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Wednesday, January 17, 2007

Ausente con aviso

Esta casa permanecerá cerrada por vacaciones desde el 18 de enero hasta el 9 de febrero, inclusive. Prometo volver.

Abrazos.

Monday, January 08, 2007

Pesadilla

El velero de mis sueños
escoraba a 45 grados,
cuando desperté asustado
por el temporal de sotavento
que me hundía
en medio de la borrasca.

Me senté en la cama
y busqué el vaso con agua
que había dejado
en la mesa de luz.

Transpirado,
con la respiración agitada
por el susto de la pesadilla,
bebí un largo trago
y cuando volví a acostarme
me dí cuenta
lo sólo que estaba.

Encendí el velador,
me levanté y salí
al balcón del dormitorio.
Una bocanada de aire fresco
terminó de despertarme.

Entonces, la película
volvió a proyectarse
sobre la noche sin estrellas
y pude ver, por enésima vez,
el mirar de aquellos ojos
que se fueron de mi vida
una tarde primavera.

Monday, January 01, 2007

Historias comunes (IV)

La guitarra fue el arma
de seducción que lo acompañó
toda su vida.

Participó en cuanta serenata
propia y ajena así lo exigía
y en noches perfumadas
percibió que lo miraban
como el hacedor de romances.

Nadie como él,
ni mejor que él.

Cuando lo convocaron
a la milicia, partió con el
instrumento en banderola
y se ganó varios francos
rasgueando boleros
interminables.

Lo volví a ver
en los primeros años de facultad y
aunque no compartimos
una amistad muy profunda,
nos saludábamos con cierto
afecto.

Cuando empezó la conspiración
para tomar el rectorado
yo me pasé redactando
discursos y panfletos.
El, mientras tanto,
guitarra en mano,
enamoraba sin vergüenzas
a todas las damitas
revolucionarias.

El tiempo nos sacó la revolución
de la sesera,
dejé la carrera muy cerca del final
y la guitarra se perdió entre
el asfalto y la vida.

Nos volvimos a encontrar
treinta años después.
No lo reconocí al principio
porque no pude asociar
un manco con aquel
talentoso guitarrista.
El sí se dió cuenta al instante
de quién estaba enfrente
y lo miraba con curiosidad .

Bajó la vista, se miró el muñón
y con una sonrisa triste me dijo:
-¿ Sabés? Tuve que vender la guitarra -

Monday, December 25, 2006

Dolor

Cuando en la esquina del dolor
recostose el amor de aquella niña,
traspasada por el dardo
de una traición,
las espinas del rosal
dejaron escapar unas finísimas
gotas de sangre.

Sunday, December 17, 2006

Una pausa en el camino

En la escala de valores que uno va conociendo en este mundo, hay verdaderos nichos donde calmamos la sed del alma y encontramos un refugio seguro.

Nos acercamos al momento del balance y en estos años que compartí y comparto con Uds., compañeros de ruta, la amistad que surge de la palabra escrita, impone la necesidad de acercame a cada uno para entregarles mis mejores deseos por la Navidad y que el 2007, sea un año que llene sus alforjas con salud y prosperidad.

Hemos conformado un círculo cuyos ejes confluyen hacia la pasión por las letras y, aunque esta nueva forma de relacionamiento, no nos permita una charla cara a cara, siento muy profundamente el calor de sus presencias.

Les abraza,

Fernando Giucich

Sunday, December 10, 2006

Amanecer

Recostado en una
de las columnas
de la galería,
trataba de encontrar,
en el suave aroma
de los jazmines,
la serenidad necesaria
para reescribir una historia.

Pero me dejé llevar
por el vértigo de la fantasía
y terminé observando
un amanecer a toda orquesta,
mientras la historia se perdía
en la fina estampa
de los rosales en flor.

Sunday, December 03, 2006

Sobrevivir

Clausuradas las puertas
de la conciencia,
ante el dolor flagelante
de aquella traición,
intentó el suicidio
como última instancia.

Cuando la veo caminar
sin rumbo,
por el parque del hospicio,
donde paga el precio
de haber sobrevivido,
siento una terrible
sensación de impotencia
al no poder tenderle una mano
en su tránsito alocado
entre el ser y la nada.

Sunday, November 26, 2006

Camalote

Al otro lado del río
junto a las piedras de la orilla,
crecía una flor de camalote
que la riada dejola al pasar.

Una tarde de verano,
cruzando a nado,
me acerqué para mirarla ,
pero un remolino
me impidió avanzar.

Hice varios intentos,
pero conociendo al río,
desistí ya que
esos embudos traicioneros
arrastran sin piedad al menor
descuido.

Entonces, pensé que,
por alguna razón poderosa
la flor estaba protegida,
así como nosotros cuidamos
nuestros propios capullos que
nacen desde el corazón.

Sunday, November 19, 2006

Al pasar

Cuántas veces traté
de armar el rompecabeza
de mi vida y otras tantas
me faltaron las piezas
necesarias para lograrlo.

