decían.
A pesar del silencio
todo el mundo sabía que,
en algún momento,
las cuentas iban a quedar
saldadas.
Cuando el zaino regresó
sin el jinete
a las puertas del caserón
de blancos pilares,
alguien comentó que Salvador
cayose del caballo
cuando una cascabel
apareció de sorpresa.
al costado del camino viejo
se encontraron,
una mañana de octubre,
el dueño del ingenio
montado a caballo
y el tractorista
que venía de a pié.
En uno de los escalones
de la historia pueblerina
arrancaba el encono
entre aquellos hombres
con fama de pendencieros.
Las lenguas viperinas,
amoladas todos los días
en las puertas del mercado
relataban que Salvador
- el patrón -
saltando el cerco
en el rancho de José,
- el del tractor -
y sin pedir permiso,
había desflorado
a las hermana de quince años.
La niña en cuestión
nunca denunció el episodio
y cuando el embarazo
se hizo notorio,
siguió tan impasible
como entonces.
El niño vivió unas horas
y el angelito fue sepultado
con los gastos pagos
por el sospechado, según decían.
A pesar del silencio
todo el mundo sabía que,
en algún momento,
las cuentas iban a quedar
saldadas.
Cuando el zaino regresó
sin el jinete
a las puertas del caserón
de blancos pilares,
alguien comentó que Salvador
cayose del caballo
cuando una cascabel
apareció de sorpresa.
Sunday, June 17, 2007
El linyera
El semblante abotagado por el alcohol,
la naríz rota en alguna disputa callejera
y la miseria concentrada
en toda su geografía,
asienta su humanidad
en mitad de vereda,
a escasos metros de mi trabajo.
En un carro de supermercado
guarda sus pertenencias
perfectamente ordenadas
como tesoro bien custodiado.
Se sienta en el vano
de una puerta ciega
sobre varias frazadas
descoloridas por el uso
y, en este crudo invierno
parece no sentir la humedad
que castiga el ambiente.
Colgada del cuello
una antigua radio portátil
y un libro apoyado en un costado,
delatan la chispa de esa hoguera
que dejó encendida
en algún ignoto recodo.
No pide limosnas y,
cuando paso apurando el paso
todas las mañanas,
me observa con ojos tristísimos
como para señalarme,
con conocimiento de causa,
que los límites entre sus
manos hinchadas, temblorosas
y mis zapatos recién lustrados,
no son nada más
ni nada menos
que un simple golpe de timón.
la naríz rota en alguna disputa callejera
y la miseria concentrada
en toda su geografía,
asienta su humanidad
en mitad de vereda,
a escasos metros de mi trabajo.
En un carro de supermercado
guarda sus pertenencias
perfectamente ordenadas
como tesoro bien custodiado.
Se sienta en el vano
de una puerta ciega
sobre varias frazadas
descoloridas por el uso
y, en este crudo invierno
parece no sentir la humedad
que castiga el ambiente.
Colgada del cuello
una antigua radio portátil
y un libro apoyado en un costado,
delatan la chispa de esa hoguera
que dejó encendida
en algún ignoto recodo.
No pide limosnas y,
cuando paso apurando el paso
todas las mañanas,
me observa con ojos tristísimos
como para señalarme,
con conocimiento de causa,
que los límites entre sus
manos hinchadas, temblorosas
y mis zapatos recién lustrados,
no son nada más
ni nada menos
que un simple golpe de timón.
Sunday, June 10, 2007
Los hijos del viento o los desaparecidos del 76
Suelo pensar que eres el hijo
que acudes en busca de ese
extraño temblor imaginado
en el dolor de la distancia.
Como el aliento sobre la frente,
o las sombras exprimidas de la tarde,
o los cuentos de hadas,
o el murmullo de la llovizna
o una mata de pelo oscuro.
¿Cómo son los hijos del viento
señor de los siglos?
¿Serán como la tierra
de esa patria extinguida?
¿Serán como la luz
de los faroles blancos, o
la fuerza de la montaña?
En la vereda de ese rostro
quiero encontrar la definición,
casi perfecta,
mientras una sensación
de frío y llanto me hace tiritar
sobre la grupa
de un corcel azabache.
que acudes en busca de ese
extraño temblor imaginado
en el dolor de la distancia.
Como el aliento sobre la frente,
o las sombras exprimidas de la tarde,
o los cuentos de hadas,
o el murmullo de la llovizna
o una mata de pelo oscuro.
¿Cómo son los hijos del viento
señor de los siglos?
¿Serán como la tierra
de esa patria extinguida?
¿Serán como la luz
de los faroles blancos, o
la fuerza de la montaña?
En la vereda de ese rostro
quiero encontrar la definición,
casi perfecta,
mientras una sensación
de frío y llanto me hace tiritar
sobre la grupa
de un corcel azabache.
Sunday, June 03, 2007
La consulta
Por imperio de la estirpe,
la bautizaron con los nombre
de las dos abuelas.
Creció mecida en cuna de oro
y no sufrió el estío inclemente de enero
ni las heladas implacables
en las madrugadas de julio.
Fue una niña modelo
en aplicación y conducta.
No conoció el monopatín de madera,
pero sí, la bicicleta con cambios
que la hacía sobresalir a ojos vista
de los demás niños,
que con enojosa destreza
le regalábamos los cuernitos
de la mala suerte.
Cuando cumplió los quince
trepamos a la muralla lindera
para envidiar esa demostración
de buen gusto y elegancia parisina.
Los años fueron pasando
igual que en la vida y en los cuentos.
Un día cualquiera,
al llegar a mi consulta,
ví su nombre anotado
para el primer turno de la mañana.
Cuando entró al despacho
la reconocí al instante:
los mismo ojos verdes,
el pelo rubio trigo
y una divina figura
que me hizo suspirar
muy hondo.
Claro, ella no pudo hacer
lo mismo conmigo.
Con el bastón blanco,
tanteando los muebles
y, muy cuidadosamente,
se acercó a la silla
con la mirada perdida
en un vacío infinito.
la bautizaron con los nombre
de las dos abuelas.
Creció mecida en cuna de oro
y no sufrió el estío inclemente de enero
ni las heladas implacables
en las madrugadas de julio.
Fue una niña modelo
en aplicación y conducta.
No conoció el monopatín de madera,
pero sí, la bicicleta con cambios
que la hacía sobresalir a ojos vista
de los demás niños,
que con enojosa destreza
le regalábamos los cuernitos
de la mala suerte.
Cuando cumplió los quince
trepamos a la muralla lindera
para envidiar esa demostración
de buen gusto y elegancia parisina.
Los años fueron pasando
igual que en la vida y en los cuentos.
Un día cualquiera,
al llegar a mi consulta,
ví su nombre anotado
para el primer turno de la mañana.
Cuando entró al despacho
la reconocí al instante:
los mismo ojos verdes,
el pelo rubio trigo
y una divina figura
que me hizo suspirar
muy hondo.
Claro, ella no pudo hacer
lo mismo conmigo.
Con el bastón blanco,
tanteando los muebles
y, muy cuidadosamente,
se acercó a la silla
con la mirada perdida
en un vacío infinito.
Sunday, May 27, 2007
El último aliento
Cuando intuí
que la batalla estaba perdida
no me abrogué el derecho
de pelear hasta
el último aliento.
Escribí una carta manuscrita
para que no quedaran dudas,
guardé su fotografía
entre las hojas de un libro
y me fuí en el primer tren
de la mañana,
rumbo a los lagos del sur.
que la batalla estaba perdida
no me abrogué el derecho
de pelear hasta
el último aliento.
Escribí una carta manuscrita
para que no quedaran dudas,
guardé su fotografía
entre las hojas de un libro
y me fuí en el primer tren
de la mañana,
rumbo a los lagos del sur.
Sunday, May 20, 2007
La visita
Se dió cuenta
que esa herida era tan profunda
que no dejaba alternativas
para salvar aquel amor.
