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Sunday, August 12, 2007

Tus ojos

Nadie entiende
el idioma de tus ojos,
salvo yo,
que camino por tus mejillas
en las noches
de plenilunio.

Sunday, August 05, 2007

Un sueño

Me desperté asustado
creyendo que habías
partido con aquella
alondra peregrina
que dormía
en tu balcón.

Sunday, July 29, 2007

El testamento

Al momento de imponerme
ser el portador de la carta
que mostraba, claramente,
para ser entregada en mano,
un escalofrío me recorrió
de piés a cabeza.

Cuando fuimos novios
en el colegio secundario
nadie me hubiera asegurado
que, treinta años después,
sería yo, el albacea
testamentario de su padre.

Sentados en semicírculo,
junto a mi despacho,
de izquierda a derecha
me miraban, inquisidoramente,
la viuda, el hijo mayor
(un solterón empedernido),
ella y su cónyuge,
el incompetente administrador
de los fundos familiares.

Cumplidas las normas de estilo,
inicié la lectura del testamento
dictado tres años antes.
Repartidas las propiedades,
acciones y fondos de inversión,
quedaba por ejecutar
el último mandato.

Cerca de los cincuenta
perseveraba en ella
esa inquietante belleza
que me tuvo,
como bola sin manija,
en aquellos tiempos
estudiantiles.

La piel tersa,
gracias a una que otra
cirugía,
despedía un suave aroma
a Dolce & Gabbanna.
Las manos anilladas,
apretadas con firmeza
descansaban sobre la
falda de tweed.

- Debo advertiles,
a cada uno de ustedes que,
además del legado, queda un
trámite pendiente - aclaré
con voz imperativa de
abogado en funciones.
Un temor sobrevoló en
las miradas con un leve toque
de sorpresa.

- Me han encomendado entregarle
este sobre en manos propias
cuyo contenido, debe ser de su único
y exclusivo conocimiento -
afirmé.
Lo tomó con un temblor apenas
discreto, a la par que un espejo
de sudor le iluminaba el labio
superior.

Al otro día,
mientras desayunaba en la
terraza del Alvear, leí
en la primera plana
de los diarios capitalinos,
que el marido de la susodicha
se había levantado la tapa de
los sesos, con un preciso disparo
de revólver.

Sunday, July 22, 2007

Las cuádrigas del destino.

Tengo el sabor inequívoco
de la amargura
que me traspasa el corazón
de punta a punta,
sin darme cuenta que es,
simplemente, el dolor
de la soledad.

Sentado en un rincón
de la ámplia sala,
custodiado por los candelabros
de plata y las alfombras persas,
aquellas heredadas de mi abuela,
quise repasar el diario de mi vida
y encontré la hojas absolutamente
en blanco.

En ese momento, cuando las
cuádrigas del destino
avanzaron sin perder aliento,
sentí el aviso claro y preciso
que la hilacha de mi historia
se había perdido para siempre
en la polvareda del desierto.

Acudí, desesperadamente,
a escarbar en el rescoldo de
las etapas recorridas, pero
solo encontré cenizas frias
que habitaban en los
pastos húmedos.

Como las alternativas
eran muy pocas,
terminé de acomodar
la escasa ropa en la pequeña
maleta, la cerré cuidadosamente
y ,conteniendo un llanto molesto
que nacìa a borbotones,
atravesé el jardín
rumbo al puerto.

Sunday, July 15, 2007

Proposición

En el último escalón
del pórtico,
con las manos
en los bolsillos de la falda
y recostada en una de las
columnas,
me observó incrédula
cuando le pregunté de sopetón,
si quería casarse conmigo.

- Atrevido - me contestó
sonrojada hasta las orejas -
por hacer semejante proposición
si, muy bien lo sabes,
me caso mañana y tú eres
uno de mis testigos -

- Justamento por eso - respondí -
No quisera jurar en vano.

Sunday, July 08, 2007

La esquela

Abrió el tintero
casi con miedo,
temeroso que la tinta
salpicara las ideas
que, cual difusas tremolinas,
habitaban en el maremágnum
de su conciencia.

Mojó la pluma
con mano vacilante
y empezó a redactar
la esquela en papel
de fino gramaje.

Los blancos cortinados
del ventanal florido
se mecían con
la brisa de la mañana.

Un rayo de sol
caía, displicente, sobre
el escribiente,
como musa inspiradora.

Firmó el escrito,
lo dobló cuidadosamente
depositándolo en sobre
de tonos marfilados.

Estampó el nombre
del destinatario
y lo guardó en el bolsillo
interior de la chaqueta.

Tomó el sombrero,
mirose, al pasar, en el
ámplio espejo de pared,
empuñó el bastón de palo santo
y se fue,
dejanto un hálito fantasmal
en el largo corredor de salida.

Sunday, July 01, 2007

La noche de San Juan

La noche de San Juan,
en medio del jolgorio
las copas y la parranda,
se nos ocurrió entrar
a ese boliche que,
además de los tragos,
ofrecían lecturas del Tarot,
borras de café
y las líneas de las manos.

Ella insistió que le adivinaran
el futuro,
pero no decidía con cual
de las pruebas arriesgarse.

Le sugerí que hacerlas todas
aseguraba un equilibrio perfecto,
entre lo real y lo imaginario.

Me miró largamente,
pensó un instante
y resolvió beberse un mojito
en lugar de preguntar
a los augures.
- ¿ Por qué ? - requerí,
curioso.

Sonrió con un dejo de ironía
y me respondió, riendo:
- Tengo miedo intentarlo
y que me mientan diciéndome
lo mucho que me amas.

Sunday, June 24, 2007

El cañaveral

Pasando el cañaveral
al costado del camino viejo
se encontraron,
una mañana de octubre,
el dueño del ingenio
montado a caballo
y el tractorista
que venía de a pié.

En uno de los escalones
de la historia pueblerina
arrancaba el encono
entre aquellos hombres
con fama de pendencieros.

Las lenguas viperinas,
amoladas todos los días
en las puertas del mercado
relataban que Salvador
- el patrón -
saltando el cerco
en el rancho de José,
- el del tractor -
y sin pedir permiso,
había desflorado
a las hermana de quince años.

La niña en cuestión
nunca denunció el episodio
y cuando el embarazo
se hizo notorio,
siguió tan impasible
como entonces.
El niño vivió unas horas
y el angelito fue sepultado
con los gastos pagos
por el sospechado, según decían.

A pesar del silencio
todo el mundo sabía que,
en algún momento,
las cuentas iban a quedar
saldadas.

Cuando el zaino regresó
sin el jinete
a las puertas del caserón
de blancos pilares,
alguien comentó que Salvador
cayose del caballo
cuando una cascabel
apareció de sorpresa.

Sunday, June 17, 2007

El linyera

El semblante abotagado por el alcohol,
la naríz rota en alguna disputa callejera
y la miseria concentrada
en toda su geografía,
asienta su humanidad
en mitad de vereda,
a escasos metros de mi trabajo.

En un carro de supermercado
guarda sus pertenencias
perfectamente ordenadas
como tesoro bien custodiado.

Se sienta en el vano
de una puerta ciega
sobre varias frazadas
descoloridas por el uso
y, en este crudo invierno
parece no sentir la humedad
que castiga el ambiente.

Colgada del cuello
una antigua radio portátil
y un libro apoyado en un costado,
delatan la chispa de esa hoguera
que dejó encendida
en algún ignoto recodo.

No pide limosnas y,
cuando paso apurando el paso
todas las mañanas,
me observa con ojos tristísimos
como para señalarme,
con conocimiento de causa,
que los límites entre sus
manos hinchadas, temblorosas
y mis zapatos recién lustrados,
no son nada más
ni nada menos
que un simple golpe de timón.

Sunday, June 10, 2007

Los hijos del viento o los desaparecidos del 76

Suelo pensar que eres el hijo
que acudes en busca de ese
extraño temblor imaginado
en el dolor de la distancia.


Como el aliento sobre la frente,
o las sombras exprimidas de la tarde,
o los cuentos de hadas,
o el murmullo de la llovizna
o una mata de pelo oscuro.

¿Cómo son los hijos del viento
señor de los siglos?

¿Serán como la tierra
de esa patria extinguida?

¿Serán como la luz
de los faroles blancos, o
la fuerza de la montaña?

En la vereda de ese rostro
quiero encontrar la definición,
casi perfecta,
mientras una sensación
de frío y llanto me hace tiritar
sobre la grupa
de un corcel azabache.

Sunday, June 03, 2007

La consulta

Por imperio de la estirpe,
la bautizaron con los nombre
de las dos abuelas.


Creció mecida en cuna de oro
y no sufrió el estío inclemente de enero
ni las heladas implacables
en las madrugadas de julio.

Fue una niña modelo
en aplicación y conducta.

No conoció el monopatín de madera,
pero sí, la bicicleta con cambios
que la hacía sobresalir a ojos vista
de los demás niños,
que con enojosa destreza
le regalábamos los cuernitos
de la mala suerte.

Cuando cumplió los quince
trepamos a la muralla lindera
para envidiar esa demostración
de buen gusto y elegancia parisina.

Los años fueron pasando
igual que en la vida y en los cuentos.

Un día cualquiera,
al llegar a mi consulta,
ví su nombre anotado
para el primer turno de la mañana.

Cuando entró al despacho
la reconocí al instante:
los mismo ojos verdes,
el pelo rubio trigo
y una divina figura
que me hizo suspirar
muy hondo.

Claro, ella no pudo hacer
lo mismo conmigo.
Con el bastón blanco,
tanteando los muebles
y, muy cuidadosamente,
se acercó a la silla
con la mirada perdida
en un vacío infinito.

Sunday, May 27, 2007

El último aliento

Cuando intuí
que la batalla estaba perdida
no me abrogué el derecho
de pelear hasta
el último aliento.


