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Sunday, August 27, 2006

Barranca abajo

La primera noche
nos fuimos de copas
al boliche de la bahía
hoy, un destartalado
depósito de cueros.

Volvía yo de un largo
y tedioso viaje,
ella de un divorcio
contradictorio.

Las estrellas
y los tragos hicieron
el resto.
La pasión caminó
sin prisa y sin pausas
por la cabecera de bronce
y el susurro de la brisa
marinera,
aplacó el instinto de dos
seres solitarios.

Cuando las primeras luces
alumbraron el borde
de la cama,
me levanté muy despacio
para no despertarla.

La magia había muerto con las
primeras luces.
Tomé el saco arrugado,
cerré la puerta con sumo
cuidado
y me fui fumando
barranca abajo.

Monday, August 21, 2006

Decirte

Debo responder
al tribunal de mi conciencia
las razones de mi silencio
ante tu clamor desesperado.

Cómo decirte
que los jilgueros
que adornaban nuestro jardín
han escapado para siempre.

Cómo decirte
que la pasión murió
entre los vaivenes
de aquel amor que fue hermoso
y cálido, pero, hoy languidece
escondido en los arrabales
del destino.

Cómo decirte
que no tengo las palabras
necesarias para confesar
que mañana, al despuntar el alba,
me marcharé para siempre.

Sunday, August 13, 2006

Año nuevo.

Soplaron los vientos
del pasado cuando apareciste
entre los vapores de esos
tragos mal habidos.

Creí que el fantasma
de la memoria me estaba
haciendo una jugada e intenté
alcanzarte con pasos
inseguros.

Pero el mundo giraba
de tal manera que no pude
sostenerme agarrado al
mantel de hilo y en la
algarabía de la fiesta,
los pitos y cornetas
anunciaron el año nuevo.

Sentado en el piso ,
entre serpentinas de colores,
con la mirada nublada
imaginé que te ibas
caminando
por el encaje de la noche.

Sunday, August 06, 2006

Adios.

Tenía las manos
manchadas con el
rubor de sus mejillas
y los labios quemados
con lágrimas de sangre.

No quise dejar rastros
que ensuciaran
el nuevo camino.

La abandoné
entre la simiente
de una mañana
cargada de nubes
y no volví la cabeza,
temeroso de no poder
sostener su mirada.

Sunday, July 30, 2006

La espera

Atascado en el lodo
oliendo a pobreza
y esfuerzos vanos,
sintió el pánico
de terminar en aquel pantanal
hediondo, invadido por
moscas verde oscuras.

Había partido
hacía ya, tres días,
buscando un atajo para
llegar al pueblo,
pero el granizo
lo desorientó
en la primera noche.

Sin más armas
que un machete herrumbrado
se aventuró en aquel sitio
inhóspito, poblado
de víboras y alimañas.

Unas leguas atrás,
en un rancho de
adobe y paja,
una mujer de pelo
enmarañado y
mirada febril,
agarrada a los maderos
del catre, intentaba parir
al hijo de aquel hombre
errante entre el barro
y la locura.

Sunday, July 23, 2006

Despertar

Sigilosamente,
cuidando que la cadencia
de su respirar no dejara
de acariciar mi rostro,
quise despertarla,
pero temí descomponer
la estampa desnuda y
frágil
que me enseñó el sortilegio
de navegar por mares
transparentes.

Sunday, July 16, 2006

Aquellos amores

Vine a buscar el pasado
trastornado por las injurias
de este presente que cada
vez que lo miro
me hipnotiza sin clemencia.

Y, cuando abrí las puertas
de ese túnel largo,
oscuro, patético,
me encontré con aquellos
amores que fueron
quedando aprisionados
en el matorral de los
años.

Entonces, no me quedó
más remedio que
saldar las cuentas
y regresar a la lucha.

Sunday, July 02, 2006

La cita

La esperé en el parque
frente al rosedal
a media tarde
de aquel otoño
teñido de amarillo
en la copa de los
árboles.

Soplaba un leve
viento sur
y un escalofrío
imperceptible me
caminó por la garganta.

En el bolsillo de la campera
estaba la carta escrita
con mano temblorosa
como si el temor de las
letras pudieran herir
al ser leídas.

Cuando asomó su figura
sobre el sendero de
pedregullos marrones
y la ví venir sentí
que el silencio
de las primeras sombras
que caían desde el horizonte,
serían los únicos testigos
de aquella cita.

Ajusté la bufanda,
apagué el cigarrillo,
y me dispuse a escucharla
sabiendo, de antemano,
que el arrepentimiento
no serviría para nada.

Saturday, June 24, 2006

El concierto

Ante los vítores y aplausos
de manos enrojecidas,
ella se inclinó con elegancia
apoyando la mano izquierda
sobre el piano de cola.