Aspiró profundamente
y entró al domitorio.
Miróse largamente
en el espejo de marco
amarfilado,
se enjugó las lágrimas,
hizo añicos la angustia
que le hendía el alma
y abrió con cuidado
el cajón del secreter.
Allí,
sobre un paño de terciopelo,
reposaba la pistola
con cachas de nácar,
heredada de su padre.
Cargó el arma
y la guardó en el bolso de pecarí.
Encendió un Dunhill,
caminó hasta el alféizar
de la ventana
y esperó el llamado
telefónico.
Cuando le avisaron
que la visita estaba llegando,
entreabrió el bolso
y lo dejó al alcance
de las manos,
mientras apagaba el cigarrillo
en cenicero de plata.
que esa herida era tan profunda
que no dejaba alternativas
para salvar aquel amor.
Aspiró profundamente
y entró al domitorio.
Miróse largamente
en el espejo de marco
amarfilado,
se enjugó las lágrimas,
hizo añicos la angustia
que le hendía el alma
y abrió con cuidado
el cajón del secreter.
Allí,
sobre un paño de terciopelo,
reposaba la pistola
con cachas de nácar,
heredada de su padre.
Cargó el arma
y la guardó en el bolso de pecarí.
Encendió un Dunhill,
caminó hasta el alféizar
de la ventana
y esperó el llamado
telefónico.
Cuando le avisaron
que la visita estaba llegando,
entreabrió el bolso
y lo dejó al alcance
de las manos,
mientras apagaba el cigarrillo
en cenicero de plata.
Monday, May 14, 2007
La duda
El pincel de tu mirada
describió una parábola
en los peldaños de mármol,
mientras bajabas, bella y elegante,
las escaleras del salón,
adornado con los azahares de tu boda.
Mientas viva, quedaré con la sensación
de sentir ese clavo candente
perforando la duda de saber
si te habías casado con otro,
porque olvidaste aquella primavera
tan nuestra en las calles de Jaén.
describió una parábola
en los peldaños de mármol,
mientras bajabas, bella y elegante,
las escaleras del salón,
adornado con los azahares de tu boda.
Mientas viva, quedaré con la sensación
de sentir ese clavo candente
perforando la duda de saber
si te habías casado con otro,
porque olvidaste aquella primavera
tan nuestra en las calles de Jaén.
Sunday, May 06, 2007
El nudo
Cuánta razón tuviste cuando,
arrugando el pañuelo de seda
entre tus manos,
me referiste con voz tremulante
los temores sobre tu hermana.
Me dijiste que la notabas rara,
nerviosa, perdida en sus pensamientos,
absorta en medio de tantas preguntas
y sin atinar a dar respuestas.
Ella que siempre fue franca,
alegre, con castañuelas en los labios
y luz permanente en la mirada,
hoy deambula por la vida
como un fantasma sin rumbo.
Solamente pude abrazarte muy fuerte
porque un nudo me apretaba la garganta
y no podía explicarte con palabras adecuadas,
que tu hermana y yo,
nos amábamos al borde de la locura;
que el hijo concebido
en el vendaval de nuestros encuentros,
tuvo que evitarse entre los oscuros
ribetes de la cobardía,
que nos impidieron enfrentar al mundo,
donde la mochila infame del remordimiento,
terminará hundiéndonos para siempre.
Nota: Estaré ausente entre el 9 y el 14 de mayo.
arrugando el pañuelo de seda
entre tus manos,
me referiste con voz tremulante
los temores sobre tu hermana.
Me dijiste que la notabas rara,
nerviosa, perdida en sus pensamientos,
absorta en medio de tantas preguntas
y sin atinar a dar respuestas.
Ella que siempre fue franca,
alegre, con castañuelas en los labios
y luz permanente en la mirada,
hoy deambula por la vida
como un fantasma sin rumbo.
Solamente pude abrazarte muy fuerte
porque un nudo me apretaba la garganta
y no podía explicarte con palabras adecuadas,
que tu hermana y yo,
nos amábamos al borde de la locura;
que el hijo concebido
en el vendaval de nuestros encuentros,
tuvo que evitarse entre los oscuros
ribetes de la cobardía,
que nos impidieron enfrentar al mundo,
donde la mochila infame del remordimiento,
terminará hundiéndonos para siempre.
Nota: Estaré ausente entre el 9 y el 14 de mayo.
Sunday, April 29, 2007
Celos (III)
La lumbre del cigarro
delataba una figura
en la penumbra como
presagio del alba.
Era el segundo pitillo
que gastaba desde la
medianoche, mientras
la tensa espera,
olía a tabaco y revancha.
Horas atrás, en el velorio
del tuerto Gutiérrez,
le birlaron la dama.
Cuando intentó dar los pésames
a la pulposa hija del finado,
su imaginaria pretendida,
el encargado del guinche,
le ganó de mano.
Más veterano en esas lides,
el guinchero de labia entradora,
acaparó la atención de la
desconsolada niña,
casi toda la noche.
Por esa razón
y unas cuantas más
que no valían la pena recordar,
el desdichado galán,
con los puños bien apretados,
aguardaba la salida del susodicho,
para arreglar cuentas, si posible,
por las malas y no por las buenas.
delataba una figura
en la penumbra como
presagio del alba.
Era el segundo pitillo
que gastaba desde la
medianoche, mientras
la tensa espera,
olía a tabaco y revancha.
Horas atrás, en el velorio
del tuerto Gutiérrez,
le birlaron la dama.
Cuando intentó dar los pésames
a la pulposa hija del finado,
su imaginaria pretendida,
el encargado del guinche,
le ganó de mano.
Más veterano en esas lides,
el guinchero de labia entradora,
acaparó la atención de la
desconsolada niña,
casi toda la noche.
Por esa razón
y unas cuantas más
que no valían la pena recordar,
el desdichado galán,
con los puños bien apretados,
aguardaba la salida del susodicho,
para arreglar cuentas, si posible,
por las malas y no por las buenas.
Sunday, April 22, 2007
Cuerpo y alma
Tuya y mía
son las vertientes
de la cascada que inunda
cuerpo y alma.
Las gotas cristalinas
se convierten en diamantes
cuando el sol se hace oro
en el vacilar de tu vientre.
Mientras la voluta del amor
se transforma en ilusión y conjuro,
nuestras historias quedan atrapadas
en el blanco de la arena.
son las vertientes
de la cascada que inunda
cuerpo y alma.
Las gotas cristalinas
se convierten en diamantes
cuando el sol se hace oro
en el vacilar de tu vientre.
Mientras la voluta del amor
se transforma en ilusión y conjuro,
nuestras historias quedan atrapadas
en el blanco de la arena.
Sunday, April 15, 2007
Gaviota marinera
Cuando la marea
trajo los últimos
restos del naufragio,
mi amor por aquella
extraña dama,
estaba soltando amarras
en el malecón de los
recuerdos.
Todas las noches
la sueño entre el tendal
de aquellas dalias en flor
o bebiendo
juntos una taza
de café humeante y
casi hirviendo.
Ella vive en cualquier
rincón de mis silencios
y en la intensidad de los
amaneceres salpicados
con el vaivén de las
estrellas.
A pesar de todo,
no la puedo encontrar,
porque una gaviota marinera
la escondió en las rocas
quemadas por el sol
de la tarde.
trajo los últimos
restos del naufragio,
mi amor por aquella
extraña dama,
estaba soltando amarras
en el malecón de los
recuerdos.
Todas las noches
la sueño entre el tendal
de aquellas dalias en flor
o bebiendo
juntos una taza
de café humeante y
casi hirviendo.
Ella vive en cualquier
rincón de mis silencios
y en la intensidad de los
amaneceres salpicados
con el vaivén de las
estrellas.
A pesar de todo,
no la puedo encontrar,
porque una gaviota marinera
la escondió en las rocas
quemadas por el sol
de la tarde.