Escribí una carta manuscrita
para que no quedaran dudas,
guardé su fotografía
entre las hojas de un libro
y me fuí en el primer tren
de la mañana,
rumbo a los lagos del sur.

Sunday, May 20, 2007

La visita

Se dió cuenta
que esa herida era tan profunda
que no dejaba alternativas
para salvar aquel amor.

Aspiró profundamente
y entró al domitorio.

Miróse largamente
en el espejo de marco
amarfilado,
se enjugó las lágrimas,
hizo añicos la angustia
que le hendía el alma
y abrió con cuidado
el cajón del secreter.

Allí,
sobre un paño de terciopelo,
reposaba la pistola
con cachas de nácar,
heredada de su padre.

Cargó el arma
y la guardó en el bolso de pecarí.

Encendió un Dunhill,
caminó hasta el alféizar
de la ventana
y esperó el llamado
telefónico.

Cuando le avisaron
que la visita estaba llegando,
entreabrió el bolso
y lo dejó al alcance
de las manos,
mientras apagaba el cigarrillo
en cenicero de plata.

Monday, May 14, 2007

La duda

El pincel de tu mirada
describió una parábola
en los peldaños de mármol,
mientras bajabas, bella y elegante,
las escaleras del salón,
adornado con los azahares de tu boda.

Mientas viva, quedaré con la sensación
de sentir ese clavo candente
perforando la duda de saber
si te habías casado con otro,
porque olvidaste aquella primavera
tan nuestra en las calles de Jaén.

Sunday, May 06, 2007

El nudo

Cuánta razón tuviste cuando,
arrugando el pañuelo de seda
entre tus manos,
me referiste con voz tremulante
los temores sobre tu hermana.

Me dijiste que la notabas rara,
nerviosa, perdida en sus pensamientos,
absorta en medio de tantas preguntas
y sin atinar a dar respuestas.

Ella que siempre fue franca,
alegre, con castañuelas en los labios
y luz permanente en la mirada,
hoy deambula por la vida
como un fantasma sin rumbo.

Solamente pude abrazarte muy fuerte
porque un nudo me apretaba la garganta
y no podía explicarte con palabras adecuadas,
que tu hermana y yo,
nos amábamos al borde de la locura;
que el hijo concebido
en el vendaval de nuestros encuentros,
tuvo que evitarse entre los oscuros
ribetes de la cobardía,
que nos impidieron enfrentar al mundo,
donde la mochila infame del remordimiento,
terminará hundiéndonos para siempre.

Nota: Estaré ausente entre el 9 y el 14 de mayo.

Sunday, April 29, 2007

Celos (III)

La lumbre del cigarro
delataba una figura
en la penumbra como
presagio del alba.

Era el segundo pitillo
que gastaba desde la
medianoche, mientras
la tensa espera,
olía a tabaco y revancha.

Horas atrás, en el velorio
del tuerto Gutiérrez,
le birlaron la dama.

Cuando intentó dar los pésames
a la pulposa hija del finado,
su imaginaria pretendida,
el encargado del guinche,
le ganó de mano.

Más veterano en esas lides,
el guinchero de labia entradora,
acaparó la atención de la
desconsolada niña,
casi toda la noche.

Por esa razón
y unas cuantas más
que no valían la pena recordar,
el desdichado galán,
con los puños bien apretados,
aguardaba la salida del susodicho,
para arreglar cuentas, si posible,
por las malas y no por las buenas.

Sunday, April 22, 2007

Cuerpo y alma

Tuya y mía
son las vertientes
de la cascada que inunda
cuerpo y alma.

Las gotas cristalinas
se convierten en diamantes
cuando el sol se hace oro
en el vacilar de tu vientre.

Mientras la voluta del amor
se transforma en ilusión y conjuro,
nuestras historias quedan atrapadas
en el blanco de la arena.

Sunday, April 15, 2007

Gaviota marinera

Cuando la marea
trajo los últimos
restos del naufragio,
mi amor por aquella
extraña dama,
estaba soltando amarras
en el malecón de los
recuerdos.

Todas las noches
la sueño entre el tendal
de aquellas dalias en flor
o bebiendo
juntos una taza
de café humeante y
casi hirviendo.

Ella vive en cualquier
rincón de mis silencios
y en la intensidad de los
amaneceres salpicados
con el vaivén de las
estrellas.

A pesar de todo,
no la puedo encontrar,
porque una gaviota marinera
la escondió en las rocas
quemadas por el sol
de la tarde.

Sunday, April 08, 2007

La estadística

Aprendió a sobrevivir
entre chapas herrumbradas,
barro mezclado con orín
y el hambre prendido
a sus talones.

Creció, a pesar
de los pronósticos
y estadísticas desalentadoras.
Conoció los códigos
de la violencia
porque vivir en paz
era una utopía
enganchada al dolor
de sus riñones,
golpeados por los
palazos de un padre
borracho.

No sabe del olor
a sábanas limpias
ni la sonrisa de una madre
cargada de hijos
y amargada por
los surcos del destino.

Camina, lentamente,
todas las tardes
por la calle de mi casa
arrastrando un carro
maltrecho con la cosecha
del día, en las bolsas de
basura.

Muchos le tienen miedo,
otros lo miran con desconfianza
y, algunos, con la indiferencia
castiza del que tiene todo.

Sunday, April 01, 2007

El patrón de la esquina

Lo llamaban
el patrón de la esquina,
porque no hubo machito
que le birlara el puesto.

Andaba pisando la docena
y media de años,
buen físico,
pardito pero pintón,
mirada algo torva y
con la columna del alumbrado
como territorio a partir de que
el sol se perdía entre
las casas bajas.

Durante dos veranos
fue el príncipe del empedrado
y el ganador absoluto de cualquier
entrevero que le pusieran a mano.

Un día lo reclutaron para la
tropa de frontera y,
varios meses despúes,
el vendedor de helados
nos contó que lo habían
matado en una revuelta
cuartelera.

Sunday, March 25, 2007

Las hadas

( a Antonia, Candela y Maira)

Tres hadas convergieron
en el triángulo de la esquina
donde, tropezando con los
escombros, avanzaba el
hombre golpeado por las
sombras de la noche.

Y le encomendaron
la tarea de reescribir
su historia con el tintineo
de las estrellas y la pluma
que el ruiseñor abandonó
en las paredes despintadas.

Pasmado ante la luz
que despedían las flamígeras
doncellas,
no supo qué responder.

Entendió, simplemente,
en la niebla que galopaba
por su alma perdida,
era aquella,
la última oportunidad.

Sunday, March 18, 2007

El vals de los novios

Cuando lo vi levantarse
para danzar con su
nieta-novia,
el vals de los novios,
la radiografía de su vida
hizo doble clic en los cuentos
escuchados en rueda de familia.

Abandonó su casa,
cuando su hija aún gateaba.
Nadie supo las razones
ni alma prudente que las
preguntara.

Se perdió en la memoria
de todos pero, un día,
años después, esa hija ya adulta
lo ubicó en otro nido y como
las vueltas del destino
dan sorpresas infinitas,
no le pidió razones y le
ofreció desandar el camino.

Y ahí está rumbo a enlazar el
talle de esta novia y si la media luz
no me engaña, alguna lágrima perdida
se ha quedado sobre el mantel de hilo.

Monday, March 12, 2007

Historias comunes (V)

Quebrada el alma
por las infamias que
el infortunio le había regalado,
abrió las puertas del silencio y,
acercándose a los límites
de la locura,
reparte facturas
verdaderas o inventadas.

Lo llaman el loquito
de los reproches y cuando
algún transeúnte se acerca
desapercibido, una retahila
en jeringoza le persigue
unos cuantos metros.

Guarda, sí,
una compostura especial
de galán estrafalario
frente a las damas,
jóvenes o viejas,
que osan caminar
por esa cuadra.
Se saca la gorra pringosa
y en reverencia casi
chaplinesca, las deja pasar
con una sonrisa ámplia y
desdentada.

Sunday, March 04, 2007

La partición

La voz grave del notario
de fe pública
y de primera clase,
sonó pausada,
al leer los términos
del acuerdo de partes.

Las propiedades de la
hacienda ubicada
en la carretera norte
seguía en poder de
Joaquín, ya que,
los bienes propios
no eran tema de
discusión.

El mismo criterio
se aplicó con la fábrica
de herrajes, recibida
por Patricia en el legado
de su padre,
siendo soltera.

La partición del resto
se hizo conforme a derecho
y cada uno estampó su firma
ante la atenta mirada
del escribano, quien,
prolijamente, dió fe de todo
los actuado.

Cuando el actuario
estaba cerrando el acto,
preguntó de improviso,
con voz casi neutra:
-¿ Y con los niños qué hacemos?-

Sunday, February 25, 2007

Cuentas pendientes

Volvió para saldar cuentas
pendientes de un pasado
que no podía olvidar.

La ciudad había cambiado
después de casi treinta
años y le costaba
ubicarse en su antiguo
barrio cerca del río.

Con paciencia encontró
la calle donde pasaba
el tranvía y el puesto de gasolina
en la esquina de la casa paterna,
ahora convertida en un cabaret
de cuarta categoría.

Siguió dos cuadras al sur
y al final de la última esquina
con un asfalto carcomido por
los baches, divisó el terraplen
de la vieja estación de trenes,
donde una noche de farras
mataron a su padre.

Sabía por comentarios que el
asesino, cumplida la condena
había regresado al pueblo
dos meses atrás.
Fue una cuestión entre hombres, le
contaron los abuelos, pero su madre
nunca quiso abrir la boca.