Es muy probable,
que en el intento de alcanzar
la perfección,
perdí muchas de ellas
al escalar el monte
por la pared más empinada.

Sunday, November 12, 2006

Historias comunes (III)

Aquella tarde
cuando el invierno de Praga
golpeaba con toda
su distinguida blancura,
nos citamos a tomar un café
en el Barrio Judío.

Habían pasado diez años
desde nuestro último
y único encuentro, cuando
coincidimos en la Bertramka
para escuchar el concierto
de un cuarteto de cuerdas.

En un momento del adagio
que remontaba suavemente
la cuesta del cantabile, ella,
que estaba sentada a mi derecha,
me preguntó, de improviso,
si me gustaba Mozart.
La miré con extrañeza, ciertamente,
y un par de ojos negros me
adormecieron como un remanso
de agua tibia.

Fue un amor pasajero,
como los cuentos de hadas,
llenos de luces y sombras.
Le regalé una copa
de cristal de Bohemia y ella,
una corbata italiana.
Intercambiamos direcciones
y cada uno partió en su
caminar por el mundo.

En Abril del año pasado
recibí una carta suya, timbrada
en Viena.
Era breve y concisa.
Para que tuviera la certeza de
su indentidad, venía compañada
de una foto que nos habíamos
tomado en el Puente de Carlos.
Hicimos dos copias y yo,
había extraviado la mía.
Si, efectivamente, era ella
y me avisaba que pasaría las
Navidades en Praga.
Podía ubicarla en un viejo hotel
de la Retezova ulice.

No existe una explicación
verdadera y fehaciente
sobre determinadas decisiones.
Si me preguntan hoy
las razones de mi sentir,
no sabría la respuesta.
Simplemente, el 23 de diciembre,
tomé el vuelo nocturno que me
dejó en Ruzyne 15 horas después.

Esta historia no tiene
un final que podría
merecer un lector interesado
en desentrañar el alma humana.

Volví a mi casa el 31 a la mañana,
con otra corbata italiana,
una dirección de e-mail
y un cierto dolor en el pecho.

Sunday, November 05, 2006

Reflexiones (II)

Debemos entender
que no todo es igual.

Pero, es tan difícil.

Los años van descendiendo
en la escalera del tiempo, casi
sin darnos cuenta.

Allí donde estaba una flor
hoy languidece un árbol seco.
Allí donde germinaba la semilla
con rapidéz y color,
encontramos un campo yermo
y curtido por la sequía.

Hasta el amor va cambiando
porque si ayer deshojábamos
margaritas, hoy las preferimos
frescas y enteras.

Hasta el sonar de las castañuelas,
en noches de fiesta, se ha convertido
en un allegro vivace
que, en ciertos paréntesis,
puede alcanzar a un
andante cantabile.

Sunday, October 29, 2006

Historias comunes (II)

La madre la regaló
apenas nacida.
Fue producto
de la violación rutinaria
del patrón con la
mucama.

Nadie en la casa
se dió cuenta,
hasta el quinto
mes de embarazo.
Inventó sobre
un novio pueblerino
por temor a que
la echaran.

La mujer del patrón,
solícita y abnegada,
le habló de unos amigos
que vivían en un país del
norte y que no podían
concebir hijos.

Con 17 años encima,
casi analfabeta y sin
mucha capacidad
de reacción,
entregó mansamente
aquel montoncido
de pelo negro
y volvió al trabajo
sin chistar.

En la cascada de los años,
cuando las luces del alba
asomaban en los amaneceres
campesinos, miraba el cielo
y se preguntaba si aquella
niña que parió alguna vez
fue nada más que una fantasía.

Pero la puntada helada
tocándole el corazón,
le hacía saber que sí
ocurrió, porque una noche
de verano , después
de una farra,
el señor de la casa
la empujó sin miramientos
atrás de la carbonera.

Sunday, October 22, 2006

Pregunta

El círculo fue cerrándose
a medida que un espiral
de humo luchaba
por alcanzar el cielo.

El pájaro azul anidaba
en el pinar del río,
mientas el silencio
de la tarde, traducía
con parsimonia,
la cercana noche.

La serena belleza
del paisaje me trajo
un pedazo de paz
encapsulado en las
flores que asomaban
al borde del estanque.

Cuando apareció la
primera estrella,
me pregunté si habría
otro día igual.

Monday, October 16, 2006

Historias comunes

Los había seguido
toda la tarde;
desde el encuentro
en la entrada lateral
del museo;
cuando alcanzaron un taxi
y descendieron
en el hotel por horas;
y, finalmente, tras caminar
pocas cuadras,
hasta la confitería frente a
la plaza.

Sentado en el banco
junto a la fuente,
analizó todas las
alternativas posibles:
entrar al local,
esperarlos a que salieran
o, bien, aguardarla
cuando llegara a casa.