Sunday, April 08, 2007
La estadística
Aprendió a sobrevivir
entre chapas herrumbradas,
barro mezclado con orín
y el hambre prendido
a sus talones.
Creció, a pesar
de los pronósticos
y estadísticas desalentadoras.
Conoció los códigos
de la violencia
porque vivir en paz
era una utopía
enganchada al dolor
de sus riñones,
golpeados por los
palazos de un padre
borracho.
No sabe del olor
a sábanas limpias
ni la sonrisa de una madre
cargada de hijos
y amargada por
los surcos del destino.
Camina, lentamente,
todas las tardes
por la calle de mi casa
arrastrando un carro
maltrecho con la cosecha
del día, en las bolsas de
basura.
Muchos le tienen miedo,
otros lo miran con desconfianza
y, algunos, con la indiferencia
castiza del que tiene todo.
entre chapas herrumbradas,
barro mezclado con orín
y el hambre prendido
a sus talones.
Creció, a pesar
de los pronósticos
y estadísticas desalentadoras.
Conoció los códigos
de la violencia
porque vivir en paz
era una utopía
enganchada al dolor
de sus riñones,
golpeados por los
palazos de un padre
borracho.
No sabe del olor
a sábanas limpias
ni la sonrisa de una madre
cargada de hijos
y amargada por
los surcos del destino.
Camina, lentamente,
todas las tardes
por la calle de mi casa
arrastrando un carro
maltrecho con la cosecha
del día, en las bolsas de
basura.
Muchos le tienen miedo,
otros lo miran con desconfianza
y, algunos, con la indiferencia
castiza del que tiene todo.
Sunday, April 01, 2007
El patrón de la esquina
Lo llamaban
el patrón de la esquina,
porque no hubo machito
que le birlara el puesto.
Andaba pisando la docena
y media de años,
buen físico,
pardito pero pintón,
mirada algo torva y
con la columna del alumbrado
como territorio a partir de que
el sol se perdía entre
las casas bajas.
Durante dos veranos
fue el príncipe del empedrado
y el ganador absoluto de cualquier
entrevero que le pusieran a mano.
Un día lo reclutaron para la
tropa de frontera y,
varios meses despúes,
el vendedor de helados
nos contó que lo habían
matado en una revuelta
cuartelera.
el patrón de la esquina,
porque no hubo machito
que le birlara el puesto.
Andaba pisando la docena
y media de años,
buen físico,
pardito pero pintón,
mirada algo torva y
con la columna del alumbrado
como territorio a partir de que
el sol se perdía entre
las casas bajas.
Durante dos veranos
fue el príncipe del empedrado
y el ganador absoluto de cualquier
entrevero que le pusieran a mano.
Un día lo reclutaron para la
tropa de frontera y,
varios meses despúes,
el vendedor de helados
nos contó que lo habían
matado en una revuelta
cuartelera.
Sunday, March 25, 2007
Las hadas
( a Antonia, Candela y Maira)
Tres hadas convergieron
en el triángulo de la esquina
donde, tropezando con los
escombros, avanzaba el
hombre golpeado por las
sombras de la noche.
Y le encomendaron
la tarea de reescribir
su historia con el tintineo
de las estrellas y la pluma
que el ruiseñor abandonó
en las paredes despintadas.
Pasmado ante la luz
que despedían las flamígeras
doncellas,
no supo qué responder.
Entendió, simplemente,
en la niebla que galopaba
por su alma perdida,
era aquella,
la última oportunidad.
Tres hadas convergieron
en el triángulo de la esquina
donde, tropezando con los
escombros, avanzaba el
hombre golpeado por las
sombras de la noche.
Y le encomendaron
la tarea de reescribir
su historia con el tintineo
de las estrellas y la pluma
que el ruiseñor abandonó
en las paredes despintadas.
Pasmado ante la luz
que despedían las flamígeras
doncellas,
no supo qué responder.
Entendió, simplemente,
en la niebla que galopaba
por su alma perdida,
era aquella,
la última oportunidad.
Sunday, March 18, 2007
El vals de los novios
Cuando lo vi levantarse
para danzar con su
nieta-novia,
el vals de los novios,
la radiografía de su vida
hizo doble clic en los cuentos
escuchados en rueda de familia.
Abandonó su casa,
cuando su hija aún gateaba.
Nadie supo las razones
ni alma prudente que las
preguntara.
Se perdió en la memoria
de todos pero, un día,
años después, esa hija ya adulta
lo ubicó en otro nido y como
las vueltas del destino
dan sorpresas infinitas,
no le pidió razones y le
ofreció desandar el camino.
Y ahí está rumbo a enlazar el
talle de esta novia y si la media luz
no me engaña, alguna lágrima perdida
se ha quedado sobre el mantel de hilo.
para danzar con su
nieta-novia,
el vals de los novios,
la radiografía de su vida
hizo doble clic en los cuentos
escuchados en rueda de familia.
Abandonó su casa,
cuando su hija aún gateaba.
Nadie supo las razones
ni alma prudente que las
preguntara.
Se perdió en la memoria
de todos pero, un día,
años después, esa hija ya adulta
lo ubicó en otro nido y como
las vueltas del destino
dan sorpresas infinitas,
no le pidió razones y le
ofreció desandar el camino.
Y ahí está rumbo a enlazar el
talle de esta novia y si la media luz
no me engaña, alguna lágrima perdida
se ha quedado sobre el mantel de hilo.
Monday, March 12, 2007
Historias comunes (V)
Quebrada el alma
por las infamias que
el infortunio le había regalado,
abrió las puertas del silencio y,
acercándose a los límites
de la locura,
reparte facturas
verdaderas o inventadas.
Lo llaman el loquito
de los reproches y cuando
algún transeúnte se acerca
desapercibido, una retahila
en jeringoza le persigue
unos cuantos metros.
Guarda, sí,
una compostura especial
de galán estrafalario
frente a las damas,
jóvenes o viejas,
que osan caminar
por esa cuadra.
Se saca la gorra pringosa
y en reverencia casi
chaplinesca, las deja pasar
con una sonrisa ámplia y
desdentada.
por las infamias que
el infortunio le había regalado,
abrió las puertas del silencio y,
acercándose a los límites
de la locura,
reparte facturas
verdaderas o inventadas.
Lo llaman el loquito
de los reproches y cuando
algún transeúnte se acerca
desapercibido, una retahila
en jeringoza le persigue
unos cuantos metros.
Guarda, sí,
una compostura especial
de galán estrafalario
frente a las damas,
jóvenes o viejas,
que osan caminar
por esa cuadra.
Se saca la gorra pringosa
y en reverencia casi
chaplinesca, las deja pasar
con una sonrisa ámplia y
desdentada.
Sunday, March 04, 2007
La partición
La voz grave del notario
de fe pública
y de primera clase,
sonó pausada,
al leer los términos
del acuerdo de partes.
Las propiedades de la
hacienda ubicada
en la carretera norte
seguía en poder de
Joaquín, ya que,
los bienes propios
no eran tema de
discusión.
El mismo criterio
se aplicó con la fábrica
de herrajes, recibida
por Patricia en el legado
de su padre,
siendo soltera.
La partición del resto
se hizo conforme a derecho
y cada uno estampó su firma
ante la atenta mirada
del escribano, quien,
prolijamente, dió fe de todo
los actuado.
Cuando el actuario
estaba cerrando el acto,
preguntó de improviso,
con voz casi neutra:
-¿ Y con los niños qué hacemos?-
de fe pública
y de primera clase,
sonó pausada,
al leer los términos
del acuerdo de partes.
Las propiedades de la
hacienda ubicada
en la carretera norte
seguía en poder de
Joaquín, ya que,
los bienes propios
no eran tema de
discusión.
El mismo criterio
se aplicó con la fábrica
de herrajes, recibida
por Patricia en el legado
de su padre,
siendo soltera.