El requinto soltaba una galopa
y el aire caliente de la siesta
mezclaba sudor y polvo.
En la puerta de los Anselmi
lo recibió uno de sus hijos.
-Vengo a buscar a tu padre, le dijo.
- ¿ Para ?
- Cuestión de hombres, nomás-

Sunday, February 18, 2007

Oaxaca de Juárez

Ciudad fantástica
de pilares cósmicos;
calles empedradas
de realismo mágico;
esquinas que nos cuentan
historias de amores
y rasgueos de guitarras
afinadas.

Zócalos que asombran
con el aroma de
rosas multicolores;
templos adornados
con el sudor del indígena
y el blasón de los señores.

En las arcadas de tus conventos
dejé un rastro largo
para que,
en el retorno de mis días,
vuelva a encontrarte
cimbreando la cintura.

Wednesday, January 17, 2007

Ausente con aviso

Esta casa permanecerá cerrada por vacaciones desde el 18 de enero hasta el 9 de febrero, inclusive. Prometo volver.

Abrazos.

Monday, January 08, 2007

Pesadilla

El velero de mis sueños
escoraba a 45 grados,
cuando desperté asustado
por el temporal de sotavento
que me hundía
en medio de la borrasca.

Me senté en la cama
y busqué el vaso con agua
que había dejado
en la mesa de luz.

Transpirado,
con la respiración agitada
por el susto de la pesadilla,
bebí un largo trago
y cuando volví a acostarme
me dí cuenta
lo sólo que estaba.

Encendí el velador,
me levanté y salí
al balcón del dormitorio.
Una bocanada de aire fresco
terminó de despertarme.

Entonces, la película
volvió a proyectarse
sobre la noche sin estrellas
y pude ver, por enésima vez,
el mirar de aquellos ojos
que se fueron de mi vida
una tarde primavera.

Monday, January 01, 2007

Historias comunes (IV)

La guitarra fue el arma
de seducción que lo acompañó
toda su vida.

Participó en cuanta serenata
propia y ajena así lo exigía
y en noches perfumadas
percibió que lo miraban
como el hacedor de romances.

Nadie como él,
ni mejor que él.

Cuando lo convocaron
a la milicia, partió con el
instrumento en banderola
y se ganó varios francos
rasgueando boleros
interminables.

Lo volví a ver
en los primeros años de facultad y
aunque no compartimos
una amistad muy profunda,
nos saludábamos con cierto
afecto.

Cuando empezó la conspiración
para tomar el rectorado
yo me pasé redactando
discursos y panfletos.
El, mientras tanto,
guitarra en mano,
enamoraba sin vergüenzas
a todas las damitas
revolucionarias.

El tiempo nos sacó la revolución
de la sesera,
dejé la carrera muy cerca del final
y la guitarra se perdió entre
el asfalto y la vida.

Nos volvimos a encontrar
treinta años después.
No lo reconocí al principio
porque no pude asociar
un manco con aquel
talentoso guitarrista.
El sí se dió cuenta al instante
de quién estaba enfrente
y lo miraba con curiosidad .

Bajó la vista, se miró el muñón
y con una sonrisa triste me dijo:
-¿ Sabés? Tuve que vender la guitarra -

Monday, December 25, 2006

Dolor

Cuando en la esquina del dolor
recostose el amor de aquella niña,
traspasada por el dardo
de una traición,
las espinas del rosal
dejaron escapar unas finísimas
gotas de sangre.

Sunday, December 17, 2006

Una pausa en el camino

En la escala de valores que uno va conociendo en este mundo, hay verdaderos nichos donde calmamos la sed del alma y encontramos un refugio seguro.

Nos acercamos al momento del balance y en estos años que compartí y comparto con Uds., compañeros de ruta, la amistad que surge de la palabra escrita, impone la necesidad de acercame a cada uno para entregarles mis mejores deseos por la Navidad y que el 2007, sea un año que llene sus alforjas con salud y prosperidad.

Hemos conformado un círculo cuyos ejes confluyen hacia la pasión por las letras y, aunque esta nueva forma de relacionamiento, no nos permita una charla cara a cara, siento muy profundamente el calor de sus presencias.

Les abraza,

Fernando Giucich

Sunday, December 10, 2006

Amanecer

Recostado en una
de las columnas
de la galería,
trataba de encontrar,
en el suave aroma
de los jazmines,
la serenidad necesaria
para reescribir una historia.

Pero me dejé llevar
por el vértigo de la fantasía
y terminé observando
un amanecer a toda orquesta,
mientras la historia se perdía
en la fina estampa
de los rosales en flor.

Sunday, December 03, 2006

Sobrevivir

Clausuradas las puertas
de la conciencia,
ante el dolor flagelante
de aquella traición,
intentó el suicidio
como última instancia.

Cuando la veo caminar
sin rumbo,
por el parque del hospicio,
donde paga el precio
de haber sobrevivido,
siento una terrible
sensación de impotencia
al no poder tenderle una mano
en su tránsito alocado
entre el ser y la nada.

Sunday, November 26, 2006

Camalote

Al otro lado del río
junto a las piedras de la orilla,
crecía una flor de camalote
que la riada dejola al pasar.

Una tarde de verano,
cruzando a nado,
me acerqué para mirarla ,
pero un remolino
me impidió avanzar.

Hice varios intentos,
pero conociendo al río,
desistí ya que
esos embudos traicioneros
arrastran sin piedad al menor
descuido.

Entonces, pensé que,
por alguna razón poderosa
la flor estaba protegida,
así como nosotros cuidamos
nuestros propios capullos que
nacen desde el corazón.

Sunday, November 19, 2006

Al pasar

Cuántas veces traté
de armar el rompecabeza
de mi vida y otras tantas
me faltaron las piezas
necesarias para lograrlo.

Es muy probable,
que en el intento de alcanzar
la perfección,
perdí muchas de ellas
al escalar el monte
por la pared más empinada.

Sunday, November 12, 2006

Historias comunes (III)

Aquella tarde
cuando el invierno de Praga
golpeaba con toda
su distinguida blancura,
nos citamos a tomar un café
en el Barrio Judío.

Habían pasado diez años
desde nuestro último
y único encuentro, cuando
coincidimos en la Bertramka
para escuchar el concierto
de un cuarteto de cuerdas.

En un momento del adagio
que remontaba suavemente
la cuesta del cantabile, ella,
que estaba sentada a mi derecha,
me preguntó, de improviso,
si me gustaba Mozart.
La miré con extrañeza, ciertamente,
y un par de ojos negros me
adormecieron como un remanso
de agua tibia.

Fue un amor pasajero,
como los cuentos de hadas,
llenos de luces y sombras.
Le regalé una copa
de cristal de Bohemia y ella,
una corbata italiana.
Intercambiamos direcciones
y cada uno partió en su
caminar por el mundo.

En Abril del año pasado
recibí una carta suya, timbrada
en Viena.
Era breve y concisa.
Para que tuviera la certeza de
su indentidad, venía compañada
de una foto que nos habíamos
tomado en el Puente de Carlos.
Hicimos dos copias y yo,
había extraviado la mía.
Si, efectivamente, era ella
y me avisaba que pasaría las
Navidades en Praga.
Podía ubicarla en un viejo hotel
de la Retezova ulice.

No existe una explicación
verdadera y fehaciente
sobre determinadas decisiones.
Si me preguntan hoy
las razones de mi sentir,
no sabría la respuesta.
Simplemente, el 23 de diciembre,
tomé el vuelo nocturno que me
dejó en Ruzyne 15 horas después.

Esta historia no tiene
un final que podría
merecer un lector interesado
en desentrañar el alma humana.

Volví a mi casa el 31 a la mañana,
con otra corbata italiana,
una dirección de e-mail
y un cierto dolor en el pecho.

Sunday, November 05, 2006

Reflexiones (II)

Debemos entender
que no todo es igual.

Pero, es tan difícil.

Los años van descendiendo
en la escalera del tiempo, casi
sin darnos cuenta.

Allí donde estaba una flor
hoy languidece un árbol seco.
Allí donde germinaba la semilla
con rapidéz y color,
encontramos un campo yermo
y curtido por la sequía.

Hasta el amor va cambiando
porque si ayer deshojábamos
margaritas, hoy las preferimos
frescas y enteras.

Hasta el sonar de las castañuelas,
en noches de fiesta, se ha convertido
en un allegro vivace
que, en ciertos paréntesis,
puede alcanzar a un
andante cantabile.

Sunday, October 29, 2006

Historias comunes (II)

La madre la regaló
apenas nacida.
Fue producto
de la violación rutinaria
del patrón con la
mucama.

Nadie en la casa
se dió cuenta,
hasta el quinto
mes de embarazo.
Inventó sobre
un novio pueblerino
por temor a que
la echaran.

La mujer del patrón,
solícita y abnegada,
le habló de unos amigos
que vivían en un país del
norte y que no podían
concebir hijos.

Con 17 años encima,
casi analfabeta y sin
mucha capacidad
de reacción,
entregó mansamente
aquel montoncido
de pelo negro
y volvió al trabajo
sin chistar.

En la cascada de los años,
cuando las luces del alba
asomaban en los amaneceres
campesinos, miraba el cielo
y se preguntaba si aquella
niña que parió alguna vez
fue nada más que una fantasía.

Pero la puntada helada
tocándole el corazón,
le hacía saber que sí
ocurrió, porque una noche
de verano , después
de una farra,
el señor de la casa
la empujó sin miramientos
atrás de la carbonera.

Sunday, October 22, 2006

Pregunta

El círculo fue cerrándose
a medida que un espiral
de humo luchaba
por alcanzar el cielo.

El pájaro azul anidaba
en el pinar del río,
mientas el silencio
de la tarde, traducía
con parsimonia,
la cercana noche.

La serena belleza
del paisaje me trajo
un pedazo de paz
encapsulado en las
flores que asomaban
al borde del estanque.