La última no le pareció viable
por los niños que, a esa hora,
estarían con la abuela.
La calle, tampoco le sedujo: mucho
tráfago y gente saliendo de las
oficinas.

Entonces, la primera
era la más potable:
luces de colores y
espejos refulgentes.

Aspiró profundamente,
trago saliva,
aflojó el nudo
de la corbata,
abrió el portafolio
de fino cuero
y empuñó la automática
comprada el día anterior.

Sunday, October 08, 2006

Flor en primavera

Me tomó de la mano
para revelar que,
más allá de la blusa
había secretos bien
guardados.

Cuando descubrí
que la seda de su vientre
escondía el cielo y la tierra,
me perdí entre sus piernas
conjugando el perentorio
deseo de encontrar
la eternidad.

La tinta de sus cabello
me sirvió para escribir
el catecismo de la lujuria.
Había perdido la noción
de las horas,
cuando apoyé la cabeza
en el valle de sus pechos
desnudos
para escuchar el murmullo
de la pasión ya dormida.

Por un instante soñé
que el hechizo me había
regalado los años perdidos,
más el despertar de la
mañana, desplegó
la realidad intangible,
esa demostración clara
y precisa que el paso
de la vida, es como
la burbuja engañosa
en copa de cristal.

Dejé unos billetes
sobre las cobijas sudadas
y, temiendo enamorarme
de esa flor en primavera
me fuí silbando,
muy quedamente,
un viejo valsecito peruano.

Sunday, October 01, 2006

Celos (II)

Pasé la noche en vela
fumando un cigarrillo
tras otro,
contemplado el huir
de las nubes
a caballo de los cerros.

Recién a la madrugada,
cuando los destellos recelosos
del poniente,
alumbraron el jardín
de invierno, intenté
tomar el teléfono.

Pero el vocear de la conciencia
y el fuego de mis entrañas,
me impidieron que te
llamara.

Cómo decirte,
sin odios ni rencores que,
caminando por el prado
te ví, tomados de la mano,
con aquel bastardo
que todavía es tu marido.

Sunday, September 24, 2006

Los juncos y el viento

La luna ha perdido
el brillo tras las nubes
de tormenta.

Estoy sumido
en la confusión de la locura
y el viento
ahoga su llanto en
el soliloquio de los juncos.

Las sombras polvorientas
aguardan más allá
de los maizales.
Tengo miedo
de esta tristeza
que asoma, indefinible,
sobre el rebozo de tu
ausencia.

Sunday, September 17, 2006

Los maitines

La carta me fue entregada
una madrugada ventosa
y con olor a lluvia.

Con manos imprecisas
desgarré el sobre
e inicié la lectura .
¡Cuánta angustia
me roturaba el alma!

No pude nunca imaginar
que las palmeras del oásis
fueran tragadas por las arenas
del desierto.

Te dejo - decía -
con la sensación maldita
de cometer una traición,
pero el infierno que me consume
no me da el valor
de decírtelo de frente.
Las almas débiles
como la mía - continuaba -
se arrugan cual sombras
de la noche al encenderse
las luces del alba.

El amor que me diste - la letra
se tornaba ilegible -
encendió el delirio
en quellos veranos junto
al malecón del lago.

Cómo dejar de lado
nuestros encuentros furtivos
tras los rosales del parque.
Tuve el privilegio
de haber recorrido
el ida y vuelta de una
pasión indescriptible.

Me voy, y para siempre.

Por favor no me busques
- finalizaba -
porque no podría resistir
volver a verte.

Apagué la luz,
dejé la carta sobre el sofá,
tomé un sorbo de agua
y me dirigí, con pasos vacilantes,
rumbo a la capilla para rezar
la primera misa del domingo.

Sunday, September 10, 2006

Celos

No me avergüenzo
de caminar al vaivén
de tu cintura y ser
el siervo matrero
escondido en tus
polleras.

Soy como la hierba mala
que malhecho, mocero
y celoso,
anda pregonando.
con la mano bajo
el poncho, por
las dudas pregunten,
que si alguien osara mirarte
no tendría tabuco
donde esconderse.

Sunday, September 03, 2006

La agonía

Agoniza el dictador
bajo el leve parpadeo
de las velas que circundan
el recinto amurallado.

El miasma maligno
precede a la muerte
que va llegando,
agarrada a los sordos
quejidos de aquellos
torturados durante
larga y sombría
historia, calcada
de otras más viejas,
pero no menos siniestras.

Es el turno
de este amo de negra estirpe
para rendir cuentas
en los sótanos del infierno.

No tiene argumentos
para denostar
al conciliábulo de brujos
que danzan entre
gritos espantosos.

Mucho tiempo separa
a esta hora última
de los habitantes
del silencio, que lo
aguardan pacientemente,
allí donde no existen los traidores,
donde la mortaja iguala a tabla
rasa y el conteo de la eternidad
hará polvo su cadáver.