La partición del resto
se hizo conforme a derecho
y cada uno estampó su firma
ante la atenta mirada
del escribano, quien,
prolijamente, dió fe de todo
los actuado.
Cuando el actuario
estaba cerrando el acto,
preguntó de improviso,
con voz casi neutra:
-¿ Y con los niños qué hacemos?-
Sunday, February 25, 2007
Cuentas pendientes
Volvió para saldar cuentas
pendientes de un pasado
que no podía olvidar.
La ciudad había cambiado
después de casi treinta
años y le costaba
ubicarse en su antiguo
barrio cerca del río.
Con paciencia encontró
la calle donde pasaba
el tranvía y el puesto de gasolina
en la esquina de la casa paterna,
ahora convertida en un cabaret
de cuarta categoría.
Siguió dos cuadras al sur
y al final de la última esquina
con un asfalto carcomido por
los baches, divisó el terraplen
de la vieja estación de trenes,
donde una noche de farras
mataron a su padre.
Sabía por comentarios que el
asesino, cumplida la condena
había regresado al pueblo
dos meses atrás.
Fue una cuestión entre hombres, le
contaron los abuelos, pero su madre
nunca quiso abrir la boca.
El requinto soltaba una galopa
y el aire caliente de la siesta
mezclaba sudor y polvo.
En la puerta de los Anselmi
lo recibió uno de sus hijos.
-Vengo a buscar a tu padre, le dijo.
- ¿ Para ?
- Cuestión de hombres, nomás-
pendientes de un pasado
que no podía olvidar.
La ciudad había cambiado
después de casi treinta
años y le costaba
ubicarse en su antiguo
barrio cerca del río.
Con paciencia encontró
la calle donde pasaba
el tranvía y el puesto de gasolina
en la esquina de la casa paterna,
ahora convertida en un cabaret
de cuarta categoría.
Siguió dos cuadras al sur
y al final de la última esquina
con un asfalto carcomido por
los baches, divisó el terraplen
de la vieja estación de trenes,
donde una noche de farras
mataron a su padre.
Sabía por comentarios que el
asesino, cumplida la condena
había regresado al pueblo
dos meses atrás.
Fue una cuestión entre hombres, le
contaron los abuelos, pero su madre
nunca quiso abrir la boca.
El requinto soltaba una galopa
y el aire caliente de la siesta
mezclaba sudor y polvo.
En la puerta de los Anselmi
lo recibió uno de sus hijos.
-Vengo a buscar a tu padre, le dijo.
- ¿ Para ?
- Cuestión de hombres, nomás-
Sunday, February 18, 2007
Oaxaca de Juárez
Ciudad fantástica
de pilares cósmicos;
calles empedradas
de realismo mágico;
esquinas que nos cuentan
historias de amores
y rasgueos de guitarras
afinadas.
Zócalos que asombran
con el aroma de
rosas multicolores;
templos adornados
con el sudor del indígena
y el blasón de los señores.
En las arcadas de tus conventos
dejé un rastro largo
para que,
en el retorno de mis días,
vuelva a encontrarte
cimbreando la cintura.
de pilares cósmicos;
calles empedradas
de realismo mágico;
esquinas que nos cuentan
historias de amores
y rasgueos de guitarras
afinadas.
Zócalos que asombran
con el aroma de
rosas multicolores;
templos adornados
con el sudor del indígena
y el blasón de los señores.
En las arcadas de tus conventos
dejé un rastro largo
para que,
en el retorno de mis días,
vuelva a encontrarte
cimbreando la cintura.
Wednesday, January 17, 2007
Ausente con aviso
Esta casa permanecerá cerrada por vacaciones desde el 18 de enero hasta el 9 de febrero, inclusive. Prometo volver.
Abrazos.
Abrazos.
Monday, January 08, 2007
Pesadilla
El velero de mis sueños
escoraba a 45 grados,
cuando desperté asustado
por el temporal de sotavento
que me hundía
en medio de la borrasca.
Me senté en la cama
y busqué el vaso con agua
que había dejado
en la mesa de luz.
Transpirado,
con la respiración agitada
por el susto de la pesadilla,
bebí un largo trago
y cuando volví a acostarme
me dí cuenta
lo sólo que estaba.
Encendí el velador,
me levanté y salí
al balcón del dormitorio.
Una bocanada de aire fresco
terminó de despertarme.
Entonces, la película
volvió a proyectarse
sobre la noche sin estrellas
y pude ver, por enésima vez,
el mirar de aquellos ojos
que se fueron de mi vida
una tarde primavera.
escoraba a 45 grados,
cuando desperté asustado
por el temporal de sotavento
que me hundía
en medio de la borrasca.
Me senté en la cama
y busqué el vaso con agua
que había dejado
en la mesa de luz.
Transpirado,
con la respiración agitada
por el susto de la pesadilla,
bebí un largo trago
y cuando volví a acostarme
me dí cuenta
lo sólo que estaba.
Encendí el velador,
me levanté y salí
al balcón del dormitorio.
Una bocanada de aire fresco
terminó de despertarme.
Entonces, la película
volvió a proyectarse
sobre la noche sin estrellas
y pude ver, por enésima vez,
el mirar de aquellos ojos
que se fueron de mi vida
una tarde primavera.
Monday, January 01, 2007
Historias comunes (IV)
La guitarra fue el arma
de seducción que lo acompañó
toda su vida.
Participó en cuanta serenata
propia y ajena así lo exigía
y en noches perfumadas
percibió que lo miraban
como el hacedor de romances.
Nadie como él,
ni mejor que él.
Cuando lo convocaron
a la milicia, partió con el
instrumento en banderola
y se ganó varios francos
rasgueando boleros
interminables.
Lo volví a ver
en los primeros años de facultad y
aunque no compartimos
una amistad muy profunda,
nos saludábamos con cierto
afecto.
Cuando empezó la conspiración
para tomar el rectorado
yo me pasé redactando
discursos y panfletos.
El, mientras tanto,
guitarra en mano,
enamoraba sin vergüenzas
a todas las damitas
revolucionarias.
El tiempo nos sacó la revolución
de la sesera,
dejé la carrera muy cerca del final
y la guitarra se perdió entre
el asfalto y la vida.
Nos volvimos a encontrar
treinta años después.
No lo reconocí al principio
porque no pude asociar
un manco con aquel
talentoso guitarrista.
El sí se dió cuenta al instante
de quién estaba enfrente
y lo miraba con curiosidad .
Bajó la vista, se miró el muñón
y con una sonrisa triste me dijo:
-¿ Sabés? Tuve que vender la guitarra -
de seducción que lo acompañó
toda su vida.
Participó en cuanta serenata
propia y ajena así lo exigía
y en noches perfumadas
percibió que lo miraban
como el hacedor de romances.
Nadie como él,
ni mejor que él.
Cuando lo convocaron
a la milicia, partió con el
instrumento en banderola
y se ganó varios francos
rasgueando boleros
interminables.
Lo volví a ver
en los primeros años de facultad y
aunque no compartimos
una amistad muy profunda,
nos saludábamos con cierto
afecto.
Cuando empezó la conspiración
para tomar el rectorado
yo me pasé redactando
discursos y panfletos.
El, mientras tanto,
guitarra en mano,
enamoraba sin vergüenzas
a todas las damitas
revolucionarias.
El tiempo nos sacó la revolución
de la sesera,
dejé la carrera muy cerca del final
y la guitarra se perdió entre
el asfalto y la vida.
Nos volvimos a encontrar
treinta años después.
No lo reconocí al principio
porque no pude asociar
un manco con aquel
talentoso guitarrista.
El sí se dió cuenta al instante
de quién estaba enfrente
y lo miraba con curiosidad .