Cuando apareció la
primera estrella,
me pregunté si habría
otro día igual.

Monday, October 16, 2006

Historias comunes

Los había seguido
toda la tarde;
desde el encuentro
en la entrada lateral
del museo;
cuando alcanzaron un taxi
y descendieron
en el hotel por horas;
y, finalmente, tras caminar
pocas cuadras,
hasta la confitería frente a
la plaza.

Sentado en el banco
junto a la fuente,
analizó todas las
alternativas posibles:
entrar al local,
esperarlos a que salieran
o, bien, aguardarla
cuando llegara a casa.

La última no le pareció viable
por los niños que, a esa hora,
estarían con la abuela.
La calle, tampoco le sedujo: mucho
tráfago y gente saliendo de las
oficinas.

Entonces, la primera
era la más potable:
luces de colores y
espejos refulgentes.

Aspiró profundamente,
trago saliva,
aflojó el nudo
de la corbata,
abrió el portafolio
de fino cuero
y empuñó la automática
comprada el día anterior.

Sunday, October 08, 2006

Flor en primavera

Me tomó de la mano
para revelar que,
más allá de la blusa
había secretos bien
guardados.

Cuando descubrí
que la seda de su vientre
escondía el cielo y la tierra,
me perdí entre sus piernas
conjugando el perentorio
deseo de encontrar
la eternidad.

La tinta de sus cabello
me sirvió para escribir
el catecismo de la lujuria.
Había perdido la noción
de las horas,
cuando apoyé la cabeza
en el valle de sus pechos
desnudos
para escuchar el murmullo
de la pasión ya dormida.

Por un instante soñé
que el hechizo me había
regalado los años perdidos,
más el despertar de la
mañana, desplegó
la realidad intangible,
esa demostración clara
y precisa que el paso
de la vida, es como
la burbuja engañosa
en copa de cristal.

Dejé unos billetes
sobre las cobijas sudadas
y, temiendo enamorarme
de esa flor en primavera
me fuí silbando,
muy quedamente,
un viejo valsecito peruano.

Sunday, October 01, 2006

Celos (II)

Pasé la noche en vela
fumando un cigarrillo
tras otro,
contemplado el huir
de las nubes
a caballo de los cerros.

Recién a la madrugada,
cuando los destellos recelosos
del poniente,
alumbraron el jardín
de invierno, intenté
tomar el teléfono.

Pero el vocear de la conciencia
y el fuego de mis entrañas,
me impidieron que te
llamara.

Cómo decirte,
sin odios ni rencores que,
caminando por el prado
te ví, tomados de la mano,
con aquel bastardo
que todavía es tu marido.

Sunday, September 24, 2006

Los juncos y el viento

La luna ha perdido
el brillo tras las nubes
de tormenta.

Estoy sumido
en la confusión de la locura
y el viento
ahoga su llanto en
el soliloquio de los juncos.

Las sombras polvorientas
aguardan más allá
de los maizales.
Tengo miedo
de esta tristeza
que asoma, indefinible,
sobre el rebozo de tu
ausencia.

Sunday, September 17, 2006

Los maitines

La carta me fue entregada
una madrugada ventosa
y con olor a lluvia.

Con manos imprecisas
desgarré el sobre
e inicié la lectura .
¡Cuánta angustia
me roturaba el alma!

No pude nunca imaginar
que las palmeras del oásis
fueran tragadas por las arenas
del desierto.

Te dejo - decía -
con la sensación maldita
de cometer una traición,
pero el infierno que me consume
no me da el valor
de decírtelo de frente.
Las almas débiles
como la mía - continuaba -
se arrugan cual sombras
de la noche al encenderse
las luces del alba.

El amor que me diste - la letra
se tornaba ilegible -
encendió el delirio
en quellos veranos junto
al malecón del lago.

Cómo dejar de lado
nuestros encuentros furtivos
tras los rosales del parque.
Tuve el privilegio
de haber recorrido
el ida y vuelta de una
pasión indescriptible.

Me voy, y para siempre.

Por favor no me busques
- finalizaba -
porque no podría resistir
volver a verte.

Apagué la luz,
dejé la carta sobre el sofá,
tomé un sorbo de agua
y me dirigí, con pasos vacilantes,
rumbo a la capilla para rezar
la primera misa del domingo.

Sunday, September 10, 2006

Celos

No me avergüenzo
de caminar al vaivén
de tu cintura y ser
el siervo matrero
escondido en tus
polleras.

Soy como la hierba mala
que malhecho, mocero
y celoso,
anda pregonando.
con la mano bajo
el poncho, por
las dudas pregunten,
que si alguien osara mirarte
no tendría tabuco
donde esconderse.

Sunday, September 03, 2006

La agonía

Agoniza el dictador
bajo el leve parpadeo
de las velas que circundan
el recinto amurallado.

El miasma maligno
precede a la muerte
que va llegando,
agarrada a los sordos
quejidos de aquellos
torturados durante
larga y sombría
historia, calcada
de otras más viejas,
pero no menos siniestras.

Es el turno
de este amo de negra estirpe
para rendir cuentas
en los sótanos del infierno.

No tiene argumentos
para denostar
al conciliábulo de brujos
que danzan entre
gritos espantosos.

Mucho tiempo separa
a esta hora última
de los habitantes
del silencio, que lo
aguardan pacientemente,
allí donde no existen los traidores,
donde la mortaja iguala a tabla
rasa y el conteo de la eternidad
hará polvo su cadáver.

Sunday, August 27, 2006

Barranca abajo

La primera noche
nos fuimos de copas
al boliche de la bahía
hoy, un destartalado
depósito de cueros.

Volvía yo de un largo
y tedioso viaje,
ella de un divorcio
contradictorio.

Las estrellas
y los tragos hicieron
el resto.
La pasión caminó
sin prisa y sin pausas
por la cabecera de bronce
y el susurro de la brisa
marinera,
aplacó el instinto de dos
seres solitarios.

Cuando las primeras luces
alumbraron el borde
de la cama,
me levanté muy despacio
para no despertarla.

La magia había muerto con las
primeras luces.
Tomé el saco arrugado,
cerré la puerta con sumo
cuidado
y me fui fumando
barranca abajo.

Monday, August 21, 2006

Decirte

Debo responder
al tribunal de mi conciencia
las razones de mi silencio
ante tu clamor desesperado.

Cómo decirte
que los jilgueros
que adornaban nuestro jardín
han escapado para siempre.

Cómo decirte
que la pasión murió
entre los vaivenes
de aquel amor que fue hermoso
y cálido, pero, hoy languidece
escondido en los arrabales
del destino.

Cómo decirte
que no tengo las palabras
necesarias para confesar
que mañana, al despuntar el alba,
me marcharé para siempre.

Sunday, August 13, 2006

Año nuevo.

Soplaron los vientos
del pasado cuando apareciste
entre los vapores de esos
tragos mal habidos.

Creí que el fantasma
de la memoria me estaba
haciendo una jugada e intenté
alcanzarte con pasos
inseguros.

Pero el mundo giraba
de tal manera que no pude
sostenerme agarrado al
mantel de hilo y en la
algarabía de la fiesta,
los pitos y cornetas
anunciaron el año nuevo.

Sentado en el piso ,
entre serpentinas de colores,
con la mirada nublada
imaginé que te ibas
caminando
por el encaje de la noche.

Sunday, August 06, 2006

Adios.

Tenía las manos
manchadas con el
rubor de sus mejillas
y los labios quemados
con lágrimas de sangre.

No quise dejar rastros
que ensuciaran
el nuevo camino.

La abandoné
entre la simiente
de una mañana
cargada de nubes
y no volví la cabeza,
temeroso de no poder
sostener su mirada.

Sunday, July 30, 2006

La espera

Atascado en el lodo
oliendo a pobreza
y esfuerzos vanos,
sintió el pánico
de terminar en aquel pantanal
hediondo, invadido por
moscas verde oscuras.

Había partido
hacía ya, tres días,
buscando un atajo para
llegar al pueblo,
pero el granizo
lo desorientó
en la primera noche.

Sin más armas
que un machete herrumbrado
se aventuró en aquel sitio
inhóspito, poblado
de víboras y alimañas.

Unas leguas atrás,
en un rancho de
adobe y paja,
una mujer de pelo
enmarañado y
mirada febril,
agarrada a los maderos
del catre, intentaba parir
al hijo de aquel hombre
errante entre el barro
y la locura.

Sunday, July 23, 2006

Despertar

Sigilosamente,
cuidando que la cadencia
de su respirar no dejara
de acariciar mi rostro,
quise despertarla,
pero temí descomponer
la estampa desnuda y
frágil
que me enseñó el sortilegio
de navegar por mares
transparentes.

Sunday, July 16, 2006

Aquellos amores

Vine a buscar el pasado
trastornado por las injurias
de este presente que cada
vez que lo miro
me hipnotiza sin clemencia.

Y, cuando abrí las puertas
de ese túnel largo,
oscuro, patético,
me encontré con aquellos
amores que fueron
quedando aprisionados
en el matorral de los
años.

Entonces, no me quedó
más remedio que
saldar las cuentas
y regresar a la lucha.

Sunday, July 02, 2006

La cita

La esperé en el parque
frente al rosedal
a media tarde
de aquel otoño
teñido de amarillo
en la copa de los
árboles.

Soplaba un leve
viento sur
y un escalofrío
imperceptible me
caminó por la garganta.

En el bolsillo de la campera
estaba la carta escrita
con mano temblorosa
como si el temor de las
letras pudieran herir
al ser leídas.

Cuando asomó su figura
sobre el sendero de
pedregullos marrones
y la ví venir sentí
que el silencio
de las primeras sombras
que caían desde el horizonte,
serían los únicos testigos
de aquella cita.