Tuvo que salir varias veces
salpicada con pétalos de rosas
que alfombraban las maderas
del proscenio.

Con los ojos nublados
por el orgullo del triunfo,
no alcanzaba a distinguir
a esa concurrencia eufórica
que de pié en plateas,
aclamaba a la eximia
pianista.

Cuando el pesado
telón de terciopelo
bordado con hilos de oro,
descendió por última vez,
un llanto desgarrador
sacudió las bambalinas
haciéndola tambalear,
trémula de emoción.

En el último saludo, cuando,
cansada de tanto delirio,
se disponía a enfrentar
a su público, escuchó
contar a un traspunte,
con un tono ciertamente
irónico,
que el primer violín
de la sinfónica
se había fugado con
la soprano ligera
del elenco estable.

Saturday, June 17, 2006

El estribo

Desde el estribo
de mis pecados
quise asirme
al cielo encapotado
pero una marosma
de nubes me negó
el permiso.


En el sueño de la locura,
transpirando entre las cobijas
marcada por la angustia,
de insomnios y desvelos,
trataba de buscar
el equilibrio necesario
para enfrentar a este mundo
insolente y maldito.

En esa oscuridad interminable,
perdida la libertad de morir
en paz,
no sabía muy bien
si el tiempo corría
en algún sentido o
eran los recuerdos
que avanzaban
y retrocedían.

Afuera, entre las
glicinas del jardín
una leve brisa
movía sin ganas
el mandil colgado
del naranjillo.

Saturday, June 10, 2006

El podio

Tuvo el privilegio
de convocar multitudes
cuando los cantos
de sirenas en las
lides políticas
lo catapultaron
al podio de los
triunfadores.

Desde allí
pontificó con la
sapiencia de un
príncipe y la
soberbia de los
conductores sin
frenos.

No midió los riesgos
en aquellas jornadas
jalonadas de adulones
y prestanombres.

Cuando, en el silencio
de la derrota, se percató
que no había ángeles
de la guarda ni compañeros
fieles, intentó, desesperadamente,
retomar el liderazgo.

Pero la suerte esquiva
dióle la espalda, le
soltaron los perros
rabiosos
y en la primera plana
de los diarios vespertinos,
le cerraron definitivamente
los sueños, contando, con
lujo de detalles,
una historia con
ciertos enjuagues
trasnochados.

Saturday, June 03, 2006

Lucidéz

No pude
( o no supe) amarte
cuando los girasoles
flotaban en medio
del campo.

En mi ratos
de lucidéz alcanzo,
todavía,
a embriagarme
con ese olor
a hierba mojada
por el rocío,
que ibas dejando
tras tu caminar alado.

Saturday, May 27, 2006

La camisa azul

En la escalinata del templo,
alejado de los mendigos
que pululan en la entrada
principal en víperas
de los oficios,
recostado en uno
de los escalones,
al cruzar la avenida,
me topeté con este
sujeto que me pedía fuego.

El cigarrillo apretado
entre los dedos vacilantes,
más parecía un porro
que un tabaco normal.

Cuando le dije que no fumaba
me miró con cierto desprecio y,
cambiando el ángulo de tiro,
me preguntó si le podía dar
unos pesos para comer.

Al estirar la mano
para agarrar la limosna
corriose la manga de la
camisa azul y pude ver
en el brazo las marcas
que anunciaban una
colección de pinchazos,
por vaya a saber,
cuantas jeringas.

Dudé un momento
en entregarle el dinero,
para evitar que siguiera
consumiendo, pero, en verdad
lo mío era una gota de agua
en el mar de la vida
y de dí los billetes.

En el noticiero de la noche,
cloaca con varios vertederos,
pasaron el anuncio de que
un auto había atropellado
a un transeúnte, aparentemente
drogado, que cruzaba por la
esquina de la iglesia.

La cámara morbosa,
al hacer el enfoque
me enseñó un brazo que asomaba
bajo los diarios que cubrían
el cuerpo y creí reconocer
aquella camisa color azul.

Saturday, May 20, 2006

Raso blanco

Cuando las colgaduras
de la efímera pasión
terminaron de apagar
tu primer amor,
sentiste la obligación
de cerrar los ojos
para que el odio
que fulguraba
en tus pupilas
no perdiera fuerzas.

El dolor impenitente
se hizo más intenso
cuando descubriste
que todo estaba perdido,
menos el hijo clavado
en tu vientre plano
y sedoso,
concebido en aquellas
noches enardecidas
entre sábanas
de raso blanco.