Bajó la vista, se miró el muñón
y con una sonrisa triste me dijo:
-¿ Sabés? Tuve que vender la guitarra -
Monday, December 25, 2006
Dolor
Cuando en la esquina del dolor
recostose el amor de aquella niña,
traspasada por el dardo
de una traición,
las espinas del rosal
dejaron escapar unas finísimas
gotas de sangre.
recostose el amor de aquella niña,
traspasada por el dardo
de una traición,
las espinas del rosal
dejaron escapar unas finísimas
gotas de sangre.
Sunday, December 17, 2006
Una pausa en el camino
En la escala de valores que uno va conociendo en este mundo, hay verdaderos nichos donde calmamos la sed del alma y encontramos un refugio seguro.
Nos acercamos al momento del balance y en estos años que compartí y comparto con Uds., compañeros de ruta, la amistad que surge de la palabra escrita, impone la necesidad de acercame a cada uno para entregarles mis mejores deseos por la Navidad y que el 2007, sea un año que llene sus alforjas con salud y prosperidad.
Hemos conformado un círculo cuyos ejes confluyen hacia la pasión por las letras y, aunque esta nueva forma de relacionamiento, no nos permita una charla cara a cara, siento muy profundamente el calor de sus presencias.
Les abraza,
Fernando Giucich
Nos acercamos al momento del balance y en estos años que compartí y comparto con Uds., compañeros de ruta, la amistad que surge de la palabra escrita, impone la necesidad de acercame a cada uno para entregarles mis mejores deseos por la Navidad y que el 2007, sea un año que llene sus alforjas con salud y prosperidad.
Hemos conformado un círculo cuyos ejes confluyen hacia la pasión por las letras y, aunque esta nueva forma de relacionamiento, no nos permita una charla cara a cara, siento muy profundamente el calor de sus presencias.
Les abraza,
Fernando Giucich
Sunday, December 10, 2006
Amanecer
Recostado en una
de las columnas
de la galería,
trataba de encontrar,
en el suave aroma
de los jazmines,
la serenidad necesaria
para reescribir una historia.
Pero me dejé llevar
por el vértigo de la fantasía
y terminé observando
un amanecer a toda orquesta,
mientras la historia se perdía
en la fina estampa
de los rosales en flor.
de las columnas
de la galería,
trataba de encontrar,
en el suave aroma
de los jazmines,
la serenidad necesaria
para reescribir una historia.
Pero me dejé llevar
por el vértigo de la fantasía
y terminé observando
un amanecer a toda orquesta,
mientras la historia se perdía
en la fina estampa
de los rosales en flor.
Sunday, December 03, 2006
Sobrevivir
Clausuradas las puertas
de la conciencia,
ante el dolor flagelante
de aquella traición,
intentó el suicidio
como última instancia.
Cuando la veo caminar
sin rumbo,
por el parque del hospicio,
donde paga el precio
de haber sobrevivido,
siento una terrible
sensación de impotencia
al no poder tenderle una mano
en su tránsito alocado
entre el ser y la nada.
de la conciencia,
ante el dolor flagelante
de aquella traición,
intentó el suicidio
como última instancia.
Cuando la veo caminar
sin rumbo,
por el parque del hospicio,
donde paga el precio
de haber sobrevivido,
siento una terrible
sensación de impotencia
al no poder tenderle una mano
en su tránsito alocado
entre el ser y la nada.
Sunday, November 26, 2006
Camalote
Al otro lado del río
junto a las piedras de la orilla,
crecía una flor de camalote
que la riada dejola al pasar.
Una tarde de verano,
cruzando a nado,
me acerqué para mirarla ,
pero un remolino
me impidió avanzar.
Hice varios intentos,
pero conociendo al río,
desistí ya que
esos embudos traicioneros
arrastran sin piedad al menor
descuido.
Entonces, pensé que,
por alguna razón poderosa
la flor estaba protegida,
así como nosotros cuidamos
nuestros propios capullos que
nacen desde el corazón.
junto a las piedras de la orilla,
crecía una flor de camalote
que la riada dejola al pasar.
Una tarde de verano,
cruzando a nado,
me acerqué para mirarla ,
pero un remolino
me impidió avanzar.
Hice varios intentos,
pero conociendo al río,
desistí ya que
esos embudos traicioneros
arrastran sin piedad al menor
descuido.
Entonces, pensé que,
por alguna razón poderosa
la flor estaba protegida,
así como nosotros cuidamos
nuestros propios capullos que
nacen desde el corazón.
Sunday, November 19, 2006
Al pasar
Cuántas veces traté
de armar el rompecabeza
de mi vida y otras tantas
me faltaron las piezas
necesarias para lograrlo.
Es muy probable,
que en el intento de alcanzar
la perfección,
perdí muchas de ellas
al escalar el monte
por la pared más empinada.
de armar el rompecabeza
de mi vida y otras tantas
me faltaron las piezas
necesarias para lograrlo.
Es muy probable,
que en el intento de alcanzar
la perfección,
perdí muchas de ellas
al escalar el monte
por la pared más empinada.
Sunday, November 12, 2006
Historias comunes (III)
Aquella tarde
cuando el invierno de Praga
golpeaba con toda
su distinguida blancura,
nos citamos a tomar un café
en el Barrio Judío.
Habían pasado diez años
desde nuestro último
y único encuentro, cuando
coincidimos en la Bertramka
para escuchar el concierto
de un cuarteto de cuerdas.
En un momento del adagio
que remontaba suavemente
la cuesta del cantabile, ella,
que estaba sentada a mi derecha,
me preguntó, de improviso,
si me gustaba Mozart.
La miré con extrañeza, ciertamente,
y un par de ojos negros me
adormecieron como un remanso
de agua tibia.
Fue un amor pasajero,
como los cuentos de hadas,
llenos de luces y sombras.
Le regalé una copa
de cristal de Bohemia y ella,
una corbata italiana.
Intercambiamos direcciones
y cada uno partió en su
caminar por el mundo.
En Abril del año pasado
recibí una carta suya, timbrada
en Viena.
Era breve y concisa.
Para que tuviera la certeza de
su indentidad, venía compañada
de una foto que nos habíamos
tomado en el Puente de Carlos.
Hicimos dos copias y yo,
había extraviado la mía.
Si, efectivamente, era ella
y me avisaba que pasaría las
Navidades en Praga.
Podía ubicarla en un viejo hotel
de la Retezova ulice.
No existe una explicación
verdadera y fehaciente
sobre determinadas decisiones.
Si me preguntan hoy
las razones de mi sentir,
no sabría la respuesta.
Simplemente, el 23 de diciembre,
tomé el vuelo nocturno que me
dejó en Ruzyne 15 horas después.
Esta historia no tiene
un final que podría
merecer un lector interesado
en desentrañar el alma humana.
Volví a mi casa el 31 a la mañana,
con otra corbata italiana,
una dirección de e-mail
y un cierto dolor en el pecho.
cuando el invierno de Praga
golpeaba con toda
su distinguida blancura,
nos citamos a tomar un café
en el Barrio Judío.
Habían pasado diez años
desde nuestro último
y único encuentro, cuando
coincidimos en la Bertramka
para escuchar el concierto
de un cuarteto de cuerdas.
En un momento del adagio
que remontaba suavemente
la cuesta del cantabile, ella,
que estaba sentada a mi derecha,
me preguntó, de improviso,
si me gustaba Mozart.
La miré con extrañeza, ciertamente,
y un par de ojos negros me
adormecieron como un remanso
de agua tibia.
Fue un amor pasajero,
como los cuentos de hadas,
llenos de luces y sombras.
Le regalé una copa
de cristal de Bohemia y ella,
una corbata italiana.
Intercambiamos direcciones
y cada uno partió en su
caminar por el mundo.
En Abril del año pasado
recibí una carta suya, timbrada
en Viena.
Era breve y concisa.
Para que tuviera la certeza de
su indentidad, venía compañada
de una foto que nos habíamos
tomado en el Puente de Carlos.
Hicimos dos copias y yo,
había extraviado la mía.