Ajusté la bufanda,
apagué el cigarrillo,
y me dispuse a escucharla
sabiendo, de antemano,
que el arrepentimiento
no serviría para nada.

Saturday, June 24, 2006

El concierto

Ante los vítores y aplausos
de manos enrojecidas,
ella se inclinó con elegancia
apoyando la mano izquierda
sobre el piano de cola.

Tuvo que salir varias veces
salpicada con pétalos de rosas
que alfombraban las maderas
del proscenio.

Con los ojos nublados
por el orgullo del triunfo,
no alcanzaba a distinguir
a esa concurrencia eufórica
que de pié en plateas,
aclamaba a la eximia
pianista.

Cuando el pesado
telón de terciopelo
bordado con hilos de oro,
descendió por última vez,
un llanto desgarrador
sacudió las bambalinas
haciéndola tambalear,
trémula de emoción.

En el último saludo, cuando,
cansada de tanto delirio,
se disponía a enfrentar
a su público, escuchó
contar a un traspunte,
con un tono ciertamente
irónico,
que el primer violín
de la sinfónica
se había fugado con
la soprano ligera
del elenco estable.

Saturday, June 17, 2006

El estribo

Desde el estribo
de mis pecados
quise asirme
al cielo encapotado
pero una marosma
de nubes me negó
el permiso.


En el sueño de la locura,
transpirando entre las cobijas
marcada por la angustia,
de insomnios y desvelos,
trataba de buscar
el equilibrio necesario
para enfrentar a este mundo
insolente y maldito.

En esa oscuridad interminable,
perdida la libertad de morir
en paz,
no sabía muy bien
si el tiempo corría
en algún sentido o
eran los recuerdos
que avanzaban
y retrocedían.

Afuera, entre las
glicinas del jardín
una leve brisa
movía sin ganas
el mandil colgado
del naranjillo.

Saturday, June 10, 2006

El podio

Tuvo el privilegio
de convocar multitudes
cuando los cantos
de sirenas en las
lides políticas
lo catapultaron
al podio de los
triunfadores.

Desde allí
pontificó con la
sapiencia de un
príncipe y la
soberbia de los
conductores sin
frenos.

No midió los riesgos
en aquellas jornadas
jalonadas de adulones
y prestanombres.

Cuando, en el silencio
de la derrota, se percató
que no había ángeles
de la guarda ni compañeros
fieles, intentó, desesperadamente,
retomar el liderazgo.

Pero la suerte esquiva
dióle la espalda, le
soltaron los perros
rabiosos
y en la primera plana
de los diarios vespertinos,
le cerraron definitivamente
los sueños, contando, con
lujo de detalles,
una historia con
ciertos enjuagues
trasnochados.

Saturday, June 03, 2006

Lucidéz

No pude
( o no supe) amarte
cuando los girasoles
flotaban en medio
del campo.

En mi ratos
de lucidéz alcanzo,
todavía,
a embriagarme
con ese olor
a hierba mojada
por el rocío,
que ibas dejando
tras tu caminar alado.

Saturday, May 27, 2006

La camisa azul

En la escalinata del templo,
alejado de los mendigos
que pululan en la entrada
principal en víperas
de los oficios,
recostado en uno
de los escalones,
al cruzar la avenida,
me topeté con este
sujeto que me pedía fuego.

El cigarrillo apretado
entre los dedos vacilantes,
más parecía un porro
que un tabaco normal.

Cuando le dije que no fumaba
me miró con cierto desprecio y,
cambiando el ángulo de tiro,
me preguntó si le podía dar
unos pesos para comer.

Al estirar la mano
para agarrar la limosna
corriose la manga de la
camisa azul y pude ver
en el brazo las marcas
que anunciaban una
colección de pinchazos,
por vaya a saber,
cuantas jeringas.

Dudé un momento
en entregarle el dinero,
para evitar que siguiera
consumiendo, pero, en verdad
lo mío era una gota de agua
en el mar de la vida
y de dí los billetes.

En el noticiero de la noche,
cloaca con varios vertederos,
pasaron el anuncio de que
un auto había atropellado
a un transeúnte, aparentemente
drogado, que cruzaba por la
esquina de la iglesia.

La cámara morbosa,
al hacer el enfoque
me enseñó un brazo que asomaba
bajo los diarios que cubrían
el cuerpo y creí reconocer
aquella camisa color azul.

Saturday, May 20, 2006

Raso blanco

Cuando las colgaduras
de la efímera pasión
terminaron de apagar
tu primer amor,
sentiste la obligación
de cerrar los ojos
para que el odio
que fulguraba
en tus pupilas
no perdiera fuerzas.

El dolor impenitente
se hizo más intenso
cuando descubriste
que todo estaba perdido,
menos el hijo clavado
en tu vientre plano
y sedoso,
concebido en aquellas
noches enardecidas
entre sábanas
de raso blanco.

Saturday, May 13, 2006

Serenata

La serenata encepada
en la trémula voz
de la mañana,
esparció el cantar
de las guitarras
entre tu rostro
y el cielo.

Saturday, May 06, 2006

La llamada

Todos tenemos momentos de cobardía
que nos sorpreden en algún tramo
de la vida.

Un día cualquiera,
del mes pasado,
apareció en el móvil
una llamada perdida
con identificación
de dígitos.

Cuando lo iba a borrar
me picó la curiosidad
de conocer quién estaba
al otro lado de la línea.

Hice el intento
y me respondió una voz
femenina poco audible.

Le comenté el motivo
y si, realmente, se había
equivocado.

No, me dijo.
Yo te conozco.

Mi nombre y apellido
confirmaron que estaba
en lo cierto.

Me quedé, atónito.

¿ Quién eres? pregunté,
y una débil carcajada sonó
irónica en el tartamudeo
de las ondas.

Me lo dijo.

Y en la búsqueda
impaciente por los pliegues
de la memoria
me encontré con una historia
que parecía cerrada para
siempre.

Ahí estaba ella,
aprisionada en las arrugas
que empiezan a florecer
en cuerpo y alma.

¿ Qué hacer ? me pregunté.
Y tuve miedo de desandar
el camino y abrir puertas
clausuradas a cal y canto.

Apagué el teléfono
y al día siguiente
cambié de número.

Saturday, April 29, 2006

La esquela

Escribió la esquela
con mano insegura,
sin saber que sería
la última de su vida.

"Querida madre,
deseo sepas que
estoy bien, esperando
muy pronto termine
esta guerra y pueda
retornar a casa.
Dile a padre
que todas las noches,
mirando las estrellas,
lo recuerdo con amor
y respeto.
Te abraza,
quien mucho te quiere".

Cuando las tropas
tomaron la colina y
arrasaron las trincheras,
el repliegue fue inmediato
y desordenado.

Junto a la casamata
del lado este, donde
el alambrado desprendido
formaba un ovillo gigantesco,
una hoja escrita con letras
desteñidas, flotaba al viento
bajo el fuego cruzado de los
morteros.

Saturday, April 22, 2006

Adios

Cuando colgaban
de las enredaderas
la últimas flores de
una primavera tardía,
nos encontramos
en la librería de la
esquina.

Nadie como ella
supo cantar el aria primegenio
de mis noches en vela.

Su nombre
lo guardo como camafeo
de marfil tallado
en cofre de plata.

Se fue un día
persiguiendo un ideal.
- Tengo poquísimo tiempo -
me dijo.
- Quiero agradecerte lo que tú
desde hace tiempo me brindaste
y al recordarte siempre me lleno
de gratitud .
No sé si volveré,
pero desde donde me encuentre
pediré al Señor de la Vida
por tu felicidad, esa felicidad
que se encuentra en nuestro
propio corazón -

Revolviendo archivos,
entre unos viejos papeles
encontré su carta.

Una extraña sensación
de tibieza me hizo saltar
una lágrima que la sequé
prontamente.
No quise que las
cicatrices del tiempo
volvieran a lastimar.

Saturday, April 15, 2006

El indulto

Cuando las pesadas puertas
de la prisión cerraronse
tras él,
un cuarto de siglo
había transcurrido
desde que el juez
de setencia leyole
la condena.

Temeroso, con el bolso
raído colgando en uno
de sus hombros, avanzó
hacia el retén de salida.

El sol castigaba sin piedad
las calles empedradas
y un rio de sudor
le ensopaba la camisa
descolorida

Un papel amarillento,
escrito con letras
casi infantiles,
lo llevaba a la dirección
indicada.

El tren de las quince quince
lo depositó en el andén
cargado de nostalgias
pueblerinas y recuerdos
casi borrados en los aceros
de la cárcel.

Una semisonrisa
le dibujó los labios
cuando vió los techos
que asomaban entre
las copas añosas
de la alameda.

Nadie salió a recibirlo
cuando cruzó el patio
lleno de trastos
inservibles.

Subía los cuatro
peldaños de madera,
cuando la puerta se
abrió de pronto,
y una voz ronca,
áspera como la vida,
gritó:
-¿Para qué volviste?-

Sunday, April 09, 2006

Soledad

Elegí a la soledad
como la mejor
de mis amigas.
Tiene el sabor
de las cosas
sin nombres ni títulos.
No hay adjetivos
que la califiquen.
Es como el yuyo
que crece entre
los silbidos del viento.
Hay momentos
que me da verguenza
mostrarla, desnuda
y pálida.
La conservo
con la avaricia
de un misántropo,
con los celos
enfermizos de
un soñador sin
sueños.
Es mía, muy mía
y no quiero perderla
en este verano
de hojas muertas.

Sunday, April 02, 2006

La prueba

Le preguntaron si la noche
del crímen estaba en la ciudad.
Dudó en responder,
se aferró a la silla,
y no atinó a secarse
el sudor que le corría
a raudales.