Saturday, May 13, 2006

Serenata

La serenata encepada
en la trémula voz
de la mañana,
esparció el cantar
de las guitarras
entre tu rostro
y el cielo.

Saturday, May 06, 2006

La llamada

Todos tenemos momentos de cobardía
que nos sorpreden en algún tramo
de la vida.

Un día cualquiera,
del mes pasado,
apareció en el móvil
una llamada perdida
con identificación
de dígitos.

Cuando lo iba a borrar
me picó la curiosidad
de conocer quién estaba
al otro lado de la línea.

Hice el intento
y me respondió una voz
femenina poco audible.

Le comenté el motivo
y si, realmente, se había
equivocado.

No, me dijo.
Yo te conozco.

Mi nombre y apellido
confirmaron que estaba
en lo cierto.

Me quedé, atónito.

¿ Quién eres? pregunté,
y una débil carcajada sonó
irónica en el tartamudeo
de las ondas.

Me lo dijo.

Y en la búsqueda
impaciente por los pliegues
de la memoria
me encontré con una historia
que parecía cerrada para
siempre.

Ahí estaba ella,
aprisionada en las arrugas
que empiezan a florecer
en cuerpo y alma.

¿ Qué hacer ? me pregunté.
Y tuve miedo de desandar
el camino y abrir puertas
clausuradas a cal y canto.

Apagué el teléfono
y al día siguiente
cambié de número.

Saturday, April 29, 2006

La esquela

Escribió la esquela
con mano insegura,
sin saber que sería
la última de su vida.

"Querida madre,
deseo sepas que
estoy bien, esperando
muy pronto termine
esta guerra y pueda
retornar a casa.
Dile a padre
que todas las noches,
mirando las estrellas,
lo recuerdo con amor
y respeto.
Te abraza,
quien mucho te quiere".

Cuando las tropas
tomaron la colina y
arrasaron las trincheras,
el repliegue fue inmediato
y desordenado.

Junto a la casamata
del lado este, donde
el alambrado desprendido
formaba un ovillo gigantesco,
una hoja escrita con letras
desteñidas, flotaba al viento
bajo el fuego cruzado de los
morteros.

Saturday, April 22, 2006

Adios

Cuando colgaban
de las enredaderas
la últimas flores de
una primavera tardía,
nos encontramos
en la librería de la
esquina.

Nadie como ella
supo cantar el aria primegenio
de mis noches en vela.

Su nombre
lo guardo como camafeo
de marfil tallado
en cofre de plata.

Se fue un día
persiguiendo un ideal.
- Tengo poquísimo tiempo -
me dijo.
- Quiero agradecerte lo que tú
desde hace tiempo me brindaste
y al recordarte siempre me lleno
de gratitud .
No sé si volveré,
pero desde donde me encuentre
pediré al Señor de la Vida
por tu felicidad, esa felicidad
que se encuentra en nuestro
propio corazón -

Revolviendo archivos,
entre unos viejos papeles
encontré su carta.

Una extraña sensación
de tibieza me hizo saltar
una lágrima que la sequé
prontamente.
No quise que las
cicatrices del tiempo
volvieran a lastimar.

Saturday, April 15, 2006

El indulto

Cuando las pesadas puertas
de la prisión cerraronse
tras él,
un cuarto de siglo
había transcurrido
desde que el juez
de setencia leyole
la condena.

Temeroso, con el bolso
raído colgando en uno
de sus hombros, avanzó
hacia el retén de salida.

El sol castigaba sin piedad
las calles empedradas
y un rio de sudor
le ensopaba la camisa
descolorida

Un papel amarillento,
escrito con letras
casi infantiles,
lo llevaba a la dirección
indicada.

El tren de las quince quince
lo depositó en el andén
cargado de nostalgias
pueblerinas y recuerdos
casi borrados en los aceros
de la cárcel.

Una semisonrisa
le dibujó los labios
cuando vió los techos
que asomaban entre
las copas añosas
de la alameda.

Nadie salió a recibirlo
cuando cruzó el patio
lleno de trastos
inservibles.

Subía los cuatro
peldaños de madera,
cuando la puerta se
abrió de pronto,
y una voz ronca,
áspera como la vida,
gritó:
-¿Para qué volviste?-

Sunday, April 09, 2006

Soledad

Elegí a la soledad
como la mejor
de mis amigas.
Tiene el sabor
de las cosas
sin nombres ni títulos.
No hay adjetivos
que la califiquen.
Es como el yuyo
que crece entre
los silbidos del viento.
Hay momentos
que me da verguenza
mostrarla, desnuda
y pálida.
La conservo
con la avaricia
de un misántropo,
con los celos
enfermizos de
un soñador sin
sueños.
Es mía, muy mía
y no quiero perderla
en este verano
de hojas muertas.