Si, efectivamente, era ella
y me avisaba que pasaría las
Navidades en Praga.
Podía ubicarla en un viejo hotel
de la Retezova ulice.
No existe una explicación
verdadera y fehaciente
sobre determinadas decisiones.
Si me preguntan hoy
las razones de mi sentir,
no sabría la respuesta.
Simplemente, el 23 de diciembre,
tomé el vuelo nocturno que me
dejó en Ruzyne 15 horas después.
Esta historia no tiene
un final que podría
merecer un lector interesado
en desentrañar el alma humana.
Volví a mi casa el 31 a la mañana,
con otra corbata italiana,
una dirección de e-mail
y un cierto dolor en el pecho.
Sunday, November 05, 2006
Reflexiones (II)
Debemos entender
que no todo es igual.
Pero, es tan difícil.
Los años van descendiendo
en la escalera del tiempo, casi
sin darnos cuenta.
Allí donde estaba una flor
hoy languidece un árbol seco.
Allí donde germinaba la semilla
con rapidéz y color,
encontramos un campo yermo
y curtido por la sequía.
Hasta el amor va cambiando
porque si ayer deshojábamos
margaritas, hoy las preferimos
frescas y enteras.
Hasta el sonar de las castañuelas,
en noches de fiesta, se ha convertido
en un allegro vivace
que, en ciertos paréntesis,
puede alcanzar a un
andante cantabile.
que no todo es igual.
Pero, es tan difícil.
Los años van descendiendo
en la escalera del tiempo, casi
sin darnos cuenta.
Allí donde estaba una flor
hoy languidece un árbol seco.
Allí donde germinaba la semilla
con rapidéz y color,
encontramos un campo yermo
y curtido por la sequía.
Hasta el amor va cambiando
porque si ayer deshojábamos
margaritas, hoy las preferimos
frescas y enteras.
Hasta el sonar de las castañuelas,
en noches de fiesta, se ha convertido
en un allegro vivace
que, en ciertos paréntesis,
puede alcanzar a un
andante cantabile.
Sunday, October 29, 2006
Historias comunes (II)
La madre la regaló
apenas nacida.
Fue producto
de la violación rutinaria
del patrón con la
mucama.
Nadie en la casa
se dió cuenta,
hasta el quinto
mes de embarazo.
Inventó sobre
un novio pueblerino
por temor a que
la echaran.
La mujer del patrón,
solícita y abnegada,
le habló de unos amigos
que vivían en un país del
norte y que no podían
concebir hijos.
Con 17 años encima,
casi analfabeta y sin
mucha capacidad
de reacción,
entregó mansamente
aquel montoncido
de pelo negro
y volvió al trabajo
sin chistar.
En la cascada de los años,
cuando las luces del alba
asomaban en los amaneceres
campesinos, miraba el cielo
y se preguntaba si aquella
niña que parió alguna vez
fue nada más que una fantasía.
Pero la puntada helada
tocándole el corazón,
le hacía saber que sí
ocurrió, porque una noche
de verano , después
de una farra,
el señor de la casa
la empujó sin miramientos
atrás de la carbonera.
apenas nacida.
Fue producto
de la violación rutinaria
del patrón con la
mucama.
Nadie en la casa
se dió cuenta,
hasta el quinto
mes de embarazo.
Inventó sobre
un novio pueblerino
por temor a que
la echaran.
La mujer del patrón,
solícita y abnegada,
le habló de unos amigos
que vivían en un país del
norte y que no podían
concebir hijos.
Con 17 años encima,
casi analfabeta y sin
mucha capacidad
de reacción,
entregó mansamente
aquel montoncido
de pelo negro
y volvió al trabajo
sin chistar.
En la cascada de los años,
cuando las luces del alba
asomaban en los amaneceres
campesinos, miraba el cielo
y se preguntaba si aquella
niña que parió alguna vez
fue nada más que una fantasía.
Pero la puntada helada
tocándole el corazón,
le hacía saber que sí
ocurrió, porque una noche
de verano , después
de una farra,
el señor de la casa
la empujó sin miramientos
atrás de la carbonera.
Sunday, October 22, 2006
Pregunta
El círculo fue cerrándose
a medida que un espiral
de humo luchaba
por alcanzar el cielo.
El pájaro azul anidaba
en el pinar del río,
mientas el silencio
de la tarde, traducía
con parsimonia,
la cercana noche.
La serena belleza
del paisaje me trajo
un pedazo de paz
encapsulado en las
flores que asomaban
al borde del estanque.
Cuando apareció la
primera estrella,
me pregunté si habría
otro día igual.
a medida que un espiral
de humo luchaba
por alcanzar el cielo.
El pájaro azul anidaba
en el pinar del río,
mientas el silencio
de la tarde, traducía
con parsimonia,
la cercana noche.
La serena belleza
del paisaje me trajo
un pedazo de paz
encapsulado en las
flores que asomaban
al borde del estanque.
Cuando apareció la
primera estrella,
me pregunté si habría
otro día igual.
Monday, October 16, 2006
Historias comunes
Los había seguido
toda la tarde;
desde el encuentro
en la entrada lateral
del museo;
cuando alcanzaron un taxi
y descendieron
en el hotel por horas;
y, finalmente, tras caminar
pocas cuadras,
hasta la confitería frente a
la plaza.
Sentado en el banco
junto a la fuente,
analizó todas las
alternativas posibles:
entrar al local,
esperarlos a que salieran
o, bien, aguardarla
cuando llegara a casa.
La última no le pareció viable
por los niños que, a esa hora,
estarían con la abuela.
La calle, tampoco le sedujo: mucho
tráfago y gente saliendo de las
oficinas.
Entonces, la primera
era la más potable:
luces de colores y
espejos refulgentes.
Aspiró profundamente,
trago saliva,
aflojó el nudo
de la corbata,
abrió el portafolio
de fino cuero
y empuñó la automática
comprada el día anterior.
toda la tarde;
desde el encuentro
en la entrada lateral
del museo;
cuando alcanzaron un taxi
y descendieron
en el hotel por horas;
y, finalmente, tras caminar
pocas cuadras,
hasta la confitería frente a
la plaza.
Sentado en el banco
junto a la fuente,
analizó todas las
alternativas posibles:
entrar al local,
esperarlos a que salieran
o, bien, aguardarla
cuando llegara a casa.
La última no le pareció viable
por los niños que, a esa hora,
estarían con la abuela.
La calle, tampoco le sedujo: mucho
tráfago y gente saliendo de las
oficinas.
Entonces, la primera
era la más potable:
luces de colores y
espejos refulgentes.
Aspiró profundamente,
trago saliva,
aflojó el nudo
de la corbata,
abrió el portafolio
de fino cuero
y empuñó la automática
comprada el día anterior.
Sunday, October 08, 2006
Flor en primavera
Me tomó de la mano
para revelar que,
más allá de la blusa
había secretos bien
guardados.
Cuando descubrí
que la seda de su vientre
escondía el cielo y la tierra,
me perdí entre sus piernas
conjugando el perentorio
deseo de encontrar
la eternidad.
La tinta de sus cabello
me sirvió para escribir
el catecismo de la lujuria.
Había perdido la noción
de las horas,
cuando apoyé la cabeza
en el valle de sus pechos
desnudos
para escuchar el murmullo
de la pasión ya dormida.
Por un instante soñé
que el hechizo me había
regalado los años perdidos,
más el despertar de la
mañana, desplegó
la realidad intangible,
esa demostración clara
y precisa que el paso
de la vida, es como
la burbuja engañosa
en copa de cristal.
Dejé unos billetes
sobre las cobijas sudadas
y, temiendo enamorarme
de esa flor en primavera
me fuí silbando,
muy quedamente,
un viejo valsecito peruano.
para revelar que,
más allá de la blusa
había secretos bien
guardados.