Sí - contestó -
estaba en la ciudad.
-¿ Puede decirme dónde?-
- En la casa de mi madre -
- ¿ Horario? -
La duda volvió al galope
y un fuerte dolor en el pecho
lo abatió aún más.
- Cerca de las 23, y me quedé
hasta pasada la medianoche,
creo, porque no me fijé en
la hora exacta -

El policía con más teatralidad
que oficio, sabiendo las bazas
con las cuales estaba jugando,
abrió sin apuro el cajón
del escritorio y extrajo un
sobre blanco, como el rostro
del hombre interrogado.

- Aquí - dijo - hay unas cartas.
Silencio.
- Sería importante - continuó -
que Ud. reconociera la letra o,
caso contrario, las mando a un
peritaje caligráfico -

Los tambores de guerra
sonaron con rítmo frenético
en aquel corazón perforado ,
vaya uno a saber, por cuantos
alfileres al rojo vivo.

Nada contestó el sospechoso.
Cuando el uniformado intentaba
introducir la mano para sacar
los papeles, un sollozo
explotó al otro lado del
escritorio y en un grito
que salió alarido, exclamó:
- Yo la maté, señor -
- Yo la maté por amor -

Saturday, March 25, 2006

Las cuentas

Afuera montaban guardia
los sicarios del gobernador
para ajustar cuentas
pendientes desde la última
juerga en el quilombo
de la Marta.

Pensó en escapar
por los techos,
pero desechó la idea.
Con la pierna coja
resultaría casi imposible
escalar el muro
y correr por el cinc acanalado.

Buscó abajo del mostrador
una puerta trampa salvadora
que lo llevara al sótano,
pero el piso de madera,
gastado y sucio,
no mostraba salientes
ni manijas.

El depósito pegado al bar
era inaccesible porque la
puerta de chapa,
estaba cerrada con
tranca y llave.

Se acordó de Antonia
con su mirar profundo,
de su manos cálidas
y su forma de amar
con pasión y ternura.

Esquivó la angustia
que caminaba por las
cornisas de la noche,
y se mordió los labios
para no llorar.

-Dios padre - murmuró
- ten piedad de este indio
estúpido que nunca te
pide nada -; le respondieron
los grillos escondidos en las
paredes carcomidas.

Evidentemente, no había
alternativas.
Recargó el 38 largo,
amartilló el percutor,
escupió el último resto
de tabaco, y salió
a morir matando.

Saturday, March 18, 2006

La visita

Llovía torrencialmente
cuando sonó el timbre,
estridente, rompiendo
el silencio de la siesta.

La figura empapada
algo gacha, apoyada
en un bastón de algararrobo
insistía con el dedo pegado
al interruptor.

Un soplo de sospecha
nubló, ligeramente,
los ojos de mi madre
parada en el descando
de la escalera, sin atreverse
a bajar hasta la puerta
de calle.

Desde el dormitorio yo
espiaba aquella escena
teñida con cierto temblor
en la boca del estómago.

La lluvia agitaba
los árboles del parque
y la humedad hacía más
pegajoso el verano tardío.

Cuando ella abrió la puerta
una leve corriente de aire
cruzó el espacio salpicando
con pequeñas gotas la
vieja alfombra persa
despelechada por los años.

La exclamación de su voz,
la recuerdo aún hoy
cuando veo llover como
aquel día en que mamá,
al abrir la cancela
se encontró cara a cara,
con un anciano
destruído por la vida,
que , mirándola mansamente
como perro enfermo,
le dijo quédamente:
- Sé que no tengo derecho
a mirarte la cara,
pero, mujer, ¿ me dejarías
morir en mi casa?

Saturday, March 11, 2006

Cerro Concepción

Nunca antes
se había llegado tan lejos
en esa disputa por el cerro
que separaba las dos
propiedades y daba sombras
al pueblo recostado
en la ladera este.

El litigio no se amparaba
en títulos ni herencias,
tampoco en fallos
judiciales o en pergaminos
coloniales apolillados
en vaya saber que registros.

La cuestión pasaba
por amores clandestinos
en circunstancias oscuras
y perdidas en la memoria
pueblerina.

Nadie se atrevía a contar que
Concepción Rojas de Arévalo,
legalmente casada
con libreta y cura,
enamorose perdidamente,
sin vergüenza y con pasión
bastante desenfrenada,
del francés vendedor
de baratijas y brebajes
para el dolor de muelas ,
que recaló en el poblado
al final del invierno,
un montón de años atrás.

Cuando el rumor llegó
al campo de los Arévalo,
habían pasado varios meses,
casi un año.
En el interín, el astuto galo,
con dineros ganados
en sus andanzas y joyas
que la Concepción aportara,
adquirió unas leguas
al otro lado del cerro que
servía como muro de contensión
con la estancia "La Purísima"
del mismísimo marido de la
dama encamotada.

Una tarde, como Dios manda,
el honor empuja y los celos
ejecutan,
galopó Sebastián Arévalo
carabina en ristre hacia
el otro lado del cerro.
Uno de sus peones siguió
a la señora de la casa que,
habiendo partido,
siesta de por medio,
se refocilaba con su
amante bonapartista.

El encuentro fué para dirimir
lo que una pollera puede causar
cuando el sol calienta
el bajo vientre.
Se cruzaron dos disparos,
uno salió de la carabina
Remington que portaba
el hombre de a caballo y,
el otro, de una escopeta
calibre 16, un solo caño,
pavonada y con culata de
cedro repujado.

Actualmente, las tierras de
doña Concepción Rojas ,
viuda de Arévalo, se
extienden en ambas
pendientes del cerro que,
por gentileza del alcalde,
calzonudo de primer turno,
fué llamado Concepción
para pagar los favores
de tan ilustre dama,
mientras que en el cementerio,
dos tumbas, casi abandonadas,
separadas por un sendero
de tierra, se miran de reojo,
todos los santos días.

Saturday, March 04, 2006

El cortejo

El sonido de la aldaba
quebró la transparencia
de la madrugada,
mezclándose con los
primeros trinos de
las aves invernales.

El sudor frío
marcó la camisa
blanca e impoluta
con dos largas rayas
sobre la pechera
almidonada.

Era el momento
de enfrentar el llanto
que brotaba de aquellos
ojos marrones y se perdía
entre la rosas amarillas
adocenadas en jarrones
de porcelana china.

Tomó el abrigo
y, devotamente, se
lo echó a la espalda.
Sombrero y bastón
lo aguardaban en el
vestíbulo
enmaderado y tibio.

Afuera, en el coche
tirado por cuatro alazanes
ataviados con negros crespones
donde reposaba el cuerpo
de su amada,
formaba el cortejo
numeroso y doliente
para emprender el camino
sin retorno.

Saturday, February 25, 2006

Cartagena de Indias

En la ciénaga de la Vírgen
mirando al convento
de la Popa,
deslumbrado por el sol
de Cartagena,
me pareció descubrir
el velero bergantín
que me enseñara Espronceda
en aquellos sus versos
desplegados al viento.

En ese niño que aún
sobrevive entre
los sueños largamente
dormidos,
la visión de las murallas
que corren desde el Reducto
hasta Santa Catalina
hizo aparecer al capitán
de artillería ordenando
que los siete cañones
defendieran a sangre y fuego
la ciudadela atacada
por el pirata Drake.

En esa película deslumbrante y
multicolor que la adrenalina
lúdica nos hace volar
a alturas insospechadas
vi a la flota pirata retornar
mar adentro,
cuando la voz del guía
me quebró el delirio
y no tuve más remedio
que continuar la visita.

Saturday, February 18, 2006

La novia

Tuvo la gentileza
de guardar celosamente
el secreto que nos condenaba
al infierno más temido.

En el tibio centelleo
de su boca aterciopelada,
libé en incontables noches,
la pasión de un
verano desenfrenado.

La amé entre torcazas
y flores silvestres,
en el arroyo de
piedras blancas
y en el dulce rilar de
las mañanitas frescas.

Cuando venía a casa
obligada por el rito
de las visitas de cumplido,
se sentaba, muy estirada,
en el sofá color mostaza,
sosteniendo una taza de té
humeante.

En esas tenidas
sufría como un
condenado esperando
que el arcano abriera
sus compuertas y un río
de agua hirviendo
me arrastrara al fondo
de las calígines.

Quién de la familia
podría haber aceptado
que ese adolescente,
lampiño y contestatario,
hubierase enamorado
de la novia de
su hermano.

Saturday, February 11, 2006

La limosna

Hincado ante el santo
estaba el Horacio,
rogando fervorosamente
que la lotería de esa noche
le resultara favorecida.

En su mente algo infantil,
a pesar de sus largos
cuarenta,
creía que rezando
solucionaría todos
sus problemas.
Y éste, sí que era denso
como noche de tormenta.

Había jugado a los naipes
en el boliche de Aparicio
perdiendo hasta los
calzones de fiesta,
amén de unos pocos pesos
y el cuchillo repujado.

La maldita suerte
le sacó de quicio,
y lo peor de todo
es que al día siguiente,
con cura y misa
de esponsales,
se casaba con la Zoila.

Cruzó los dedos,
hizo el nombre del padre
y salió presuroso
de la iglesia,
no sin antes manotear
la alcancía
para juntarse con
algunas monedas;
bueno sería que ,
después de tanto rezo,
el santo que andaba
medio sordo últimamente,
no le hubiera escuchado.

Friday, February 03, 2006

Pequeña historia

El temblor en los labios
se hizo màs evidente
cuando intuyò la presencia
de esa dama
en el salòn de invierno.

No se veìan
desde una lejana primavera en
que la maldad de los humanos,
interpuso una larga serie
de confusas malidicencias.

El puente entre ambos
se quebrò de inmediato
y el rencor hizo el
corte definitivo.
Ella se fué
sin saber que habìa
un hijo en camino
y èl, quedose probando
el sabor amargo del
abandono.

Cuando giró, para enfrentar
a la visita, no pudo creer
lo que tenìa delante.
No era la que esperaba
sin duda alguna,
porque los años
no pasan en vano.
Sin embargo, una voz
tìmida y angustiada,
dejò escapar sin ambages:
-¿ Es Ud. mi padre? -

Saturday, January 28, 2006

Añoranzas

Con la parsimonia que
le permitìan los años,
avanzó con paso lento
hasta el estrado ornado
con banderas y
guirnaldas.

Arribó a esas tierras
siendo un mozo
veinteañero,
pobre de solemnidad
y sin hablar una
jota del idioma.
Trabajó de sol a sol,
ganó y perdió fortunas,
encontró amores morenos
que le dieron una
vasta prole
y hoy, casi sesenta
años despuès,
trepaba al podio
para recibir un
pergamino con
cientos de firmas.

Ese abuelo perdido
entre la multitud de
aplausos,
sintió en sus venas
casi frìas, un ligero
correr de añoranzas
evocando aquel pueblo
que abandonò hacia
la Amèrica.

Monday, January 23, 2006

El duelo

Cuando los aceros
se cruzaron,
al compás de jadeos y
sudores,
una corriente de muerte
se apoderó
del ambiente
saturado de
fritangas.

Sábado a la tarde,
naipes marcados,
una alusión a
cierta dama con
marca en el orillo,
gatilló el entredicho
entre el capatáz y el
encargado de la usina.

Ninguno de los presentes
quiso anticipar el resultado
por temor a quedar
enganchados en alguna
venganza tardía.

Cuando el comisario
con dos efectivos,
portadores de carabinas
recortadas y gastadas
por el tiempo,
dijeron presente
carajeando para
imponer respeto,
los cuchillos quedaron
suspendidos en
el aire.

Las ganas de achurar
al rival eran muchas,
pero el temor a la
autoridad era
mucho mayor.
Algunos, en el obraje,
habían conocido
el cepo implacable
y era aconsejable dejar
el convite
para mejor oportunidad.

Cada uno se fué
a un rincón,
mientras el
sargento primero,
gordo, desdentado
y catingudo
tomo posición
en el centro de la escena
y con voz de milicia
bien entendida, gritó:
"¡Una caña doble!"
Y se mandó el taco
al garguero,
sin mirar a los
subordinados que no
les quedó mas remedio
que pasarse la lengua por los
labios resecos.

Thursday, January 19, 2006

El baile

El protocolo exigía
traje de etiqueta.
"Qué antigüedad - pensó -
para estos tiempos" pero,
luego se dijo, que la fiesta
en aquel hotel
de habitaciones augustas,
merecía el vestido largo
y los pendientes de
agua marina.

Cuando el Brindis
de la Traviata arrancó
los primeros compases,
el corazón inició un
galope desconocido
y un ligero escalofrío
la hizo pestañear.

Frente a ella,
con garbo y categoría,
un coronel de la guardia
le solicitaba el placer
de la danza.

Sobre el piso espejado
y bajo techos de fina
arquitectura,
sintió que se mecía
en una barca entre
espumas perfumadas y
emociones cristalinas.

Apenas despertóse
aquella mañana
se miró, detenidamente,
en el espejo preguntado
dónde había estado
la noche pasada.
No hubo respuestas
y con la brisa de la
montaña un zorzal
desorientado,
se posó sobre la cama.

Sunday, January 15, 2006

Traición

Tuvo razón cuando
me dijo, mirándome
bien de frente,
que mi traición
le había partido
el alma.

No atiné a balbucear
una disculpa
porque la daga fué
clavada hasta el fondo,
sin misericordia,
y sus ojos,
nublados por el odio,
me escupieron sin piedad.

Cuando las hojas del
otoño intentaban teñir
de blanco
los años de mi vida,
la encontré una mañana,
a la vuelta de una esquina.
Abrí la boca para ensayar
un saludo, pero las mismas
pupilas cargadas de viejos
rencores me
ignoraron para siempre.

Thursday, January 12, 2006

El juicio

Conforme a derecho,
el fiscal solicitó la
pena de muerte.
La sala de audiencias
colmada hasta los techos,
guardó un silencio
que pesaba en el ambiente
como plomo en quintales.
El juez observó
al jurado
y el acusado, tembloroso,
casi patético,
apoyó la cabeza
en ambas manos.
Por su mente
afiebrada y confusa
se deslizó la visión
sombría de una
pasión torturante
y torturada,
que lo llevó a rastras,
en un río de sangre,
aquel lejano domingo
de Ramos.

Monday, January 09, 2006

La guerra

Temblaron los cimientos
de aquella hermosa casa
cuando las bombas
hicieron blanco
en los patios vecinos.
Era la guerra
barriendo vidas
con olor a pólvora
y ladrillos calcinados.
Fueron momentos
de la humanidad
inundados de dolor
y sangre.
Pero esa historia
se repite
a cada instante
sin querer
darnos cuenta
que somos hijos
de la misma madre.

Thursday, January 05, 2006

Don Agapito

Erase un almacén
de ramos generales
donde convivian
por doquier
caramelos de miel,
harinas en bolsas,
galletas a prueba
de picos,
jamones sobre
mostrador de madera
sobada, petardos,
bombitas eléctricas
y un sinfin de aromas
que pasaban desde el ajo
hasta la pimienta en granos.

Tenía permiso
para hacer los mandados,
siempre y cuando
cruzara las dos esquinas
mirando a ambos lados
en aquella calle empedrada
donde pasaba un tranvía
cada muerte de obispo.

Pero la excursión valía
la pena
porque Don Agapito,
al finalizar la compra,
regalaba un puñado de
caramelos
y con esa voz en
tono a ríadas gallegas,
gritaba:
-¡Joder, hombre,
qué grande estáis!-

Tuesday, January 03, 2006

Rapsodia

Aquel verano
fue como una rapsodia
paseando por las calles
de Budapest.
Nos amamos
como pudimos
entre las esquirlas
de nuestros viejos
resentimientos.
Vaya uno a saber
cómo se puede amar
y odiar al mismo tiempo,
sin espacios ni concesiones.
No tuvimos el valor
de romper los estigmas
marcados a fuego,
por los tabúes familiares.
Y cuando acabó el verano,
junto a las primeras hojas
desprendidas por el otoño,
no encontramos sin fuerzas
para enfrentar al destino.
En la añosa estación
de ladrillos rojos,
la ví subir al tren
con su maleta gastada,
con rumbo incierto.
Escondido en una
de las plataformas
quise ser el viento
para seguirla,
pero me quedé sorbiendo
el llanto que me apretaba
la garganta.

Thursday, December 29, 2005

Carta para Silvio

Querido Silvio:

Los días van pasando y, poco a poco, te vas recuperando: te diste el gusto de estar bajo la ducha un largo tiempo. Además de que el agua purifica, sentirla correr por el cuerpo nos da la sensación de una gran paz y de una profunda libertad. Son las pequeñas grandes cosas que vas alcanzando, peldaño por peldaño.

Esta cordillera que apareció de pronto y con violencia en tu cabalgar por la vida, me hicieron pensar profundamente en el sentido de las cosas y en las actitudes de uno frente al mundo, a sus semejantes, ante los hechos cotidianos. Descubrir los valores que nos con-tienen, que emergen de las entrañas y que salen del fondo del ser. El descubrimiento de estos valores dormidos son los que nos permiten refundar nuestra vida, redescubrir a nuestros seres queridos, encontrar el verdadero sentido de vivir.

Los antiguos decían "primun vivere, deinde philosophare" (primero se vive, despúes se filosofa), pero la vida sin preguntas ni cuestionamientos, tampoco sirve. por eso, el filósofo vive preguntando, algunas veces encuentra las respuestas, otras no. Pero por intermedio de ese cuestionamiento que engloban los grandes interrogantes de la vida (amor, Dios, el sujeto, la ciencia, etc, etc) tratamos de despejar la maraña que muchas veces nos envuelve, para que miremos con otros ojos el sentido de nuestro andar.

Por eso, en este siglo difícil que nos ha tocado en suerte, es imprescindible reescribir nuestras historias para darnos cuenta que no somos máquinas, sino simples inventores de sueños e irrealidades. Y creo, que por ese lado, encontraremos la felicidad. No está demás recordar al inventor de los sueños con una vigencia impresionante:

"¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿ Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño,
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son".

("La vida es sueño" - Calderón de la Barca)

Como somos criaturas pensantes, y el pensamiento es crísis, tenemos que aprovechar estas señales que parecen de improviso para afinar la ballesta y darle dirección a la flecha.

Te abraza y te quiere

Fernando


PD.Esta es una de las varias cartas que escribí a un muy querido primo que hoy ya no está con nosotros y , hoy, es una expresión de deseos para que todos podamos encontrar en el 2006 un camino mejor. ABRAZOS PARA TODOS Y FELIZ AÑOS NUEVO!!!!!!!

Sunday, December 25, 2005

Estampas (VIII)

Vendió su sonrisa
en ese cuchitril
infecto
entre copas mal
lavadas, paredes
con tufillo a humedad
y noches teñidas
de soledades.
Aquella mirada
cansada y triste
supo ver
otras luces más
transparentes.
Tampoco conocía
caricias de manos
afectuosas y
no recordaba el
principio de aquel
periplo de
pueblo en pueblo.
Carecía de fuerzas
para huir hacia adelante.
Carcomida por la
fiebre y la ginebra,
cuando algún ramalazo
de cordura le permitía,
solía aferrarse, con ternura,
a la foto de una niña
que guardaba
en un rincón del
cuartucho.

Wednesday, December 21, 2005

Felices Fiestas

Queridos todos:

En esta vorágine donde la letra manuscrita ha sido reemplazada por la impresora y aquellas tarjetas de felicitaciones que se timbraban en el correo por estas otras que inundan las pantallas de una computadora, no resulta muy fácil tratar de ser originales.