Cuando descubrí
que la seda de su vientre
escondía el cielo y la tierra,
me perdí entre sus piernas
conjugando el perentorio
deseo de encontrar
la eternidad.
La tinta de sus cabello
me sirvió para escribir
el catecismo de la lujuria.
Había perdido la noción
de las horas,
cuando apoyé la cabeza
en el valle de sus pechos
desnudos
para escuchar el murmullo
de la pasión ya dormida.
Por un instante soñé
que el hechizo me había
regalado los años perdidos,
más el despertar de la
mañana, desplegó
la realidad intangible,
esa demostración clara
y precisa que el paso
de la vida, es como
la burbuja engañosa
en copa de cristal.
Dejé unos billetes
sobre las cobijas sudadas
y, temiendo enamorarme
de esa flor en primavera
me fuí silbando,
muy quedamente,
un viejo valsecito peruano.
Sunday, October 01, 2006
Celos (II)
Pasé la noche en vela
fumando un cigarrillo
tras otro,
contemplado el huir
de las nubes
a caballo de los cerros.
Recién a la madrugada,
cuando los destellos recelosos
del poniente,
alumbraron el jardín
de invierno, intenté
tomar el teléfono.
Pero el vocear de la conciencia
y el fuego de mis entrañas,
me impidieron que te
llamara.
Cómo decirte,
sin odios ni rencores que,
caminando por el prado
te ví, tomados de la mano,
con aquel bastardo
que todavía es tu marido.
fumando un cigarrillo
tras otro,
contemplado el huir
de las nubes
a caballo de los cerros.
Recién a la madrugada,
cuando los destellos recelosos
del poniente,
alumbraron el jardín
de invierno, intenté
tomar el teléfono.
Pero el vocear de la conciencia
y el fuego de mis entrañas,
me impidieron que te
llamara.
Cómo decirte,
sin odios ni rencores que,
caminando por el prado
te ví, tomados de la mano,
con aquel bastardo
que todavía es tu marido.
Sunday, September 24, 2006
Los juncos y el viento
La luna ha perdido
el brillo tras las nubes
de tormenta.
Estoy sumido
en la confusión de la locura
y el viento
ahoga su llanto en
el soliloquio de los juncos.
Las sombras polvorientas
aguardan más allá
de los maizales.
Tengo miedo
de esta tristeza
que asoma, indefinible,
sobre el rebozo de tu
ausencia.
el brillo tras las nubes
de tormenta.
Estoy sumido
en la confusión de la locura
y el viento
ahoga su llanto en
el soliloquio de los juncos.
Las sombras polvorientas
aguardan más allá
de los maizales.
Tengo miedo
de esta tristeza
que asoma, indefinible,
sobre el rebozo de tu
ausencia.
Sunday, September 17, 2006
Los maitines
La carta me fue entregada
una madrugada ventosa
y con olor a lluvia.
Con manos imprecisas
desgarré el sobre
e inicié la lectura .
¡Cuánta angustia
me roturaba el alma!
No pude nunca imaginar
que las palmeras del oásis
fueran tragadas por las arenas
del desierto.
Te dejo - decía -
con la sensación maldita
de cometer una traición,
pero el infierno que me consume
no me da el valor
de decírtelo de frente.
Las almas débiles
como la mía - continuaba -
se arrugan cual sombras
de la noche al encenderse
las luces del alba.
El amor que me diste - la letra
se tornaba ilegible -
encendió el delirio
en quellos veranos junto
al malecón del lago.
Cómo dejar de lado
nuestros encuentros furtivos
tras los rosales del parque.
Tuve el privilegio
de haber recorrido
el ida y vuelta de una
pasión indescriptible.
Me voy, y para siempre.
Por favor no me busques
- finalizaba -
porque no podría resistir
volver a verte.
Apagué la luz,
dejé la carta sobre el sofá,
tomé un sorbo de agua
y me dirigí, con pasos vacilantes,
rumbo a la capilla para rezar
la primera misa del domingo.
una madrugada ventosa
y con olor a lluvia.
Con manos imprecisas
desgarré el sobre
e inicié la lectura .
¡Cuánta angustia
me roturaba el alma!
No pude nunca imaginar
que las palmeras del oásis
fueran tragadas por las arenas
del desierto.
Te dejo - decía -
con la sensación maldita
de cometer una traición,
pero el infierno que me consume
no me da el valor
de decírtelo de frente.
Las almas débiles
como la mía - continuaba -
se arrugan cual sombras
de la noche al encenderse
las luces del alba.
El amor que me diste - la letra
se tornaba ilegible -
encendió el delirio
en quellos veranos junto
al malecón del lago.
Cómo dejar de lado
nuestros encuentros furtivos
tras los rosales del parque.
Tuve el privilegio
de haber recorrido
el ida y vuelta de una
pasión indescriptible.
Me voy, y para siempre.
Por favor no me busques
- finalizaba -
porque no podría resistir
volver a verte.
Apagué la luz,
dejé la carta sobre el sofá,
tomé un sorbo de agua
y me dirigí, con pasos vacilantes,
rumbo a la capilla para rezar
la primera misa del domingo.
Sunday, September 10, 2006
Celos
No me avergüenzo
de caminar al vaivén
de tu cintura y ser
el siervo matrero
escondido en tus
polleras.
Soy como la hierba mala
que malhecho, mocero
y celoso,
anda pregonando.
con la mano bajo
el poncho, por
las dudas pregunten,
que si alguien osara mirarte
no tendría tabuco
donde esconderse.
de caminar al vaivén
de tu cintura y ser
el siervo matrero
escondido en tus
polleras.
Soy como la hierba mala
que malhecho, mocero
y celoso,
anda pregonando.
con la mano bajo
el poncho, por
las dudas pregunten,
que si alguien osara mirarte
no tendría tabuco
donde esconderse.
Sunday, September 03, 2006
La agonía
Agoniza el dictador
bajo el leve parpadeo
de las velas que circundan
el recinto amurallado.
El miasma maligno
precede a la muerte
que va llegando,
agarrada a los sordos
quejidos de aquellos
torturados durante
larga y sombría
historia, calcada
de otras más viejas,
pero no menos siniestras.
Es el turno
de este amo de negra estirpe
para rendir cuentas
en los sótanos del infierno.
No tiene argumentos
para denostar
al conciliábulo de brujos
que danzan entre
gritos espantosos.
Mucho tiempo separa
a esta hora última
de los habitantes
del silencio, que lo
aguardan pacientemente,
allí donde no existen los traidores,
donde la mortaja iguala a tabla
rasa y el conteo de la eternidad
hará polvo su cadáver.
bajo el leve parpadeo
de las velas que circundan
el recinto amurallado.
El miasma maligno
precede a la muerte
que va llegando,
agarrada a los sordos
quejidos de aquellos
torturados durante
larga y sombría
historia, calcada
de otras más viejas,
pero no menos siniestras.
Es el turno
de este amo de negra estirpe
para rendir cuentas
en los sótanos del infierno.
No tiene argumentos
para denostar
al conciliábulo de brujos
que danzan entre
gritos espantosos.
Mucho tiempo separa
a esta hora última
de los habitantes
del silencio, que lo
aguardan pacientemente,
allí donde no existen los traidores,
donde la mortaja iguala a tabla
rasa y el conteo de la eternidad
hará polvo su cadáver.
Sunday, August 27, 2006
Barranca abajo
La primera noche
nos fuimos de copas
al boliche de la bahía
hoy, un destartalado
depósito de cueros.
Volvía yo de un largo
y tedioso viaje,
ella de un divorcio
contradictorio.
Las estrellas
y los tragos hicieron
el resto.
La pasión caminó
sin prisa y sin pausas
por la cabecera de bronce
y el susurro de la brisa
marinera,
aplacó el instinto de dos
seres solitarios.
Cuando las primeras luces
alumbraron el borde
de la cama,
me levanté muy despacio
para no despertarla.
La magia había muerto con las
primeras luces.