Junto a este 2005 que recorre sus tramos finales, he compartido con muchos de ustedes vivencias que fueron enriqueciendo mi andar por la vida y aquellos que están lejos en la geografía, pero no en los afectos, sepan que la distancia no es el olvido, sino un aliciente para tenerlos siempre presentes.

La regla que rige nuestro caminar no es la perfección, sin duda alguna, y algunos de ustedes han debido enfrentar situaciones difíciles en el alma y en el cuerpo, pero, a pesar del tembladeral, tienen el coraje de seguir luchando. Siempre amanece y cuando el alba brilla despúes de tantas noches sin estrellas, el sabor de la victoria es aún más dulce.

Pero lo más importante es mantener el fuego encendido como en los lares primitivos, para que cada uno de nosotros pueda encontrar el verdadero sentido del amor y la amistad.

Y si empezamos a escalar la montaña con decisión y confianza, la cima estará alcance de las manos y podremos llegar hasta la meta propuesta.

Brindo con todos y para todos, con mucha onda y repitiendo hasta el cansancio este mi deseo: viento largo, mar calmo y noche clara.

Buenos Aires, Diciembre 2005

FGiucich

Monday, December 19, 2005

El prisionero

Surto en la bahía
de las tres bocas
estaba anclado
el bergantín de
largo velámen.
A su bordo
dos gentil-hombres
custodiaban al
prisionero que debía
purgar su pena en
la prisión de la isla.
Atado al trinquete
yacía el condenado
con la piel agrietada
por el calor del sol
y las sales marinas.
Mestizo de las colonias
de ultramar,
su delito fue matar
sin piedad a una hermosa
dama que, requerida de
amores,
lo despreció por
su piel de candombe.

Tuesday, December 13, 2005

Estampas VII

Tu caminar invisible
despertaba en mis ojos
una luminosidad
especial.
Te conocí en la
mitad de mi vida,
cuando volvía
con las heridas abiertas
por una sucesión de
fracasos.
Qué importante fue
tu piel quemando
mis pausas
entre claraboyas
y espejos azulados.
Como nada es eterno,
un día te fuiste
recostada en la penumbras
de la luna.

Friday, December 09, 2005

Las letras

Aprendió a leer
al borde los cuarenta,
como un arranque de furia
contra todo aquello
que representaba
su pasado.
Mi madre
fue su maestra
y yo las observaba
todas las tardes
cuando la canícula
caía a fuego lento
sobre la pieza
del fondo.
Cuando pudo escribir
su nombre, se levantó
del pupitre con los dedos
manchados de tinta
y con una voz que le
brotaba de lo más
profundo,
la escuché decir:
- ¡hoy ya puedo reir !-

Tuesday, December 06, 2005

Un amor imposible

En los ribetes
de aquel amor
imposible,
creció una zarza
con espinas afiladas.
Brotaron de sus ojos
manantiales de sangre
mientras con
desesperación marchita,
trataba de descifrar
aquel mensaje.
Miró con ojos desorbitados
las letras borrosas
en medio de un
largo silencio
que manaba
de sus labios inertes,
Aquel caballero
que le prometiera
matrimonio,
agonizaba en los
fondos del huerto,
pagando una
ofensa cualquiera.

Thursday, December 01, 2005

Las luces

Revestidas
estaban las paredes
de ámplias
cortinas de raso y seda.
El salón impresionaba
con su araña de cristal
colgada en techo
con frescos venecianos.
En un costado,
sobre la ventana
que daba al río,
un reclinatorio
igualmente adornado,
servía para que
la anciana dama
dijese sus oraciones
vespertinas,
en breviario con
tapas de nácar.
Amanecía aquella
mañana de primavera,
cuando llamaron de
urgencia al
cura de la parroquia.
Fue su última deseo
que encendieran
todas las luces
en el momento de
su partida,
porque habiendo
nacida ciega
confiaba que, al entrar
en las tinieblas,
los caireles brillantes
tallados en algún
lugar de Bohemia,
guiaran sus pasos
vacilantes.

Monday, November 28, 2005

La lista

Saltó de la cama
ante los
golpes insistentes
sobre la puerta
de calle.
Los perros
ladraban inquietos
y una sombra de temor
parpadeó en sus ojos
somnolientos.
Los empujones arreciaban
y algunas luces
aparecieron en las
casas vecinas.
Trató de romper
los papeles que
poblaban el
escritorio,
mientras manoteaba
la granada guardada
en uno de los cajones.
El estrépito que produjo
la puerta al estrellarse
contra el piso,
le mostró a la
patota que
ingresaba raudamente
en la pequeña sala,
como jauría hambrienta
tras la presa.
Alcanzó a romper
la última hoja con
la lista de nombres,
desprendió
el anillo del seguro
y, como fruta podrida,
lanzó la granada
en medio de los papeles.

Thursday, November 24, 2005

Ojos azules

Azules eran sus ojos
escondidos en
negras pestañas
que, al leve parpadeo,
me impulsaban
a hundirme en ese
rostro de porcelana.
Ella había cumplido
quince años.
Yo arañaba los
catorce
y aquel sueño
parecía inalcanzable
salvo que tuviera
un bajel pirata
armado hasta los
dientes.
Veinte años despúes,
en una fiesta de año
nuevo visitando a mis
parientes,
me ubicaron en una
mesa compartida.
La reconocí de inmediato.
Tenía los mismos
ojos seductores
y un marido algo pesado
que intentaba explicarme
la teoría del yo no
se qué.

Monday, November 21, 2005

La cicatríz

La cicatríz le cruzaba
la mejilla izquierda
como señal inequívoca
de una pelea a cuchillo
tiempo atrás.
Solía pasear
por la plaza en las
tardecitas de verano
cuando el sol perdía
fuerzas entre los
jacarandá floridos.
Sentía una curiosidad
tremenda en preguntarle
el orígen de aquel costurón
algo pálido,
pero, cosas de la vida,
mi madre nos tenía
prohíbido hablar
con extraños.
Cuando pude sortear
los designios maternos
retorciendo las culpas
por el pecado de
preguntar lo que no
se debe,
el ruído del tren
que pasaba en ese
momento,
me impidió escuchar
la respuesta.

Thursday, November 17, 2005

El exilio

Justo allí ,
donde la vista
no alcanza a divisar
las altas cumbres,
avanzaba la mula
al borde del
precipicio.
Montaba la bestia
un hombre con poncho
y boina de pura lana.
La mirada fija
en el camino,
las manos firmes
en las riendas
y los labios azulados
por el frio,
una oración
dejaba escapar
un vapor blanquecino.
Oscurecía
en los farallones de
piedra gris
y los talones golpeaban
los flancos
para apurar el paso.
Empezaba el largo
camino del exilio,
cuando alzó vuelo
un cóndor de
majestuoso porte,
saludando a ese
extraño ser,
que osaba pasar
por sus dominios.

Monday, November 14, 2005

Cascabeles

El cascabel del viento
hizo flamear
la melena de un
amarillo intenso.
Se irguió, lentamente,
con lentitud de pantera
buscando
en el bolso
aquel papel arrugado.
Tuvo pánico de sentir
el terrible deseo
de desandar el
camino.
Las luces del
paseo se hicieron
más pálidas y un
nubarrón de negros
presagios apareció
en el poniente.
Quizo, pero no pudo.
El volcán desató
un rio de lava entre
sus dedos temblorosas
y el papel apareció
súbitamente.
Ahí estaba escrita
la sentencia.
No tenía alternativas.
Empuñó el arma
y partió para siempre.

Thursday, November 10, 2005

Fiesta patronal

El repique
de las campanas
lo despertaron
brúscamente.
Mientras intentaba
ubicarse en tiempo
y espacio,
el estruendo de los
fuegos de artificio
empezaron a inundar
el pequeño dormitorio.
Terminó de despertarse
y se dió cuenta
que era casi
medianoche.
Buscó a tientas sus gafas
y entre palabrotas
murmuradas
a la par que los
bostezos,
alcanzó la ventana .
Afuera todo era
canto y baile.
La fiesta patronal
estaba en su apogeo y
el revuelo de los bailarines
barría la plaza
pueblerina.
Nadie se había percatado
que desde esa ventana
el alcalde no tenía
cómo explicar que no
bajaba al bailongo,
porque algún desgraciado
le había robado
los pantalones.

Monday, November 07, 2005

El precio

El tintineo
de las monedas
sobre el plato de loza,
incubó la codicia
en los ojos del hombre
que,
bebiendo un tinto
con gusto a quebracho
en el fondín
de mala muerte,
esperaba la oferta
para arreglar
el negocio.
Le pareció justo
el precio,
terminó el vaso
de un trago rápido,
palpó el cuchillo
en la funda
y salió casi corriendo,
para cumplir con
lo pagado.

Friday, November 04, 2005

Una sombra alargada

Entre los girones
de su historia,
abandonó la casa,
escapando del odio
y las mentiras.
Lo dejaron ir
sin luchar
y la sombra de su figura
encorvada se extendió
en las paredes de la
alta muralla.
Desde la ventana
del ático, un niño
intentó llamarlo,
pero las palabras
se confundieron
con la impotencia
de querer gritar,
de no querer sufrir.

Tuesday, November 01, 2005

El interrogatorio

No pudo resistir
el interrogatorio.
La fria sapiencia
del interrogador
y la debilidad
del interrogado,
hicieron fácil la tarea.
La picana y las tenazas
habían trabajado
con profesionalidad
casi perfecta.
En el lóbrego calabozo
estaba terminando
de escribirse una historia,
una más de esos seres
desgraciados que
caminaron por esta
América nuestra,
en aquellos siniestros
años.