Tomé el saco arrugado,
cerré la puerta con sumo
cuidado
y me fui fumando
barranca abajo.
nos fuimos de copas
al boliche de la bahía
hoy, un destartalado
depósito de cueros.
Volvía yo de un largo
y tedioso viaje,
ella de un divorcio
contradictorio.
Las estrellas
y los tragos hicieron
el resto.
La pasión caminó
sin prisa y sin pausas
por la cabecera de bronce
y el susurro de la brisa
marinera,
aplacó el instinto de dos
seres solitarios.
Cuando las primeras luces
alumbraron el borde
de la cama,
me levanté muy despacio
para no despertarla.
La magia había muerto con las
primeras luces.
Tomé el saco arrugado,
cerré la puerta con sumo
cuidado
y me fui fumando
barranca abajo.
Monday, August 21, 2006
Decirte
Debo responder
al tribunal de mi conciencia
las razones de mi silencio
ante tu clamor desesperado.
Cómo decirte
que los jilgueros
que adornaban nuestro jardín
han escapado para siempre.
Cómo decirte
que la pasión murió
entre los vaivenes
de aquel amor que fue hermoso
y cálido, pero, hoy languidece
escondido en los arrabales
del destino.
Cómo decirte
que no tengo las palabras
necesarias para confesar
que mañana, al despuntar el alba,
me marcharé para siempre.
al tribunal de mi conciencia
las razones de mi silencio
ante tu clamor desesperado.
Cómo decirte
que los jilgueros
que adornaban nuestro jardín
han escapado para siempre.
Cómo decirte
que la pasión murió
entre los vaivenes
de aquel amor que fue hermoso
y cálido, pero, hoy languidece
escondido en los arrabales
del destino.
Cómo decirte
que no tengo las palabras
necesarias para confesar
que mañana, al despuntar el alba,
me marcharé para siempre.
Sunday, August 13, 2006
Año nuevo.
Soplaron los vientos
del pasado cuando apareciste
entre los vapores de esos
tragos mal habidos.
Creí que el fantasma
de la memoria me estaba
haciendo una jugada e intenté
alcanzarte con pasos
inseguros.
Pero el mundo giraba
de tal manera que no pude
sostenerme agarrado al
mantel de hilo y en la
algarabía de la fiesta,
los pitos y cornetas
anunciaron el año nuevo.
Sentado en el piso ,
entre serpentinas de colores,
con la mirada nublada
imaginé que te ibas
caminando
por el encaje de la noche.
del pasado cuando apareciste
entre los vapores de esos
tragos mal habidos.
Creí que el fantasma
de la memoria me estaba
haciendo una jugada e intenté
alcanzarte con pasos
inseguros.
Pero el mundo giraba
de tal manera que no pude
sostenerme agarrado al
mantel de hilo y en la
algarabía de la fiesta,
los pitos y cornetas
anunciaron el año nuevo.
Sentado en el piso ,
entre serpentinas de colores,
con la mirada nublada
imaginé que te ibas
caminando
por el encaje de la noche.
Sunday, August 06, 2006
Adios.
Tenía las manos
manchadas con el
rubor de sus mejillas
y los labios quemados
con lágrimas de sangre.
No quise dejar rastros
que ensuciaran
el nuevo camino.
La abandoné
entre la simiente
de una mañana
cargada de nubes
y no volví la cabeza,
temeroso de no poder
sostener su mirada.
manchadas con el
rubor de sus mejillas
y los labios quemados
con lágrimas de sangre.
No quise dejar rastros
que ensuciaran
el nuevo camino.
La abandoné
entre la simiente
de una mañana
cargada de nubes
y no volví la cabeza,
temeroso de no poder
sostener su mirada.
Sunday, July 30, 2006
La espera
Atascado en el lodo
oliendo a pobreza
y esfuerzos vanos,
sintió el pánico
de terminar en aquel pantanal
hediondo, invadido por
moscas verde oscuras.
Había partido
hacía ya, tres días,
buscando un atajo para
llegar al pueblo,
pero el granizo
lo desorientó
en la primera noche.
Sin más armas
que un machete herrumbrado
se aventuró en aquel sitio
inhóspito, poblado
de víboras y alimañas.
Unas leguas atrás,
en un rancho de
adobe y paja,
una mujer de pelo
enmarañado y
mirada febril,
agarrada a los maderos
del catre, intentaba parir
al hijo de aquel hombre
errante entre el barro
y la locura.
oliendo a pobreza
y esfuerzos vanos,
sintió el pánico
de terminar en aquel pantanal
hediondo, invadido por
moscas verde oscuras.
Había partido
hacía ya, tres días,
buscando un atajo para
llegar al pueblo,
pero el granizo
lo desorientó
en la primera noche.
Sin más armas
que un machete herrumbrado
se aventuró en aquel sitio
inhóspito, poblado
de víboras y alimañas.
Unas leguas atrás,
en un rancho de
adobe y paja,
una mujer de pelo
enmarañado y
mirada febril,
agarrada a los maderos
del catre, intentaba parir
al hijo de aquel hombre
errante entre el barro
y la locura.
Sunday, July 23, 2006
Despertar
Sigilosamente,
cuidando que la cadencia
de su respirar no dejara
de acariciar mi rostro,
quise despertarla,
pero temí descomponer
la estampa desnuda y
frágil
que me enseñó el sortilegio
de navegar por mares
transparentes.
cuidando que la cadencia
de su respirar no dejara
de acariciar mi rostro,
quise despertarla,
pero temí descomponer
la estampa desnuda y
frágil
que me enseñó el sortilegio
de navegar por mares
transparentes.
Sunday, July 16, 2006
Aquellos amores
Vine a buscar el pasado
trastornado por las injurias
de este presente que cada
vez que lo miro
me hipnotiza sin clemencia.
Y, cuando abrí las puertas
de ese túnel largo,
oscuro, patético,
me encontré con aquellos
amores que fueron
quedando aprisionados
en el matorral de los
años.
Entonces, no me quedó
más remedio que
saldar las cuentas
y regresar a la lucha.
trastornado por las injurias
de este presente que cada
vez que lo miro
me hipnotiza sin clemencia.
Y, cuando abrí las puertas
de ese túnel largo,
oscuro, patético,
me encontré con aquellos
amores que fueron
quedando aprisionados
en el matorral de los
años.
Entonces, no me quedó
más remedio que
saldar las cuentas
y regresar a la lucha.
Sunday, July 02, 2006
La cita
La esperé en el parque
frente al rosedal
a media tarde
de aquel otoño
teñido de amarillo
en la copa de los
árboles.
Soplaba un leve
viento sur
y un escalofrío
imperceptible me
caminó por la garganta.
En el bolsillo de la campera
estaba la carta escrita
con mano temblorosa
como si el temor de las
letras pudieran herir
al ser leídas.
Cuando asomó su figura
sobre el sendero de
pedregullos marrones
y la ví venir sentí
que el silencio
de las primeras sombras
que caían desde el horizonte,
serían los únicos testigos
de aquella cita.
Ajusté la bufanda,
apagué el cigarrillo,
y me dispuse a escucharla
sabiendo, de antemano,
que el arrepentimiento
no serviría para nada.
frente al rosedal
a media tarde
de aquel otoño
teñido de amarillo
en la copa de los
árboles.
Soplaba un leve
viento sur
y un escalofrío
imperceptible me
caminó por la garganta.
En el bolsillo de la campera
estaba la carta escrita
con mano temblorosa
como si el temor de las
letras pudieran herir
al ser leídas.
Cuando asomó su figura
sobre el sendero de
pedregullos marrones
y la ví venir sentí
que el silencio
de las primeras sombras
que caían desde el horizonte,
serían los únicos testigos
de aquella cita.
Ajusté la bufanda,
apagué el cigarrillo,
y me dispuse a escucharla
sabiendo, de antemano,
que el arrepentimiento
no serviría para nada.
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